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Investigación Presencia Gaélica Artículos de contenido general Tonsuras irlandesas, por demiguel

Tonsuras irlandesas, por demiguel
Evidencias irlandesas en el románico

La Tonsura Irlandesa (actualización del artículo publicado en 2007)

por demiguel 

Dedicado a quienes usan el dominio de la palabra para tergiversar los hechos.


Justificación

Durante años en el Círculo Románico tratamos de evidenciar la presencia de monjes irlandeses en la península ibérica durante los siglos en que se produjo el arte románico y su intervención en el mismo.
Hasta el momento hemos descubierto e interpretado epigrafías escritas en irlandés antiguo en iglesias románicas, hemos encontrado iglesias peninsulares de contenidos iconográficos irlandeses acordes con la historia y con la cultura cristiana, hemos encontrado programas iconográficos acordes con teologías irlandesas que en su momento fueron aceptadas por la Iglesia y hemos encontrado un gran silencio sobre su presencia, salvo en el caso de Britonia, perfectamente documentado de antiguo. Más aún, parece como que en algunos casos su supuesta iconografía en nuestras iglesias fue posteriormente modificada o mutilada en un afán asimilable de alterar su contenido; no olvidemos que su principal fuente de inspiración teológica/filosófica, Juan Scoto Eriúgena, fue anatemizado en 1215 y como tal hereje permanece.

 
Pero los hechos están ahí, las leyendas de la prehistoria nos hablan de una abundante y trascendental comunicación entre Galicia e Irlanda y la historia nos habla de la presencia del rito céltico cristiano en Britonia, pero también nos habla de la comunicación continuada de Irlanda con todos los países de Europa a través de la presencia de monjes que asesoraron a Carlomagno y que fundaron monasterios en todo el continente. Sabemos que navegaron por el Mediterráneo recibiendo influencias egipcias importantes en su cultura y de la presencia de obispos irlandeses en Cartago donde llegaron a escribir libros conocidos. Nos consta la existencia de la referencia a la imaginaria isla de San Brandán en Canarias, la existencia del Camino de Santiago irlandés y su capacidad de navegación descrita en documentos medievales europeos y en múltiple referencia iconográfica tanto en la isla como en nuestra península; y finalmente sabemos también, porque está perfectamente documentado, que entre Irlanda y España existió a partir de la Edad Media y durante toda la historia un tráfico cultural y económico del que se derivó el nacimiento de instituciones de apoyo y relacionadas en ambos países.
No es, por tanto, razonable admitir que durante los “siglos del románico” existiese una ausencia absoluta de intervenciones irlandesas y menos cuando en dicha época se trataba de consolidar la cultura cristiana de la que Irlanda fue principal valedora, y ello a pesar de la general devastación de los monasterios irlandeses llevada a cabo por los vikingos en los siglos IX a XI y su sucesión por lo cisterciense anulando la forma antigua de gestionar los monasterios e implantando lo romano en su sustitución.
Pero aún así, en la medida en que pervivió el cristianismo irlandés, reformado y más cercano a lo romano como así fue, aunque indocumentado y escaso debemos presumir una intervención en nuestro románico peninsular.

Como luego se verá, la tonsura irlandesa del rito céltico cristiano fue característica y diferente de la reconocida por el rito romano. Los cristianos irlandeses nunca reconocieron la autoridad romana sobre su Iglesia y cuando finalmente aceptaron su sumisión en el siglo XIII, en el Sínodo de Cashel, lo hicieron a la Iglesia anglo romana de la que nacería posteriormente la iglesia anglicana; el catolicismo dominante hoy en Irlanda no es el resultado de la evolución de la iglesia irlandesa, sino de la progresiva introducción en el país, a partir de lo cisterciense, del catolicismo romano. La tonsura formaba parte, como se indicará, de ciertas diferencias rituales y conceptuales que pudieron ser obviadas pero que se mantuvieron.
Encontrar en el románico peninsular evidencias de la práctica de esta tonsura irlandesa refuerza, por tanto, el valor de los hallazgos precitados y contribuye a sacar a la luz el hecho, pertinazmente indocumentado, de tal presencia irlandesa en esa época oscura al respecto, un hecho que se ha mantenido “desconocido” hasta nuestros días en pleno siglo XXI.


