Iglesia de Santa María.
Poco sabemos de lo que pudo ser la historia altomedieval de este pueblo, pero su iglesia nos lleva a asegurar la existencia de un centro de población capaz de levantarla.
Exterior. La iglesia, tal como ahora la vemos, lleva una serie de añadidos y ensanches posteriores pero aún puede perfectamente adivinarse cómo era en su traza románica, esto es: de una sola nave, presbiterio y ábside semicircular, típico plano de iglesia concejil. Realmente lo que permanece sin variación es su cabecera, toda compuesta de buena sillería y con cornisa románica sostenida por canecillos, tanto en el propio ábside como en los muros del presbiterio. El muro sur, al que se añaden capillas y sacristía posteriores, solo conserva dos canecillos.
El interior. Tan solo queda románico la capilla mayor. Desde la nave se penetra en ella a través de arco de medio punto, doblado. El presbiterio se cubre con bóveda de cañón, y el ábside con la consiguiente de horno con arco de medio punto. El triunfal apoya sobre cimacios iguales de palmas inscritas en círculos que se doblan en volutas. El capitel izquierdo lleva rostro barbado, de frente, y en lo alto, bordeado de fuertes volutas. En sus laterales se vuelven a repetir idénticas caras; el resto de la cesta lo ocupan altos acantos doblados en bolas. El capitel derecho, aparte de las volutas, tiene dos parejas de águilas afrontadas. Las basas de los fustes entregos son distintas, la de la izquierda con bola y lengüeta sobre el plinto; la de la derecha con planos poligonales y un grafito de cruz triangular o ballesta. La pila bautismal también parece románica, con arquería de medio punto y aves en las enjutas.
La cronología de San María de Quevedo se acomoda a la primera mitad del siglo XII, contemporánea de Bárcena, Cervatos, Silió, etc. (1)
web local