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Fueron Portada Repositorio de "En este mes comentamos" Julio 2009 "El crismón de Jaca"

Julio 2009 "El crismón de Jaca"
Con este signo venceremos

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Repositorio de "En este mes comentamos". Julio 2009 "El crismón de Jaca"

EL CRISMÓN DE JACA
Con este signo venceremos

 

“Un crismón es una representación escultórica figurada del tema apocalíptico de Cristo en majestad. ..El más antiguo y complejo iconográficamente, de mayor finura estilística y modelo para otros próximos es el de la portada occidental de la catedral de Jaca”. (Gran Enciclopedia Aragonesa).

“Estamos ya hacia 1063, ante un edificio grande y perfectamente románico, más avanzado que el de San Isidoro de León y sobre influjos diversos de los que venían actuando en Cataluña, y aún en el pais mismo. Culminando sobre todo ello, la Seo de Jaca se llevó tras de sí el impulso artístico de las regiones occidentales españolas, cuyo romanismo procede, en cuanto a bases constructivas y decoración, de Jaca” (Manuel Gómez Moreno)

“Comenzada la obra de la catedral por la cabecera y los pies, se fueron cerrando luego los muros laterales, con sus respectivas puertas y ventanas. Al mismo tiempo que se montaban los sillares, un gran escultor de formación clasicista labraba capiteles, ábacos, metopas, modillones,etc. que decorarían los ábsides, la portada occidental y las naves; cuando, hacia el año 1063, este escultor partió hacia Frómista, dejaba en Jaca obra adelantada y piezas sin acabar” (Angel Canellas)
 

 


De esta forma aluden al tímpano de la portada oeste y a la catedral de Jaca las fuentes consultadas en primer lugar, un tímpano que va acompañado con textos descriptivos de las imágenes y de sus contenidos escritos en latín, lo que se considera como prueba indirecta de su antigüedad, confirmada por la arqueología y por la comparación con las esculturas de las metopas y de los capiteles más antiguos, como vuelven a indicarnos Gómez Moreno y Canellas, si bien, algunos datos históricos conviene tomarlos con cautela dada la existencia probada de varios importantes documentos falsos.

En su conjunto, todo el tímpano, como parte de la portada oeste, es interpretado actualmente por la mayoría de los estudiosos, como un símbolo de Salvación a través de la penitencia y de la oración, además de una declaración trinitaria con exaltación de la Cruz y de la Paz.


La famosa inscripción del crismón de Jaca:

Hac in scvlptvra lector sic noscere cvra: P Pater A Genitvs dvplex est Sp(iritv)s almvs: Hii tres ivre qvidem dominvs svnt vnvs et idem.

ha sufrido dos grandes líneas de traducción y, por lo tanto, dos tipos de interpretación, eso sí, siempre en clave trinitaria:



1. Primera línea de traducción: el crismón trinitario a través de los signos: P (padre), A (Hijo), S (Espíritu Santo). ¿Qué pasa con la Omega? Se acaba identificando con el Hijo (A, Omega).

Esta sería la traducción propuesta por el profesor Javier del Hoyo, de la Universidad Autónoma de Madrid, de la siguiente manera:


«En esta escultura, lector, debes interpretar lo siguiente: Pe (significa) el Padre; A el Engendrado (de) doble (naturaleza), S el Espíritu Vivificante. Estos tres son en verdad por derecho propio un único y mismo Señor».

2. Segunda línea de traducción: el crismón a través de los signos: P (Padre), A (Hijo), O (Espíritu Santo). ¿Qué pasa con la S? ¿Qué significaría su colocación en un crismón?

Esta línea de traducción se basa en que, si se realiza la traducción literal del fragmento, "P Pater A Genitvs dvplex est Sp(iritv)s almvs", podría dar una traducción del tipo: “P es el Padre, A es el Engendrado, la doble es el espíritu anímico”, por lo que algunos autores proponen otra traducción para esta inscripción al identificar la “doble” como la letra omega griega esculpida en el crismón:

”En esta escultura, lector, procura reconocer lo siguiente. P es el Padre; A, el Engendrado; la doble, el espíritu Anímico. Los tres son, por ley, un único y mismo Señor.”