El cabello

Para nuestra cultura occidental, del Libro, la referencia más remota al cabello procede del Levítico, 19:27-28 donde se ordena: "No cortaréis en redondo el borde de vuestras cabezas ni dañaréis la punta de vuestra barba. No haréis incisiones en vuestro cuerpo por un muerto, ni haréis en vosotros tatuajes. Yo, YHWH."
Lo que en tal texto se prohíbe no es sino “cortar en redondo el "Pe'ah" de vuestra cabeza. Pe'ah tiene el significado de "lado" o "borde" y así se utiliza p.e. para describir en otros lugares los lados del Templo.
La prohibición es una norma diferenciadora de prácticas “paganas”. Desde ese momento sólo llevarían el pelo corto o rasurado los gentiles, los esclavos y ocasionalmente como muestra de luto por allegados fallecidos.

 
Aunque los judíos siguieron llevando el pelo largo, las pinturas paleocristianas de las catacumbas, del siglo segundo, evidencian que los primeros cristianos llevaban el pelo corto al estilo común en Roma. Corte de pelo que es transmitido a lo bizantino, quedando el pelo largo relegado a los bárbaros.
Con el transcurso del tiempo el pelo largo vuelve a cobrar fuerza entre los cristianos con tal fuerza que la Iglesia entra en su consideración: “Los concilios reglamentaron los peinados de clérigos y monjes. La "Statuta antiqua Ecclesiae" (can. xliv) prohibió que se dejaran crecer el pelo o la barba. Un sínodo celebrado por San Patricio (can. vi) en 456 prescribió que los clérigos deberían arreglar su cabello a la manera de los clérigos romanos, y los que dejaran crecer su cabello serían expulsados de la Iglesia (can. x). El Concilio de Agde (506) autorizó al arcipreste emplear la fuerza para cortar el cabello de los recalcitrantes; el de Braga (572) ordenó que el cabello debiera llevarse corto, dejando ver las orejas, mientras que el Concilio de Toledo (633) denunció a los lectores de Galicia que usaban una pequeña tonsura y permitían que el cabello creciera inmoderadamente, y dos Concilios de Roma (721 y 743) anatematizaron a quienes ignoraran las reglas en este asunto. Esta legislación muestra que inveterada estaba la costumbre contraria. La insistencia de los concilios se entiende fácilmente si recordamos las ridículas fantasías a que se dejaron llevar las sectas heréticas. Ya sea por amor a la mortificación o por gusto por lo bizarro, vemos de acuerdo al testimonio de San Jerónimo, monjes con barbas como de cabra, y la "Vita Hilarionis" también establece que ciertas personas consideraran meritorio cortarse el cabello cada año por Pascua.” Enciclopedia Católica.


La tonsura

El término tonsura deriva del latín “pondere” que significa rapar, esquilar.
A lo largo de la historia, la tonsura ha sido un rapado de alguna parte de la cabeza en señal de distinción y/o de compromiso. En el cristianismo romano la tonsura se imponía al monje incluso antes de asumir el compromiso de los votos. De acuerdo con los textos católicos (New Advent: Tonsure) existieron tres tipos de tonsura: La de San Pedro aplicada en el cristianismo romano, consistía inicialmente de una corona de pelos alrededor de la cabeza totalmente rasurada salvo por esa corona, la de San Pablo que consistía de un rasurado total de la cabeza y la de San Juan, que correspondía al rito céltico irlandés, que fue definida por la frase “de oreja a oreja” y sobre la que algunos, interesados, consideraron que tenía como referente a Simón el Mago.
Nótese que la tonsura petrina consistía en una hilera de pelo en forma circular alrededor de la cabeza a semejanza de la corona de espinas de Jesucristo, es decir, que lo que definía la tonsura no era la parte rasurada del resto de la cabeza, sino precisamente la escasa porción de pelos que se mantenía en la misma.
Existieron también otras tonsuras apagadas por la historia, no mencionadas en la fuente indicada, como la de los paganos priscilianistas, consistente en una pequeña circunferencia rasurada en lo alto de una cabeza de pelos largos.
La tonsura, que luego también se aplicó a los clérigos laicos, definía a la persona que la llevaba, lo que posibilitó al Islam la edición de un mandato de dar muerte en tiempos de guerra a sus portadores.
En el cristianismo romano la tonsura ha sido eliminada al día de hoy.


El sínodo de Whitby

En el año 664 ambas Iglesias cristiano romana y céltico cristiana decidieron reunirse en un sínodo para tratar de anular sus diferencias, básicamente en cuanto al modo de calcular la pascua y la forma de la tonsura. Existían también otras diferencias de cuya consideración no hay mayor información.

