Amandi - Villaviciosa (O)

Iglesia de San Juan de Amandi.
La comarca de Villaviciosa es ya bien conocida por los romanos, pero quienes nos han dejado abundantes vestigios de su paso fueron los arquitectos del período astur (siglo VIII-IX) con monumentos interesantes.
La fundación de la iglesia de San Juan de Amandi es anterior a la de la propia Villaviciosa.
El monasterio de San Juan de Amandi ya está documentado en 1201, en documento por el cual el rey de León, Alfonso IX, dona éste de Amandi con el nombre de Malialio, al próximo de Valdediós que el propio rey fundaba por entonces para monjes bernardos.
No conocemos la fecha de la construcción de esta iglesia. Normalmente se da la era de 1172, correspondiente al año de 1134.
En lo alto del pueblo de Amandi queda la iglesia de San Juan.
Por la perfección, galanura y abundancia de la decoración, la iglesia de San Juan de Amandi es generalmente reconocida como una de las principales manifestaciones de este estilo en territorio asturiano.
Su planta es de única nave, como iglesia rural, ligeramente trapezoidal, ya que es más ancha a los pies que a la cabecera, rematada en capilla rectangular, con ábside semicircular reentrante. La nave se cubre actualmente con armadura de madera, como debió estarlo en su origen.
En cambio perdió la bóveda de medio cañón de la capilla que ahora es de arista y conserva el cascarón del ábside.
Tiene dos portadas, la principal y más rica en el hastial de poniente. Otra más pobre en el costado meridional.
Recibe luz por cuatro esbeltas y estrechas saeteras abiertas en la parte semicircular de la cabecera; otras cuatro en la nave, dos por cada banda, más otro gran hueco cuadrado, en el hastial de los pies, encima de la portada principal.
Los paramentos de los muros de la nave y las bóvedas de la cabecera fueron revestidos con mortero y encalados. Quedan al aire los sillares bien formados de piedra gris al exterior e interior de la cabecera y de la portada principal.
La capilla se divide de la nave por un arco triunfal de medio punto, doblado, con moldura de gran baquetón, la primera rosca, y también baquetón, por ambas caras, la segunda, más un tornapolvo finamente labrado con una doble fila de cuadrículas, hacia la nave.
Todas las galanuras de la talla se despliegan en el interior de la cabecera en una verdadera explosión ornamental que hace de esta capilla una de las más ricas de todo el románico español.
Podemos dividir la cabecera exterior en seis tramos, los dos rectos que forman los laterales de la capilla y los cuatro curvos del hemiciclo; estos últimos vienen formados por tres semicolumnas entregas.
Poco hay que señalar en los muros laterales si no son las dos ventanitas de cada lado.
La portada meridional está situada hacia el centro de la nave.
La explosión decorativa y acaso apoteosis final del románico asturiano se realiza en esta portada occidental de los pies de la iglesia de San Juan de Amandi.
Forma el conjunto un portal recrecido sobre el hastial de poniente. (50)


Ubicada en la localidad de Amandi, cerca de Villavicosa, esta bella iglesia presenta uno de los más interesantes repertorios ornamentales del románico asturiano. Erigida a principios del siglo XIII es además llamativo el tratamiento mural del presbiterio y la esbeltez de su portada. Los capiteles muestran ornamentación vegetal, pero también escenas bíblicas. Las arquivoltas se decoran con motivos de zigzag y las inquietantes cabezas de pico.
La planta se estructura en nave única rectangular y ábside semicircular precedido de tramo recto. Nave y presbiterio se enlazan mediante un arco de triunfo, que enfatiza el acceso al recinto más sacro, donde se ubica el altar.
Es destacable la articulación del muro del presbiterio por medio de columnatas, que en la zona superior rematan en arquerías. Los capiteles, presentan un riquísimo repertorio que va de temas sagrados como el Pecado Original o el Pantocrátor a otros profanos: luchas, escenas de caza, músicos, etc.
El conjunto del presbiterio está realizado en sillares bien escuadrados, lo que unido a un arco paralelo al de triunfo delimitando ábside y tramo recto, y al total abovedamiento de la zona consiguen realzar esta área de forma significativa.
Exteriormente, la cabecera destaca igualmente tanto por la articulación mural que logran las columnas, como por los recursos horizontales de la moldura del zócalo y las dos líneas de imposta que enmarcan los vanos ricamente decorados que completan el conjunto. (329)

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