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Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque Literatura del románico Panorámica de la Literatura Altomedieval

Panorámica de la Literatura Altomedieval

Libro beato

En el periodo literario románico en la Península, que abarca los siglos XI y XII, la mayoría de la población no sabía ni leer ni escribir, por lo tanto estaremos hablando de una literatura escrita en latín en un principio de la que su propagación se verá beneficiada por las diferentes órdenes religiosas que se fueron extendiendo por Europa en estos años.
Estas obras representan narraciones religiosas, que el pueblo recibe a su vez por medio de la predicación y de lo esculpido en las iglesias o catedrales; y también obras históricas. La literatura religiosa era anónima, a veces se reescribían obras de los Clásicos o de los Padres de la Iglesia Católica, no era normal que se creara nada nuevo, aunque sí se embellecía lo existente. Si se hacía un texto nuevo, se aludía a otro autor o a una obra anterior, que debido a lo delicado de estos documentos puede no haber llegado a nuestros días, por lo que desconocemos si son nuevas o no.

En cuanto a la literatura profana, existía la figura del juglar, personajes que eran libres y recorrían las ciudades y pueblos para narrar historias en la lengua autóctona, haciéndose acompañar por algún instrumento musical, a cambio de dinero o alojamiento. Se conoce de su existencia desde el siglo X y ellos serán los que sienten las bases de la literatura profana. Se les diferencia de los trovadores por su carácter humilde y porque no solían cantar obras que fueran compuestas por ellos mismos. Alguno de estos juglares estaba al servicio de un trovador y le ayudaba cuando iba a las Cortes Reales, sobre todo anticipándose y anunciando la visita del trovador.

El trovador nació en el siglo XI, en la Francia Occitana, de ahí que sus composiciones fueran en occitano; solían recorrer grandes distancias, por lo que servían de mensajeros para las diferentes cortes. A diferencia de los juglares, los trovadores gozaban de una elevada posición social, por lo que no cantaban sus obras en la calle, sino que lo hacían en los castillos. En Alemania, a los trovadores se les conocía como: minnesängers, uno de ellos fue Tannhäuser cuya obra narró Richard Wagner en la ópera que lleva su propio nombre.


LITERATURA RELIGIOSA
Predominaba sobre la popular ya que la Iglesia era el centro intelectual por excelencia, y se escribía en latín. Las obras que más nos han llegado son los Himnos, composiciones corales para adorar a un dios. Los estudiosos de la época escribieron tratados de teología y filosofía para adaptar los temas clásicos a la doctrina de la iglesia, entre ellos estuvieron: Anselmo de Canterbury o Pierre Abélard. También se escribieron hagiografías, la más destacada es la Leyenda Dorada, en la que se nos narra la vida de 180 santos y mártires, recopilada por el dominico Santiago de la Vorágine en el siglo XIII.

Los Libros de Horas u Horarium, aumentaron su difusión en la Baja Edad Media, y también fueron muy exclusivos puesto que se hacían para el uso de una persona concreta, generalmente perteneciente a la nobleza. En ellos encontramos rezos, salmos y sobre todo ilustraciones relacionadas con la devoción cristiana. Sus precedentes los encontramos en el mundo prerrománico, más concretamente en el mundo celta tenemos el Libro de Kells, procedente de Irlanda. Este manuscrito se fecha entre el siglo VIII y principios del IX. Se cree que sus autores fueron los monjes del monasterio de Iona y que se finalizó en Kells. En él se escribieron los cuatro Evangelios, con 31 ilustraciones de animales fantásticos y la típica decoración de entrelazos, nudos, espirales, etc. Siguiendo esta tradición, y ya en Escocia, citamos el Evangelario de Lindisfarne.

Entre los autores filosóficos destaca el irlandés Juan Escoto Eríugena (siglo IX), sus primeras obras son traducciones del griego de los textos de Pseudo Dionisio y de Gregorio de Nisa. Su pensamiento se mantiene en la línea neoplatónica, trató de anteponer la razón a la fe, en una época donde el dogma cristiano era predominante al pensamiento racionalista. Ambas eran fundamentales para el conocimiento verdadero, por lo que no debían tratarse como opuestas. Su obra más destacada fue el Periphyseon.