Fue el rey Oswy de Northumbría, actual Escocia aproximadamente, quien aceptó alojar a los representantes de cada iglesia en la abadía de Whitby, organizar las reuniones y actuar como árbitro. La Iglesia romana estaba encabezada por Wilfrid y la céltica por el obispo Colman. No existen actas de aquella reunión ni otro documento de la época por lo que el relato de lo ocurrido comienza a publicarse en un documento del 710 y en la Vida de Wilfrid escrita en 730 por Beda el Venerable. Ambos autores son católicos romanos y marcan la naturaleza de todo lo escrito sobre ese sínodo, del que no hay constancia documental, actas o narraciones directas, en los documentos de la Iglesia céltica irlandesa.

Según estas fuentes, comenzó interviniendo el irlandés Colman quien orgullosamente describió la importancia de su Iglesia, su historia y de cómo San Columbano había tenido un papel protagonista en su creación y desarrollo.
Le correspondió Wilfrid en plan humilde exponiendo el origen del cálculo de la fecha de Pascua llevado a cabo en un Concilio de la Iglesia, de la misma Iglesia edificada a partir del encargo recibido por Pedro del mismo Jesucristo al que entregó las llaves del cielo.
Finalizada la intervención Oswy preguntó a todos quien era más importante si Pedro o Columba a lo que todos contestaron por unanimidad que Pedro, dando pie a Oswy a dictar la sentencia dando la razón a la Iglesia católica puesto que si Pedro tenía las llaves del Cielo él no iba a ir en su contra.
A lo cual los irlandeses, airados, volvieron a sus lares y se mantuvieron en sus prácticas y creencias.


La tonsura irlandesa

¿Cuál era, pues, la tonsura irlandesa?
Dejando aparte las definiciones realizadas por la literatura de la Iglesia cristiana romana, ¿qué nos dicen otras fuentes?

En su artículo “A smaller social history of ancient Ireland”, capítulo VI, de P.W. Joyce, publicado digitalmente en Libraryireland, se da cuenta de un documento fechado en la primera mitad del siglo VIII “Catalogue of the Orders of the Saints in Hibernia” en la que se clasifican los santos irlandeses en tres grupos u ordenes establecidos cronológicamente:

El primer grupo corresponde a los santos del periodo 432 a 559: Es el periodo de los santos católicos encabezados por San Patricio. Es el periodo de la expansión misionera y no se dice nada sobre la tonsura que pudiesen portar tales santos.


Artículos de contenido general. Tonsuras irlandesas, por demiguel

El segundo grupo 559 a 599 corresponde al periodo del establecimiento de los monasterios en Irlanda. En su diversidad, practicaban todos ellos la “tonsura de oreja a oreja”. A este grupo de santos pertenecen: “Finian, Endeus, Colman, Congal, Aedh, Kieran, Columba, Brendan, Brechen, Caineoh, Caemgin, Laidrean, Laisre, Lugeus, Barrideus, and many others who were in the second grade of the Saints."”
La historia describe la existencia de druidas en Irlanda hasta este periodo, a partir del que finalmente desaparecen.


Artículos de contenido general. Tonsuras irlandesas, por demiguel

Por último, el tercer grupo 599 a 666, duró cuatro reinos y existía gran diversidad en sus prácticas y usaban diferentes tonsuras. Incluso algunos llevaban la tonsura en forma de corona. A este grupo pertenecen “Petran, bishop; Ultan, bishop; Colman, bishop; Edan, bishop; Lomnan, bishop; Senach, bishop. These were all bishops and many more. And these now were the priests—Fechan, priest; Airendan, Failan, Commian, Ernan, Cronan, and many other priests."

Lo que interesa destacar aquí del Catálogo de Santos es que no existe una única tonsura del rito céltico cristiano, y que, en todo caso, no usaban, salvo quizás algunos del tercer orden, a juzgar por la iconografía que nos dejaron, la tonsura petrina de la corona católica.


Artículos de contenido general. Tonsuras irlandesas, por demiguel

¿Cómo era la tonsura que portaban los monjes del tercer grupo?,
y más aún, ¿cómo era la tonsura “de oreja a oreja”, acaso era una tonsura druídica?

Comencemos por responder a la segunda pregunta. La tonsura “ear to ear” es mencionada por primera vez en los documentos cristiano romanos que refieren el Sínodo de Whitby, lo cual lleva a considerar, si la cronología antes expuesta es válida, que en el periodo correspondiente al tercer orden de santos, que es el inmediatamente anterior a Whitby todavía era usada, aunque no fuese la que llevase el obispo Colman a juzgar por la iconografía. ¿Por qué les llama tanto la atención la tonsura que definen sucinta y meramente como “de oreja a oreja”, sin más y que algunos textos gaélicos la definían como “tonsura magi”?
Cabe pensar que la “tonsura magi” sea un sincretismo más de la tonsura llevada por los druidas, a los que se llamaba magos, sincretismo de los muchos realizados por el cristianismo sobre los conceptos celtas y que mantuvo el nombre en referencia a los Magos de Oriente, sin tener nada que ver con la interesada referencia a Simón el Mago; no olvidemos que, como se ha dicho, la literatura relacionada con lo tratado en Whitby es solo cristiano romana.