¿Cómo se contra-argumenta esta segunda línea de traducción? En palabras del profesor Javier del Hoyo, en su artículo "El crismón de la catedral de Jaca y la pérdida de la conciencia lingüística", al referirse a esta posibilidad de traducción afirma:

“En el segundo hexámetro creemos con Vives (1956, pág. 393) que la puntuación habitual que se ha dado al verso ha sido incorrecta y que P Pater, A Genitus, Duplex est Spiritus Almus ofrece ciertas dificultades. ¿A qué sustantivo se refiere duplex? Para Dolç (1953, pág. 423) y otros autores que le siguen es duplex littera, pero sobreentender littera obliga a nuevos ejercicios de imaginación. ¿Se trata de la w? Probablemente no, porque el autor quizás no conocía el significado de ese signo gráfico (3)“

Dando como explicación de la nota 3:

“Es muy probable que desconozca el alfabeto griego. Por eso precisamente indica también A y no alfa (que rompería el ritmo dactílico) para la segunda persona. Gráficamente coinciden. Hemos de ver que la transcripción de las letras forma parte del hexámetro —y esto creo que no ha sido suficientemente resaltado—, siendo P(e) la larga del primer dáctilo. Ello quiere decir que el redactor lee A y no alfa.”

El profesor Javier del Hoyo elimina la posibilidad de la interpretación de la omega en la inscripción por el probable desconocimiento del griego del teólogo redactor. ¿Cómo se entiende la presencia de la A y omega esculpidas en el crismón? ¿Sólo por la memoria? Esculpen la omega y no la saben identificar como una letra doble?

Sin embargo, ¿de dónde deduce el profesor Javier de Hoyo la presencia de la S en esta inscripción de la catedral de Jaca?

“Quedaría por explicar est, que debe referirse al nombre de la consonante S desarrollado, con error del lapicida, que le ha agregado una -T. De este modo, habría un intencionado paralelismo al deletrear los tres caracteres: P(e), A, Es{t}, mucho mejor que P(e), A, Duplex.”

Para poder interpretar el valor semántico de la S, el profesor Javier del Hoyo tiene que recurrir a la argumentación de que se produce un error del lapicida. No sólo eso, además, esta lectura también presupone suponer que en el conjunto de letras griegas que proporciona un crismón (ji, ro, alfa, omega) se acabó optando por sustituir la grafía de la letra griega sigma (S), colocando en su lugar la "ese" (S) latina.

Concluyamos. Para el profesor Javier del Hoyo, la omega no puede ser interpretada como una letra doble por desconocimiento del griego. ¿Por qué se esculpe, entonces, la letra omega en el crismón? Después, la S, se debe deducir de un error del lapicida, ya que propone que la inscripción está redactada en tres hexámetros dactílicos con rima leonina. Además, esto supone que se abandona el griego, el que correspondería a la letra sigma, para trazar en el crismón una ese latina, ya que la presencia de la S esculpida en el crismón da valor a esta propuesta de traducción.

Con estos argumentos, el profesor Javier del Hoyo se decanta por un tipo de traducción que concede protagonismo trinitario a la S y desecha la otra posible vía traducción. Sin embargo, ¿podría ser posible esa segunda línea de traducción:

”En esta escultura, lector, procura reconocer lo siguiente. P es el Padre; A, el Engendrado; la doble, el espíritu Anímico. Los tres son, por ley, un único y mismo Señor.”

en la que el crismón adquiriría su valor trinitario a través de los signos: P (Padre), A (Hijo), O (Espíritu Santo), concediendo a la S la posibilidad de una interpretación teológica diferente?

Por cierto, también, con esta segunda propuesta de traducción, se salvaguarda el carácter de símbolo trinitario del crismón, encajando con el final de la traducción: “Los tres son, por ley, un único y mismo Señor”.

Estamos con Dulce Ocón en que el crismón de Jaca es una de las primeras manifestaciones de este emblema en el románico con un contenido trinitario. Por tanto, no es extraño que al mismo se le haya unido un texto explicativo, que ha de ser trinitario por cuanto está describiendo algo que define una conceptuación dogmática, descripción que, por cierto, no se produce con la introducción de la S, como luego veremos en discrepancia con la estudiosa aludida, ni tampoco es el primero que la incluye como también afirma, a menos que se refiera al primero en el ámbito románico.

Que en esta tesitura se argumente sobre el desconocimiento del griego suena un poco a broma. El artífice de la grabación ha puesto lo que le han dicho o lo que le han autorizado antes de ponerlo y quien, de una u otra forma, ha dado su consentimiento "sabe hasta latín".
De no haber estado tan claro, quizás hasta hubiese sido erosionado.

Es curioso que el crismón sea una rueda, de ser una representación del modelo original se hubiese reducido a los seis travesaños que conforman el Xi Po (xiró), (xiro, jiro), original, y si insistiendo se hubiese querido hacer una referencia a la cruz, lo natural en el románico hubiese sido acudir al travesaño cristológico en la cabecera del ró. Sobre el modelo original sobra así el travesaño horizontal del que precisamente penden el alfa y el omega innovando una vez más pues tales signos deberían pender de los travesaños superiores de la Xí. Se deja constancia que a esta rueda, en 1978, el profesor Caamaño la asignó un contenido trinitario a partir de un testo de San Ildefonso incluido entre los sermones atribuidos a San Agustín.