LITERATURA LAICA
No tan productiva como la religiosa, ha llegado hasta nuestros días una importante cantidad de obras. Su difusión se produjo gracias a los juglares (siglo X), que recorrían Europa cantando estas piezas, algunas de las cuales se escribirían mucho más tarde; y a los trovadores, que, como ya se ha dicho, recorrían ámbitos más cultos.

Dos temas predominaban sobre el resto: el amor cortés y los cantares de gesta.

El amor cortés, muy empleado desde el siglo XI, que se inspira en la obra de Ovidio Ars Amatoria, es una especie de código de vasallaje en el que el enamorado le rinde honores a su amada; estos sentimientos amorosos se ven desde el plano platónico y místico En muchas ocasiones solía acarrear algún problema, como que fuera un amor imposible y los amantes tuvieran que verse a escondidas; o bien éste no era correspondido. El enamorado sufre mil padecimientos, pero no quiere salir del estado en el que se encuentra sin haber triunfado, ganando el amor de “su señora”. La dama es un dechado de perfección, bella, atenta,... la Virgen María será el modelo a seguir. Se escribía en lenguas romances (el francés, el español, el provenzal, el gallego y el catalán)

Entroncando los dos temas nos encontramos con los Lais de María de Francia. Son narraciones cortas en las que María quiso plasmar los relatos que había escuchado a los juglares. Sigue la tradición de leyendas y folklore celta en las que se mezclan los personajes fantásticos, como las hadas; con costumbres de la alta sociedad, como batallas, exilios, venganzas,… Poco sabemos de su autora, salvo que sus obras las firmaba como María de Francia, las que se han conservado están escritas en anglonormando (una variante del francés que hablaban los normandos en Inglaterra) y en ellas se glorifica el amor cortesano describiendo las peripecias de un héroe. Dos de los poemas mencionan al rey Arturo, lo que supone un precedente del Ciclo Artúrico.

Los cantares de gesta o poemas épicos, narran las hazañas de un héroe que representa las virtudes del pueblo. Los transmitían oralmente los juglares y fueron transcritos siglos después en lengua vernácula. Ligados a ellos están los romances corteses, en los que se profundiza en el código de honor de la caballería y se ensalza el amor, como sucede en las materias de Bretaña y de Roma.

Los cantares se han clasificado por materias, dependiendo de su origen:
Materia de Francia- la Canción de Roldán, la Peregrinación de Carlomagno
Materia de Bretaña- el Ciclo Artúrico,
Materia de Roma- se plasman las narraciones mitológicas y episodios de la Antigüedad Clásica (Julio César, Alejandro Magno…)
Inglaterra- Beowulf. Tras la invasión normanda no hubo nuevas creaciones, aunque se recopilaron leyendas y tradiciones unificándolas en un personaje como sucedió con Robin Hood (lo mismo que con Guillermo Tell en Suiza), posteriormente.
Alemania- el Cantar de los Nibelungos


LITERATURA MEDIEVAL ESPAÑOLA

Culta. Religiosa.
Dentro de las obras litúrgicas, encontramos los precedentes en el mundo mozárabe en los misales, los antifonarios y los beatos. Los antifonarios recogen piezas musicales propias del ciclo litúrgico y de los santos, se compone por medio de un verso corto y una melodía, que se canta antes y después de un versículo. Se ha conservado entero el “Antifonario mozárabe de la Catedral de León” y quedan restos de los dos de Silos, el de San Juan de la Peña y el de San Zoilo de Carrión.

