Madrid (M)

Colección Leva: Maiestas Mariae;  en la que se ven influencias italobizantinas y mozárabe. Se cree que estuvo en un ábside, con fondo blanco salpicado de estrellas y con la figura de la Virgen entronizada y del Niño en su regazo, dentro de una mandorla portada por dos ángeles. Las cuatro figuras son hieráticas, sin comunicación entre ellas. La Virgen viste túnica roja y un manto azul holgado, que se ciñe en la cabeza mediante una toca; en la diestra lleva una rama con tres pétalos blancos. El Niño, viste con una saya azul y un brial rojo sobre el hombro izquierdo, en ucabeza aparece un dorado nimbo crucífero; en la mano izquierda porta el Libro de la Vida, cerrado y la derecha la extiende en actitud de protección. Los ángenels sostienen la mandorla, visten túnicas rojas y mantos azules. (460)

Colección privada: Cristo de bronce; estamos ante diez representaciones de Cristo. Fueron empleados para presidir cruces procesionales y de altar. En su mayoría son de relieve plano o cilíndrico con forma de tronco de árbol, o bien de madera recubierta con placas repujadas y decorada con cabujones. Muestran los huecos de los clavos en las manos. Todos ellos presentan hieratismo y el paño que los cubre se decora con incisiones. (460)

Colección Várez Fisa: Frontal de la ermita de Nuestra Señora de Peñalba; frontal de madera pintado del románico riojano, que se divide en dos registros en los que se representa la Infancia de Jesús: arriba una Epifanía y abajo la Presentación en el Templo. Cada figura se está bajo un arco de medio punto. El marco se decora con tallos vegetales ondulados rematados con hojas y bucles. En la Epifanía aparecen los tres sabios y la Virgen con el Niño, y por último San José. En la Presentación aparece en el centro el Niño, en el lado izquierdo la profetisa Ana y Simeón, que presenta al Niño y en el lado derecho la Virgen y San José. En ambos registros todos los personajes están bien identificados, ya que sobre ellos aparece su nombre. (460)

Igl de San Isidoro; este templo se levantó en Ávila y sus restos fueron instalados en el parque de El Retiro a principios del siglo XX, después de llevar desmontado desde el último cuarto del XIX. Se sabe que su promera advocación fue a San Pelayo y a San Isidoro, en el XVIII pasó a denominarse de San Isidro por ser la sede de la Cofradía de Labradores de Ávila. Se trataba de un templo de una sola nave, con ábside semicircular y puerta en el muro sur de la cabecera. A mediados del XIX el templo ya está arruinado, se solicitó entonces el derribo del edificio y lo que se hizo fue desmontarlo. Se tasaron las piedras y salieron a subasta pública. Parte de los sillares se quedaron en Ávila, donde los podemos ver diseminados en algunas construcciones de la zona y otros se trajeron a Madrid, donde finalmente se montaron en El Retiro. Poco queda de ellos, la puerta, que ha perdido su decoración y el ábside semicircular con tres vanos abocinados de medio punto, que apean en capiteles historiados, pero muy erosionados. (460)

Ig de San Nicolás de los Servitas; sólo queda de factura medieval la torre, de planta cuadrada y levantada en ladrillo. Posee un zócalo de piedra sobre el que se elevan tres cuerpos de éoca medieval y el campanario moderno. Los cuerpos se decoran con arquería: el inferior tres arcos trilobulados, el central con arcos pentalobulados y el superior con cuatro arcos de herradura. Todos ellos descansan en capiteles vegetales y en columnillas, ambos elementos de piedra. Poseia ventanas con arcos de herradura, hoy en día todas modificadas. En el interior hay una escalera que se cubre con techos escalonados formados por tablas empotradas en los muros exteriores. (460)

Igl de San Pedro; conserva en su interior, en el costado meridional, tres arcos de medio punto doblados inscritos en recuadros y en el exterior un friso de esquinillas que recorre los muros meridional y septentrional. Además de la torre, se levanta sobre un basamento posterior, es de planta cuadrada y casi toda ella de ladrillo. Carente de decoración, sus muros están salpicados por vanos que la ilumina interiormente, destaca un arco ojival, inserto en un alfiz rehundido con respecto al muro. En la parte superior podemos ver dos impostas, que dan paso al último cuerpo, el de campanas, que es más pequeño. En él vemos dos arcos de medio punto y doblados, rehundidos con respecto al muro y sobre ellos hay un friso de esquinillas. (460)

Museo Arqueológico Regional. Restos de Santa María de la Almudena; se encuentran en el Museo Arqueológico Regional, son nueve piezas de las que destacan dos capiteles: uno con una ave y el otro con decoración vegetal. Una tercera pieza es partede una imposta o una chambrana. Las otras son: dos sillares con marcas de cantero, una de ellas es una flor de lis; el tambor de un fuste, una pieza con talla con motivo vegetal, parte de un arco abocelado y la clave de un arco decorado con bocel y un listoncillo. (460)

Museo del Prado; Pinturas murales de San Baudelio de Berlanga, vease Casillas de Berlanaga (So) y Pinturas murales de Maderuelo, vease Maderuelo (Sg)

Museo Lázaro Galdiano; hay varios capiteles y una pila bautismal. Se desconoce la procedencia de los capiteles, que tenen la misma fábrica, en uno de ellos sen leones rampantes afrontados y en el otro se representan figuras humanas sedentes entre tallos entrecruzados. Además en el almacén hay otros capiteles con animaes monstruosos y otro con figuras humanas entre aves. En cuanto a la pila bautismal, es de procedencia italiana, su fuste es cilíndrico y está decorado con animales fantásticos y agresivos. La copa es ligeramente oval con borde cóncavo decorado con escamas, en los extremos hay cuatro jóvenes imberbes que portan una llave, un libro cerrado con la representación de una cruz patada y un escudo. En la superficie se representan dos pavos reales que beben en un cáliz y a cada lado se sitúan otros dos enmarcados por una hoja en semicírculo. (460)

Museo Nacional de Artes Decorativas; encontramos fragmentos de tejido bordados procedentes de la catedral de Santa María de Calahorra. El adorno del tejido es un bordado llamado "pintura de agua", en el que las puntadas de hilo se sobreponen unas a otras. Según el hilo usado se dividen en tres grupos: puntos de seda, de oro y de oro y seda. El fragmento conserva restos de la cenefa de la vestidura litúrgica; está bordado al matiz y realce con hilos de seda y cáñamo con pergamino dorado sobre tejido. Como decoración presenta medallones circulares enlazados con bustos de santos distribuidos en franjas horizontales. (460)

 
Enlaces relacionados:
- Imagenes San Isidoro (Retiro)
- Imágenes del Museo del Prado
- Imágenes del Museo Arqueológico Nacional