Licencias artísticas y conceptuales de naturaleza aparentemente transgresora, como lo es el sacar a colación el concepto trinitario. Actuaciones, por tanto, intencionadas para difundir y comulgar con ruedas de molino. Anuncios banderola a la postre.

Pero puesto que el artista se ciñe a comentar lo esencial tal como le han impuesto y comenta el alfa, no podemos admitir la confusión propuesta por el profesor Hoyo asignando uno de los atributos a lo que no lo tiene y pasando, omitiendo, la evaluación de elementos que sí son sustanciales como la omega.

En todo caso parece un juego, porque sobre la concepción original del crismón, ni la P debería referirse a un Padre más definido por la eternidad a que aluden el alfa y el omega, ni la A tiene porqué referirse a un Hijo cristológico precisamente identificado por los travesaños del Xiró, ni el Espíritu Santo viene a cuento en esta novela. En todo caso, jugando a esta conceptuación de las tres personas, de no haber existido la leyenda se habría identificado a la tercera persona también con algún otro elemento, pero existiendo el texto no podemos olvidarnos de la omega.


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Y entonces, ¿a santo de qué viene el travesaño horizontal, las flores y la S si tal cosa es una S? ¿Tiene algún significado románico la letra S en general, no ya en esta pieza? ¿Es correcta la apreciación del profesor Esteban Lorente al afirmar (sic) en su estudio sobre este tímpano “que la S del crismón no significa nada y solamente define la terminación de Christus”? A efectos de evitar confusiones, digamos con él que, en época anterior al románico era frecuente estampar crismones en algunos documentos reales o de la alta aristocracia, en los protocolos, costumbre que continuó prácticandose en el románico, y encontrar en los mismos la letra S en la parte inferior del crismón, quizás como refuerzo de la idea cristológica estampada cuyo nominativo, como es sabido, termina en S. Hasta del monasterio visigótico de San Juan de la Peña emanaron algunos de tales documentos y crismones.

Es una evidencia que, en el crismón de Jaca, se quiso dejar una interpretación teológica a través de la inscripción. Alguien quería que se supiese cómo se debía interpretar teológicamente un signo con una larga trayectoria iconográfica en la historia. Por lo tanto, nos encontrarnos ante un proceso de connotación, la asociación de un nuevo significado al que ya tenía de por sí dicho signo.

El crismón es un anuncio, pero de la fe trinitaria que se tiene que creer. Según la historiografía, la catedral de Jaca empezó a construirse en torno al último tercio del siglo XI. Poco antes, en el 1054, se acababa de producir el Gran Cisma de la fe entre oriente y occidente. En este cisma, la iglesia de Roma no renuncia a la expresión trinitaria del “Filioque” y, a través de él, presenta su fe. El crismón bien puede ser el anuncio publicitario de este modelo de fe.

Intentemos hacer hablar a las piedras.

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¿Por qué utilizar en el crismón una Alfa mayúscula y, sin embargo, una omega minúscula?

¿Puede tener esta selección (Alfa mayúscula / omega minúscula) una explicación teológica? ¿Qué dice la inscripción de Jaca?: "P Pater A Genitvs dvplex est Sp(iritv)s almvs".

La línea de pensamiento que vincula la traducción de “dvplex” al Hijo (para leer en “est” un error del cantero, ya que debe entenderse como “es”, lo que permite justificar que la S representa al Espíritu Santo) lo hace argumentando la doble naturaleza del Hijo: humana y divina.

Sin embargo, la palabra “dvplex” también puede referirse a la letra omega y al Espíritu Santo.

La elección de la omega minúscula y no mayúscula supone hablar de una letra doble en su trazado. Por lo tanto, la labra de la letra omega minúscula bien podría hablar del significado teológico de la palabra “duplex” aquí referido al concepto teológico del “Filioque”.

¿Por qué una letra doble (la omega minúscula) puede referirse al Espíritu Santo al ser una grafía de naturaleza doble? ¿Qué dice la expresión del “Filioque”? Que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Es decir, el Espíritu Santo tiene una procedencia “doble”.

¿Se conocía esta posible teoría gráfica del “Filioque” aplicada a la letra omega minúscula? ¿Pudo existir una cadena en la estética de la recepción de este concepto teológico expresado de forma gráfica? ¿Durante esos siglos románicos, algún teólogo, tenido en su momento por el papado por una voz de autoridad, expresó de forma gráfica la idea del “Filioque” a través de la letra minúscula omega?