Los beatos son las diferentes copias realizadas del Comentario al Libro del Apocalípsis de San Juan realizado en el siglo VIII por un monje del monasterio de San Martín de Turieno (actual Santo Toribio), conocido como Beato de Liébana. En él encontramos explicaciones a las revelaciones de San Juan, que sirvió para calmar a los creyentes, que veían cercano el fin del mundo a causa de la invasión musulmana y el final del reinado cristiano visigodo. Esta obra se ha limitado a la geografía española, encontrándose sólo dos textos realizados fuera..Lo más destacado son las ilustraciones miniadas que encontramos en veintisiete de ellos, aunque no se conservan enteros. Hay 10 copias que se realizaron sin añadir ilustraciones, como el Beato de Poblet en Salamanca (XII) y el de Alcobaça en Lisboa (XIII). Se escribieron entre los siglos X al XIII, considerándose prerrománicos los realizados en los siglos X y XI y románicos los de los siglos XII y XIII. Se clasifican en:
• Siglo X se conservan: el de Tábara en el Archivo Nacional de Madrid, el Gerona custodiado en su catedral, el San Miguel de la Escalada (también conocido como Beato Magio o Morgan) que se encuentra en Nueva York, el de San Millán: parte en la Biblioteca Nacional y parte en El Escorial, el de Valcavado en Valladolid, el de la Seo de Urgell, el de San Millán de la Cogolla en la Real Academia de la Historia y dos hojas del Beato de Zamora.
• Siglo XI se finaliza el Beato realizado en el scriptorium de San Millán de la Cogolla y se realizan el de Fernando I actualmente en la Biblioteca Nacional, el de Santo Domingo de Silos conservado en Londres, el de Burgo de Osma, el de Saint-Sever-sur-l'Adour, el del El Escorial, el de San Andrés del Arroyo en Paris y un fragmento del de Silos conservado en su biblioteca
• Del siglo XII se conservan nueve, entre ellos el Beato de Turín, el de Lorvao, el de Manchester, el Corsini conservado en Roma y el beato navarro, custodiado en Paris.
• Del siglo XIII se conservan el de Las Huelgas, el de San Pedro de Cardeña en el MAN, una hoja suelta depositada en la Colección Ryland (Manchester) y en Ciudad de México se ha descubierto un fragmento del de Rioseco, procedente del monasterio de Medina de Rioseco (Valladolid).

La bonanza económica favoreció el nacimiento de nuevos beatos, antifonarios, misales o biblias. En el siglo XI se crea en el scriptorium de Ripoll: la Biblia de Farfa, de tradición carolingia y la de San Pedro de Roda. Ya en el XII podemos citar: la Biblia de León, de tradición mozárabe aunque con dibujos románicos, la de Burgos, Ávila y ya del siglo XIII, anticipándonos el gótico, está la Biblia de San Millán de la Cogolla. Entre los Libros de Horas encontramos el Libro de Horas de Fernando I de León, de tradición visigótica (siglo XI).

 Además de las misas y las predicaciones para la difusión de la fe, los sacerdotes hispanos crearon el teatro como medio de propaganda eclesial, partiendo de la muerte y resurrección de Cristo. Se los conoce como tropos y son pequeños fragmentos intercalados en la misa. Según se van desarrollando, pueden ser una exposición doctrinal que va adquiriendo un carácter narrativo e histórico, o bien diálogos, para dar animación. Comenzaron escribiéndose en latín, para luego alternarlo con la lengua autóctona; finalmente, se escribirán en vernáculo.

En un principio, intervenían los sacerdotes, pero poco a poco lo irán haciendo los monaguillos o la propia gente del pueblo, la cual a cambio recibe un refrigerio, o el jornal que hayan podido perder por desatender su trabajo habitual y también se les paga por actuar. Este será el precedente del teatro español. En el siglo XII y por influencia francesa, nos llega desde Toledo el Auto de Reyes Magos, el cual se conserva incompleto.

A mediados del siglo XII se realizaba en Nochebuena el Ordo Prophetarum o la “Procesión de los Profetas” como uno de los actos litúrgicos de ese día. En él un grupo de personas disfrazadas de profetas y sibilas recorren las iglesias recitando sus profecías sobre la llegada del Mesías, se basa en las Ordinas. En España se ha documentado en el área catalana y en Galicia. En la zona castellano-leonesa, se conoce el Canto de la Sibila que según los expertos se desliga de los Ordos. Como curiosidad, comentar, que en Santiago de Compostela se ha vuelto a recrear este drama litúrgico y los estudiosos dicen que en el Pórtico de la Gloria podemos ver esta representación.

