Ermita de Santa Catalina.
Los arranques de las bóvedas en los muros indican que fue una gran iglesia de tres ábsides circulares precedidos de anteábside de la misma anchura comunicados mediante arcos de medio punto. Ahora queda el presbiterio con el arco del evangelio y el triunfal cegados, y el de la epístola utilizado como puerta. En la cara exterior de su muro norte se conserva una imposta decorada con una doble fila de dientes de lobo, que servía de arranque a la bóveda del presbiterio de la capilla septentrional, y la pilastra semihexagonal del arco fajón que separa el ábside y anteábside. Los canecillos son de buena talla y temática. El capitel del lado del evangelio, es lo mejor de la iglesia. (46) Una bóveda de horno y otra de medio cañón cubren al ábside y al presbiterio respectivamente. En el ábside, la ventana abocinada conserva una reja románica de roleos y espirales. En su interior se recorre por una imposta con semicírculos tangentes, los capiteles presentan decoración vegetal. El arco triunfal, es de medio punto doblado, sólo conserva el capitel del evangelio, con tres cabezas de pelo erizado, la central tiene la boca abierta y saca la lengua y de las dos laterales salen tallos ondulantes. (484)
Cruz Procesional.
Del año 1109, es una de las obras importantes de la orfebrería románica, realizada con chapa de plata con forma de cruz griega patada y un círculo en el cruce, lleva cincelados en el reverso, tallos vegetales o roleos de tipo árabe y en el anverso el Tetramorfos. (46) Se encuentra en la moderna iglesia de la Concepción (484)