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Joaquín de Fiore, en su Liber Figurarum (Libro de las figuras), un libro ilustrado sobre los principales conceptos teológicos, en la Tabla XIb del códice Reggiano, a través de la utilización de las apocalípticas letras Alfa (mayúscula) y Omega (minúscula) como un potente referente visual, explicó el concepto trinitario de las relaciones que se producen entre las tres personas de la Trinidad, en definitiva, su visión de la fórmula del “Filioque”:
Para Fiore, la relación entre las tres personas de la Trinidad se puede explicar en clave de procedencia:

Dos: El Hijo y el Espíritu Santo, proceden de uno, el Padre.
Uno: El Espíritu Santo, procede de dos, el Padre y el Hijo.


Para Fiore, la letra minúscula Omega demuestra cómo UNO, el Espíritu Santo, representado por el asta central de la letra Omega, procede de DOS, el Padre y el Hijo, los “dos” extremos de la letra omega.

Por la teología y tal como demuestra esta tradición iconográfica cristiana vigente hasta en el siglo XII y reflejada por Joaquín de Fiore en su Liber Figurarum, la palabra “dvplex”, escrita en la inscripción del crismón de Jaca, también puede ser aplicada, a través de la letra omega, a la procedencia “doble” del Espíritu Santo y, convertirse así, en un referente visual del propio Espíritu Santo, el que representa el final del tiempo en la historia de la Salvación humana, como la letra omega es la última del alfabeto griego.
Por apuntes historiográficos y por explicaciones teológicas, la palabra ”dvplex” de la inscripción del crismón de Jaca admite (sin necesidad de ser forzada o de recurrir a desconocimientos y errores de labra) su relación semántica unívoca con la letra omega minúscula, analizada en esta interpretación como el símbolo teológico de la doble procedencia del Espíritu Santo. Es decir, nos encontraríamos ante una sencilla explicación iconográfica de la cláusula del “Filioque”.

Con el "fillioque" nos encontramos en uno de los momentos más trascendentales de la historia del cristianismo, la separación definitiva, hasta hoy, entre la iglesia ortodoxa y la iglesia romana, en el primer cisma importante del cristianismo. La iglesia ortodoxa mantiene que el Espíritu Santo procede del Padre y la iglesia romana que procede del Padre y del Hijo. Hasta tal punto se consideró la trascendencia del tema que la iglesia romana incluyó la referencia a la doble procedencia en el Credo que todavía se recita. Por ello, la referencia del Espíritu Santo con la omega minúscula (doble letra) en este juego de asociaciones, "sacadas de la manga" en cuanto a la concepción original del elemento crismón, se refuerza en el crismón que acompaña a la implantación del rito romano.

Desde el punto de vista de la concepción iconográfica del crismón de Jaca, a simple vista, se pueden observar lo que podríamos llamar dos niveles de interpretación simbólica:

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En el primer nivel simbólico, observemos la ejecución de una cruz (dejamos para el segundo nivel simbólico la imagen del lábaro o monograma de Cristo) más gruesa, la del fondo, que no es una cruz sino dos, una latina y otra de San Andrés: ni la P, ni la A, ni la Omega minúscula pertenecen a este primer nivel simbólico que sirve como base. ¿Qué pasa con esa S especial? Formaría parte de este primer nivel simbólico, ya que está ubicada a los pies de esa cruz utilizada como fondo y, además, no pertenece claramente al segundo nivel simbólico.

¿Qué figura tenemos? Sobre la cruz de San Andrés, la de Cristo. O, dicho de otra forma, la superioridad de la fe de Roma sobre la de Constantinopla. No debemos olvidar que Ignacio, patriarca de Constantinopla, presumía en el siglo IX de ocupar la cátedra de los apóstoles Juan y Andrés, el primero que fue llamado al apostolado (el Protocleto). Con este primer nivel simbólico se constituye una expresiva imagen. Nos encontramos ante el nacimiento de un nuevo símbolo que tiene muy presente lo que acaba de suceder en 1054, el Gran Cisma, la ruptura del cristianismo entre oriente y occidente.

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En el segundo nivel simbólico, es donde se produce la utilización de las tres letras como símbolos de la Trinidad. Este segundo nivel simbólico se inicia con la traza del lábaro o monograma de Cristo (XP) (esculpido por encima de la cruz de fondo y con unos trazos más finos) utilizando el método tradicional, a través de la utilización de las letras griegas ji (X) y ro (P).