Culta. Laica
Son obras escritas en latín de interés histórico, cultural o legendario que nos ayudan a comprender las vivencias de nuestros antecesores y a conocer la legislación de entonces. Destacan: la Crónica Compostelana, Crónica de Sahagún, Crónica de Alfonso VII o el mismo Codex Calistinus.

A lo largo del siglo XII irá desapareciendo el latín en detrimento de la lengua de la zona, lo vemos en el Corónicas, el Fuero general de Navarra, el Liber Regnum e incluso en contratos y diplomas, con lo que a finales de siglo las leyes se redactarán en castellano. No podemos dejar de citar en este apartado a Raimundo, arzobispo de Toledo que en el siglo XII creó la escuela de traductores.

La Escuela de Traductores de Toledo, es una denominación del XIX, para un grupo de eruditos que traducían obras clásicas al latín en un primer momento y luego en castellano. Se aprovechó que en Toledo convivían cristianos, musulmanes y judíos, para traducir obras demandadas en las cortes europeas. Los primeros textos que se tradujeron fueron filosóficos y teológicos, incluyéndose posteriormente los de astronomía y leyes.

Popular
Los inicios son a base de canciones breves y sencillas de pocas estrofas, se relacionan con el ámbito rural y se asociaban al baile. Su temática está relacionada con el amor.

Hacia el siglo IX aparecen las moaxajas, una composición poética culta de la España musulmana aunque se cree que su tradición oral es anterior. Solía cantarla una mujer que llama al amante o le cuenta alguna desdicha amorosa a su madre o hermanas. Al final de los poemas en árabe o hebreo, se le añadió la jarcha, de dos o cuatro versos escritos en lengua mozárabe (romance).

De la misma tradición popular se consideran los villancicos. En la Edad Media se trataba de danzas de coro, que nada tenían que ver con las canciones navideñas que cantamos hoy día. Su origen está en Castilla y solían ser cortas como las jarchas o similares al zejel, que es un poema de origen árabe compuesto por un estribillo de dos versos, que se repite, y cuatro versos más, lo que le da un carácter coral.

En cuanto a la poesía épica, en la Península los temas se centran en la invasión musulmana, la resistencia cristiana y a partir del siglo X, la independencia de Castilla. Los primeros documentos que tenemos son del siglo VIII y narran los conflictos fronterizos con poemas llamados archuzas entre los mozárabes, que relatan la pérdida del rey godo don Rodrigo o la batalla de Covadonga.

Influenciados por los cantares de gesta de tradición francesa, la poesía épica española se caracteriza por ser anónima, haber perdurado a los largo de los años y por su realismo, ya que en su mayoría se compuso en fechas próximas al suceso que se narra.
Destacan: el Cantar de Sancho II y la obra culmen de la literatura épica medieval española: el Poema del Mío Cid


BIBLIOGRAFÍA

• DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio; PITA ANDRADE, José Manuel & FRADEJAS LEBREO, José: El Románico. Misiones Culturales. Madrid, 1978
• GONZÁLEZ PALENCIA, Ángel: Don Raimundo y los traductores de Toledo. Madrid, 1942
• KLEIN, Meter K.: Beato de Liébana. La ilustración de los manuscritos de Beato y el códice de Manchester. Eds. Patrimonio. Valencia, 2002
• MOLEIRO, Manuel: El arte de la perfección. Moleiro Editor. Barcelona, 2005
• VALLÍN, Gema: Los “lais” de María de Franica. Rev. El Mundo Medieval, 3. Madrid, 2001. pp. 66-67
• VALLÍN, Gema: El Cantar de Roldán. Rev. El Mundo Medieval, 6. Madrid, 2002. pp. 42-43
• VALLÍN, Gema: Carlomagno y Hugo el Fuerte. Rev. El Mundo Medieval, 9. Madrid, 2002. pp. 30-31
• YARZA LUACES, Joaquín: Arte y Arquitectura en España (500-1250). Cátedra. Madrid, 2004
• YARZA LUACES, Joaquín: Beato de Liébana. Manuscritos iluminados. Moleiro Editor. Barcelona, 2005

Vanessa Montesinos para Círculo Románico


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