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Fueron Portada Repositorio de "En este mes comentamos" SUPERPRODUCCIONES ROMÁNICAS S.A. (anterior a 2009)

SUPERPRODUCCIONES ROMÁNICAS S.A. (anterior a 2009)

Hace apenas unos días que regresamos de un emocionante recorrido por el románico de la montaña palentina. Éxtasis sensorial y pleno disfrute del románico. Del románico, pero también de su entorno, en perfecta comunión, conformando una misma realidad indisoluble, simple, perfecta. Hablamos, por supuesto, de un románico rural, íntimo y ancestral, un románico que nos invita calurosamente a captar toda su esencia y autenticidad.

A ese disfrute en plenitud del patrimonio y su entorno contribuyen poderosamente las personas encargadas de enseñar las iglesias, que se deshacen en amabilidad y generosidad desinteresada y que disfrutan con que alguien pueda apreciar la belleza de esos “tesoros” que ellos custodian. Son gentes de allí, de los pocos que quedan en un entorno rural castigado por la emigración y el abandono.

Carlina enseña la iglesia de Villanueva de la Torre. Anda cerca de los ochenta (no concretamos su edad por respeto), pero aún prefiere trochar por medio del monte para ir a la iglesia, “…que el camino da mucha vuelta”. Después de abrirnos literalmente las puertas de su casa, se lamenta de que no haya jóvenes en el pueblo que puedan seguir su labor.

Belarmino es “sacristán, alcalde, y todo lo demás” de Revilla de Santullán. El pueblo tiene, incluido él, tres vecinos, viudos. Los otros dos, enfermos silicosos, pasan parte del año con sus hijos en Bilbao.

Son sólo dos ejemplos. Ni que decir tiene que el conocimiento que estas personas poseen de “sus iglesias” no tiene nada que envidiar al de cualquier especialista en la materia. Ellos han estado presentes en todos los estudios y trabajos de campo realizados y no han necesitado estudiar más; ¿quién sabe más de su propia casa que uno mismo?

No podemos evitar experimentar la sensación de que algo se acaba, máxime si comparamos esta realidad con el enfoque quizá excesivamente turístico que las instituciones dan a algunos monumentos. Somos conscientes de que el turismo puede convertirse en la mejor herramienta para proteger el patrimonio, pero, por favor, no sobreexplotemos. Entre Carlina y Disneyworld, sin ninguna duda, mejor Carlina.




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