Pero el símbolo del lábaro o monograma de Cristo se está enriqueciendo en el crismón de Jaca con nuevas aportaciones teológicas de carácter trinitario y, por eso, el teólogo redactor las acaba explicando en su inscripción. La ro griega (P) del lábaro deja de formar parte simbólica del monograma de Cristo; ya que, tal y como indica la inscripción, ha pasado a ser la P de Pater.
Este cambio de significado de la ro (P) por la P de PATER en clave trinitaria no sólo se manifiesta con la explicación de la inscripción, sino que el símbolo que se está construyendo necesita, para su comprensión, la utilización de otros elementos que, tradicionalmente, ya formaban parte de algunos lábaros, las letras Alfa mayúscula y omega minúscula.

Ahora bien, se produce un nuevo cambio simbólico, ya que las letras Alfa mayúscula y omega minúscula no se hacen pender de la ji griega (X) o se colocan a los lados, sino que se hacen pender (a la manera, por ejemplo, de las cruces asturianas o de los beatos) del trazo de un travesaño que se añade; formándose así una nueva cruz que se produce como resultado de cruzarse este nuevo travesaño añadido con la ro (P) griega.

Precisamente, en este nuevo travesaño, se hacen colgar los viejos símbolos apocalípticos, alfa y omega, presentes en algunos lábaros; unos símbolos que, a tenor de lo que se escribió en la inscripción del crismón jacetano, pasan a reinventarse como símbolos trinitarios: Alfa mayúscula (el Hijo) y omega minúscula (el Espíritu Santo).

El resultado de la adición de este travesaño al lábaro o monograma de Cristo reproduce, de nuevo, el mismo contenido semántico que el del primer nivel simbólico explicado: de nuevo, nos encontramos ante la cruz de Cristo sobre la de San Andrés, con la particularidad de que, también en este segunda ocasión, las tres letras (P, A y omega minúscula) forman parte de la cruz que representa a la iglesia de Roma. En ninguno de los dos casos, la cruz de San Andrés, o X, luce adornos epigráficos. Sobre la cruz de Cristo, la de Roma, los tres símbolos de la Trinidad, con esa letra omega minúscula que sirve para hablar teológicamente del “Filioque”.

Según la teología, que se desprende tanto de la inscripción como de la propia icnografía, en el crismón de Jaca, nos encontraríamos ante la reafirmación del símbolo trinitario a partir de la fórmula del “Filioque”; eso sí, en un contexto histórico bien definido, en el que Roma aboga con fuerza por su primacía respecto a Constantinopla.
Pero, entonces, ¿Qué representa la S en el crismón románico de Jaca?

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El crismón adjunto corresponde al portado por el cortejo del emperador Justiniano en algún mosaico y es idéntico al ordenado por Constantino para ser portado en los lábaros de sus fuerzas y así ganar la decisiva batalla de Puente Milvio de acuerdo a lo anunciado por la luz divina. Ambos difieren sólo en el color de fondo pues el de Constantino es granate. El mensaje divino fue exactamente: "In hoc signo vinces" según se nos ha hecho llegar; es decir, "Con este signo vencerás", lo que quiere decir, "con este signo", y no con otro ni con este modificado. Su modificación le aleja de aquel signo de mandato divino que justifica su existencia.



Si ampliamos el campo de mira y nos detenemos en mirar el contenido de ese tímpano observaremos, en primer lugar, que el crismón está sujetado por las fauces de dos magníficos leones, dos bellos leones cuyas formas además nos hablan de su fortaleza y lozanía. El artífice quizás ha querido tallar sus dos mejores leones. Diría que el crismón está sujeto, defendido, por las dos mejores fuerzas que pueda haber, individualmente, en este mundo románico, y que los dos leones son iguales, tienen la misma fuerza, el mismo poder.

Diversos autores nos han dejado su interpretación sobre estos leones a partir de la primera consideración del profesor Moralejo, la mayoría de ellos pretendiendo ver en tales felinos la idea del triunfo en uno y de la misericordia en el otro. Pero también la idea de leones protectores (Caamaño, Esteban Lorente…etc)

El león del lado norte, el de la izquierda según miramos, parece proteger a un hombre en tanto que con su pata parece aplastar una serpiente, que el hombre tiene asida. Aquí sí hay serpiente y, por tanto, la interpretación puede variar. Pero lo que no puede variar es que el león está protegiendo al hombre; si a la serpiente la damos una connotación negativa, el león defiende al hombre del mal y si la damos positiva, el león protege al hombre que ha adquirido el conocimiento del bien. Estamos, en todo caso, con un león protector del hombre en lo espiritual, con la Iglesia a que se refiere el crismón.

