Iglesia de San Andrés de Rioseco.
Al pueblo de Rioseco se accede por carretera vecinal que parte desde la carretera principal de Santander a Reinosa, por Pesquera. Pasando este pueblo, la carretera continúa hasta concluir en Rioseco, localidad de existencia muy vieja pues también se cita en el Fuero apócrifo de Cervatos del año 999, al determinar unos solares que pertenecían al monasterio de Cervatos: in Rioseco tres solares.
La iglesia es un buen edifico de tipo concejil: una sola nave, presbiterio y ábside semicircular, éste con bóveda de horno y aquél de cañón apuntado. Todo hace pensar (arco triunfal apuntado) que estamos ante un edificio de finales del XII en donde han intervenido maestros canteros de cierto oficio, pero desde luego de formación rural, aunque no han dejado de conocer lo que se estaba haciendo en su época.
En el muro sur, todo de sillería como el resto de la fábrica de San Andrés, se levanta la puerta, en muro resaltado con tejadillo sostenido por nueve canecillos de caveto. El arco de entrada y cinco arquivoltas son de medio punto. Los cimacios llevan todos, en buena talla a bisel, una decoración de palmetas de ocho hojas, alternando una derecha con otra invertida, e inscritas en círculos separados por haces. Los capiteles decepcionan en tan rico conjunto. Son dos a cada lado, casi totalmente lisos, salvo los más interiores que llevan tres bolitas con caperuza. Las basas, sobre alto plinto, son de grueso toro inferior con lengüeta. El muro sur tiene cornisa sostenida por veinte canecillos de caveto y con un bocel fino matando la arista. El ábside lleva en su presbiterio sur una ventana abocinada, sin capiteles, que parece haberse abierto o recompuesto posteriormente, tal como atestigua la imposta rota. Los canecillos de este muro del presbiterio son iconográficos: figura humana vestida de pie; figura femenina sedente; personaje sentado que sostiene un barril sobre las rodillas y cabeza de animal.
El ábside propiamente dicho está formado por cuatro cuerpos y tres calles separadas por dos contrafuertes que acaban en capitel que hace de canecillo. De éstos los hay de caveto, de figuras humanas de pie o sentadas, de cabezas de animal, de rollos verticales y de superposición de cavetos. Son doce canecillos. La ventana central del ábside es de medio punto con guardapolvos ancho decorado con una serie de arquillos, en dos hiladas opuestas, separadas por dos líneas paralelas. Una arquivolta de fuerte bocel apoya sobre capiteles con cimacios distintos. Fustes monolíticos, el derecho ha desaparecido.
El presbiterio norte lleva, como el del sur, cuatro canecillos. El muro norte tiene también cornisa de canecillos, dieciocho de caveto y dos con decoración de bolas.
El interior de la iglesia tiene en el presbiterio y ábside su mayor interés. Al primero se accede a través de arco triunfal apuntado tras el cual está la bóveda de cañón, también apuntada. La cabecera del ábside se halla oculta por retablo barroco. Y su bóveda es de horno. Los capiteles sobre los que carga el arco triunfal llevan cimacio de tallo serpentiforme que va dejando hojas en el hueco de sus módulos.
Nos queda tan solo, para finalizar lo románico de San Andrés de Rioseco, describir la ventana del ábside en su composición interior. Es de arco de medio punto, arquivolta de baquetón, y bolas y capiteles decorados. Los cimacios son variables, de arcos en dos filas, de vegetales que incurvan sus tallos para formar un círculo sobre ellos, de anillos paralelos cruzados por líneas de aspas anchas. Esta ventana, oculta por el retablo, pudimos verla logrando colocarnos detrás del ensamblaje. (1)