Para determinar la forma de la tonsura druídica acudimos al artículo “Beda el Venerable, tonsura druídica y arqueología” publicado en inglés en 2002 por Natalie Vencrova, profesora y arqueóloga checa que basa su estudio a partir de lo encontrado en el yacimiento “Msecke Zehrovice”, cercano a Praga, cuya excavación dirigió.
Puesto que su artículo está publicado en Internet, se comenta solo su principal conclusión: La costumbre de los pelos largos al menos en la parte posterior de la cabeza fue respetada por los druidas al definir su tonsura, que efectivamente era “de oreja a oreja”, pero no quiere decir esto que se rapasen de oreja a oreja, sino que al contrario, al igual que la tonsura petrina queda definida por “lo no rapado” la tonsura druida queda también definida por la franja de pelos que bordeaba la frente “de oreja a oreja” dejando totalmente rasurada la parte superior de la cabeza y con pelos largos la parte posterior de la misma, no necesariamente en el sentido de “corte largo”, sino también en el sentido de pelo abandonado, de crecimiento no cuidado, no controlado, como bien queda reflejado en el estilo del pelo de la escultura del “galo moribundo” y de la cabeza encontrada por la autora en su excavación, como nos da cuenta.

Es así como podemos comprender la fuerza de la expresión “ear to ear”, usada por la literatura cristiana, Beda el Venerable en primer lugar cronológico, y posteriores escritos, como forma de denuncia. Están denunciando que lo que pudiese parecer de frente una corona al estilo de la tonsura cristiana, no es más que una tonsura que va de oreja a oreja, que en la parte posterior de la cabeza no existe. Es, en definitiva, la tonsura que se nos muestra repetidamente en las cabezas del Caldero de Gundestrup, en la cabeza de Cernunos en la composición escultórica de Reims y en la cabeza encontrada por la autora del artículo, tonsura que es claramente descrita por Beda el Venerable en su carta a Ceolfrith, abad de Jarrow.


Artículos de contenido general. Tonsuras irlandesas, por demiguel

Dejamos así claramente descrita y soportada, sin lugar a dudas, la “tonsura magi” para intentar definir el tipo de tonsura posterior más habitual, la que llevaban los santos de la última generación, del “tercer orden”, aquellos más próximos al momento románico.
No existe al respecto una definición documentada ni erudita. Incluso algún estudioso, profesor de la Universidad de Dublín, propone una extraña forma de calva triangular en lo alto de la cabeza profusamente rodeada de cabello por todos los lados. Y sin haber conclusiones al respecto, y, por tanto, aceptando con reservas el influjo de modas puesto que parecían existir de variadas formas, podemos argumentar que los monjes irlandeses llevarían, al menos mayoritariamente, una tonsura que:
1.- Fuese obvia,
2.- Fuese reconocida como propia de los monjes,
3.- Estuviese amparada en representaciones iconográficas,
4.- Fuese compatible con la inveterada costumbre de los pelos largos, y
5.- Hubiese sido mencionada en algún documento.

Y ocurre que la única forma de tonsura que cumple con esos requisitos es la correspondiente a un rapado semicircular en lo alto de la cabeza, en la frente, que haya evolucionado dando mayor extensión a la parte rapada hacia el interior de la cabeza en la parte superior y rodeada de pelos largos. Es la tonsura que encontramos alardeando de la misma en canecillos y esculturas de iglesias burgalesas como Miñón de Santibáñez, segovianas como Fuentidueña o aragonesas como Biota, la misma que lucen San Colman y otros santos en sus representaciones en Lindisfarne, que es mencionada por diversos autores (por ejemplo, algunos citados en el artículo de referencia)


Artículos de contenido general. Tonsuras irlandesas, por demiguel

y que es reconocida como propia en los graffitis realizados por monjes peregrinos en Santiago de Peñalba tal como nos da cuenta Milagros Guardia (U.B.) en su artículo ““Scariphare et pingere” en la Edad Media” (revista Patrimonio, Nº 33, 2º trimestre 2008)

Diciembre 2008


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