El león del lado sur, el otro, parece dominar a un oso mientras bajo él se representa un basilisco. Es un león que domina las fieras que asustan, que atacan, al hombre representadas por el oso; un león que domina a quienes se enfrentan a él si al oso le damos el contenido simbólico celta de casta guerrera, es un león protector del hombre en lo material, en los avatares de la vida diaria; pero es también un león al que acompaña un basilisco, en este caso interpretado como “poder real que fulmina a los que le faltan el respeto”. Estamos, también en todo caso, con un león protector del hombre en lo material, en el poder real que defiende a sus vasallos, en el poder feudal

Estamos en Jaca y nuestro rey es Sancho Ramírez, Rey de Aragón entre 1064 y 1094. Rey también de Pamplona desde 1076. Hombre al que los peajes pirenaicos y las parias han convertido en uno de los más ricos de su época, profundamente religioso se autodenomina “soldado del beato Pedro” en alusión a su puesta a disposición de la Iglesia, a luchar por ella y serle fiel cuando lo precise, a ser su vasallo, confirmando de paso la estrucura feudal. Promotor de construcciones militares y religiosas, Loarre entre ellas, peregrinó a Roma “para conocer la activa política centralista que los papas están intentando implantar en los estados cristianos” (sic: Domingo Buesa) y allí conoce a Alejandro II, al que en algún momento dona quinientos mancosos de oro. Y establece con él un acuerdo de colaboración tan impresionante que le lleva a Fernando I, años después, a establecer un acuerdo semejante con Cluny.

A su regreso de Roma, en 1068, establece las normas benedictinas en todos los monasterios de su reino haciendo de Cluny su valedor. Sancho Ramírez que durante toda su vida había pasado la época pascual retirado en San Juan de la Peña, dona este monasterio a los cluniacenses para acometer la implantación del rito romano en sustitución de lo anterior, de lo toledano, de lo mozárabe, hecho que ocurre en 1071.
En 1077 hace de Jaca la capital del reino dotándola del correspondiente fuero y, para más gloria, crea una nueva diócesis con base en Jaca en la que aposentar al obispo itinerante de Huesca, a la sazón en Sásabe, en tanto se toma Huesca, en cuya toma él morirá, Para más evidencia de la armonía de poderes nombra a su hermano García obispo de Jaca en sustitución del obispo vigente en ese momento, el cual eleva su protesta al Papa y el Papa dictamina dando la razón al rey y manteniendo a García en el puesto asignado. Es un rey muy opuesto al Enrique IV excomulgado y humillado en Canosa en1077. Es el ejemplo contrario.

El tímpano de Jaca evidencia la implantación de todo esto, pero queda pendiente de análisis la S del crismón románico, una S que no puede ser una continuidad de contenidos prerrománicos, una S trazada de fondo, en segundo lugar, bajo la cruz romana. La S puede ser interpretada como unificación entre lo superior y lo inferior, entre lo divino y lo humano, pero también, en el caso de Jaca, es una alusión a Sancho Ramírez, el gran protagonista, el gran aliado en la implantación del rito romano. "Ego sum ostium" también para aludir al monarca cuya inicial se inscribe bajo la Cruz del crismón, como eficaz portador de la misma, o como sustentante terrenal sobre la que la misma se yergue.

“Pese al notable precedente constituido por el tímpano de Jaca, la adición de inscripciones de contenido religioso en apoyo o aclaración de los elementos figurados no es excesivamente frecuente en este área. Los textos que parecen haber gozado de una predilección casi absoluta son aquellos que remiten a un contexto de identidad simbólica entre la puerta del templo, la del cielo y la labor redentora de Cristo, identidad que la exégesis cristiana perfiló basándose en las palabras del evangelio de Juan: "En verdad os digo que yo soy la puerta de las ovejas. Yo soy la puerta. El que por mí entrare será salvo..." (Juan, X, 7 y 9). A través de esta imagen metafórica la tradición milenaria de la puerta, asociada desde los tiempos más remotos a valores de trascendencia, regeneración, transfiguración y eternidad, recibía su confirmación en la tradición cristiana. Cristo, que como "sol invictus" había recogido el carácter solar de las divinidades astrales del mundo antiguo, se convertía en personificación de la puerta celeste (3).”

Dulce Ocón Alonso, "EGO SUM OSTIUM", o la puerta del templo como puerta del cielo en el románico aragonés."

El análisis del crismón de Jaca exige hablar de las flores que contiene. Al parecer hay siete flores decapétalas y una con solo nueve pétalos, la ubicada junto a la letra doble, por cierto. Siete es el número perfecto, (como lo es el seis para otras lecturas), número de las decapétalas que basan su condición en que a diferencia de la otra flor a estas se les ha añadido un pétalo más, uno más nueve para hacer diez, diez de igual valor al uno el diez y el uno son iguales y simbolizan el UNO. Dios por esencia y presencia además del nueve. Y el nueve es tres veces tres, la esencia trinitaria en grado óptimo, deificada con el uno. Por eso el crismón es trinitario, valga lo que valga; por eso y por lo expuesto.

Por todo ello hay que considerar que el tímpano de Jaca exhibe también en forma grandilocuente la CONSPIRACION entre el poder civil y el eclesiástico para imponer la sociedad feudal y el rito romano. Es el antecedente del acuerdo entre Fernando I y Cluny y el consecuente en la península ibérica del acuerdo entre el Duque de Aquitania y Cluny.

Es un acuerdo que es el primer paso para la consolidación de un espacio cristiano. Cuando la catedral de Jaca se inicia, poco antes de cuando Jaca tiene fuero de capital del reino y nueva diócesis, Huesca está ocupada todavía por los moros, de hecho Sancho Ramírez es el que firma en árabe por lo que no debe extrañarnos el ver epigrafías en árabe incluso en iglesias de la época. Pero esos árabes, que se han traido todo su conocimiento y se han aposentado en Córdoba, que es como hay que hacer las cosas cuando uno quiere conquistar un territorio, habían llegado no sólo a Poitiers, sino incluso a Marsella por el otro lado, y al famoso Carlomagno lo habían expulsado al unirse en el empeño con caballeros de este lado de los Pirineos. Los árabes eran una amenaza tanto al oeste como al este de Europa, y encima, las iglesias se escinden; era el momento de las alianzas estratégicas.

El tema del crismón románico de Jaca da para mucho. Además, en él se dio la voluntad de querer expresar un símbolo nuevo. Un símbolo que, en sus orígenes, podemos encontrar tanto en lo que podríamos llamar la primera exaltación de un “príncipe” cristiano, como en las prácticas funerarias paleocristianas.

Ahora, el símbolo se eleva. Y, al elevarse, adquiere interpretaciones nuevas. Además, en Jaca, se quiere dejar constancia de su carácter trinitario, pues ya no debe entenderse sólo como el monograma de Cristo. Por lo tanto, ya no habla de la muerte, sino de la Resurrección, de vida eterna, que es tanto como decir de la misma esencia trinitaria de Dios. El símbolo del antiguo lábaro o monograma de Cristo se llena de connotaciones pascuales, escatológicas, las esperanzas últimas humanas.

Vayamos al propio signo colocado sobre el tímpano de la catedral de lo que Sancho Ramírez ha querido convertir en la capital de su Reino. Sancho Ramírez pactó con el Papa la implantación del rito romano en su reino, implantación cuyo inicio queda consagrado con la entrada de Cluny en San Juan de la Peña, pero no por ello deben olvidarse las actuaciones de otras órdenes en la misma linea, Sancho Ramírez fue quien introdujo la regla de San Agustín en la catedral de Jaca y, con ella, sus canónigos cultos y "europeístas". No debemos olvidar que la reforma gregoriana le debe mucho a San Agustín.

“Debe ser destacado el papel de la Canónica Agustiniana en la difusión de la escultura de la Pasión y Pascua románica navarra... Por otra parte, esta importancia es extensible al románico aragonés, pues la orden de los Canónigos de San Agustín estuvo al frente tanto de las catedrales de Jaca y Roda como de los monasterios de Loarre, Alquezar y Montearagón, desde fines del siglo XI: Consideramos que sería muy interesante para posteriores investigaciones, un estudio de la labor de la Canónica Agustiniana como promotora de las artes, en parangón con la labor desempeñada por Cluny en tierras navarras y españolas”
Mercedes Jover Hernando, Los ciclos de Pasión y Pascua en la escultura monumental románica en Navarra (versión electrónica que forma parte de la Memoria de Licenciatura) p. 9.

Y el símbolo también evolucionó, independientemente de que en el crismón de Jaca se vea bien una S y no una serpiente y que se pueda interpretar como referencia a Sancho Ramírez el rey que introduce la Canónica Agustiniana y la reforma gregoriana, San Agustín realizó un comentario al evangelio de San Juan en el que acabó escribiendo cosas como estas:

“¿Qué son las serpientes que muerden? Los pecados de la carne mortal. ¿Qué es la serpiente levantada en alto? La muerte del Señor en la cruz. La muerte fue simbolizada en la serpiente porque procede de ella. La mordedura de la serpiente es mortal, la muerte del Señor es vital. Se mira a la serpiente para aniquilar el poder de la serpiente. ¿Qué es esto? Se mira a la muerte para aniquilar el poder de la muerte. Pero de qué muerte se trata? De la muerte de la vida, si es que se puede hablar de la muerte de la vida; y como es posible hablar así, el decirlo es cosa admirable. ¿Acaso no se ha de hablar de lo que hubo de hacerse? ¿Dudaré yo en hablar de lo que el Señor se dignó hacer por mí? ¿No es Cristo la vida? Y, no obstante, estuvo en la cruz. ¿No es Cristo la vida? Y, sin embargo, murió. Pero en la muerte de Cristo encontró la muerte su propia muerte. La vida muerta dio muerte a la muerte; la plenitud de la vida devoró a la muerte. La muerte fue absorbida por el cuerpo de Cristo.
Así lo proclamaremos nosotros en la resurrección, cuando, ya triunfantes, cantemos: ¿Dónde está, ¡oh muerte!, tu contienda? ¿Dónde está, ¡oh muerte!, tu aguijón? (1 Cor 15,55). Ahora, entre tanto, hermanos, miremos a Cristo crucificado para sanar de los pecados; porque así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así conviene que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Los que miraban a aquella serpiente no morían de la mordedura de las mismas; de idéntica manera los que miran con fe la muerte de Cristo sanan de las mordeduras de los pecados. Aquellos se libraban de la muerte para seguir en la vida temporal; aquí, en cambio, se habla de la vida eterna. He aquí la diferencia entre la figura y la realidad: la figura sólo daba la vida temporal; la realidad indicada en la figura da la vida eterna.”(
San Agustín)
no es, por tanto, extraño que en otros crismones románicos aparezca una serpiente en el lugar ocupado por la S en el de Jaca.


¿Acaso estaba escrito en los astros?


Según la tradición, el cristianismo nació 10.500 años antes de Jesús, en la Era de Leo, esto explica que hoy estemos en la era de Piscis y que nos dirigimos hacia la de Acuario, cosas del zodiaco y la astronomía. Las 'dos' Leo -además- son las constelaciones del firmamento por entre las que la eclíptica del Sol cruza durante los dos solsticios, el de verano y el de invierno; es decir, este fenómeno -al igual que ocurre durante el paso de la trayectoria solar por Aries que fija el paso de los equinocios-, es el lugar del Cosmos donde resucita y alcanza su máximo esplendor el Sol.
Interpretado así el significado astronómico del Crismón de Jaca, este signo fue creado para Sancho Ramírez como un particular 'In hoc signo vinces', que diseñado por sus consejeros y astrónomos habrá de ser el emblema que identifique el comienzo de un nuevo orden, un reino regido por un poderoso Rey que ha de cambiar la faz del 'reyno' cristiano, sello que refrenda el respeto de nobles y la misma Iglesia de Jesucristo, que apodera y ratifica su buen hacer con esta garantía del comienzo de una nueva una Era de sabiduría, justicia y poder que durará hasta el fin de los tiempos.


Repositorio de "En este mes comentamos". Julio 2009 "El crismón de Jaca"

Pero hay más, si observamos el dibujo adjunto, el Crismón podría ratificar este extremo determinando la fecha del inicio de la ejecución del acuerdo papal; entonces las letras y caracteres que en él se circunscriben convertidas de la misma manera en runas superpuestas sobre la Cruz, podrían igualmente interpretarse de esta manera: 30 de Marzo de 1070, del reinado de Jesucristo Principio y Fin, posición que en la Pask Tafla identifican a este año en los signos que se corresponden por asimilación con el de la 15ª posición, en la columna marcadora de los años con la celebración del Domingo de Pascua, y la posición de la columna 17ª, que componen igual transposición para el día de Pascua de tan señalado año, en el que además el Rey contraerá nupcias -y tal vez este Templo se construyese para ese fin-, con la que será la Reina madre de la prole que le ha de suceder, la reina Felicia de Roucy, hija del conde Hilduin III de Roucy. El Crismón de Jaca, es el emblema regio que, entre los dos leones, garantiza que todos los poderes civiles y eclesiásticos se someten a la voluntad del Rey, por eso incluye la inicial de su nombre, que identifica al propio Sancho Ramírez como hijo inferior del mismo Dios, quedando supeditada la interpretación de la 'S' junto al resto de los signos divinos; esta es la composición que constituye la base del regio 'In Hoc Signo Vinces' del Rey.


A partir de esta época, el resto de crismones delimitan el territorio, como emblema del reinado pero no del nacimiento del mismo reino, si no de su continuidad; y las runas se convierten así en el emblema sucesorio pero no en el datacional, superpuestas sobre la Chi, la Ro y la Cruz, completando su significado.

Grupo Ailbe
julio de 2009



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