Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 2721417
Visitantes en línea: 3
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
Fueron Portada Repositorio de "En este mes comentamos" Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

Octubre 2010 Hildegarda von Bingen
Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

HILDEGARD von BINGEN

“…Las mujeres hacen mucho —me atrevo a decir— por el gobierno de la Iglesia, comenzando por las religiosas, por las hermanas de los grandes Padres de la Iglesia, como san Ambrosio, hasta las grandes mujeres de la Edad Media: santa Hildegarda, santa Catalina de Siena, santa Teresa de Ávila; y recientemente la madre Teresa.” (Benedicto XVI. 2 de marzo, 2006)


Las palabras del Papa comparando a su compatriota con las grandes mujeres del cristianismo no hacen sino respaldar la posición de quienes sugerimos la incorporación de Hildegarda, la “sibila del Rin”, al colectivo de Doctores de la Iglesia y de las organizaciones que en todo el mundo se afanan en el estudio de sus obras y pensamiento. Y sin embargo, debieron pasar ocho centurias hasta el reconocimiento como santa, supuesto su proceso de santificación, de esta mujer renana, revolucionaria de su época (n.1098, +1179) en cuanto mujer, precursora en los diversos campos en que nos legó sus aportaciones, románica de cultura renacentista en cuanto a su vastedad, admirada por sus conocedores y muy desconocida por la generalidad.

Su longevidad octogenaria, sorprendente en el siglo XII, no la impidió luchar hasta el final por la defensa de la justicia y de la correcta actuación, como en el caso de la defensa acertada del enterramiento de un noble, erróneamente juzgado por el poder, en suelo sagrado, para lo que no dudó, a su edad, no sólo en publicar sus apreciaciones, sino incluso a remover el terreno para ocultar la tumba.

 


Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

Había nacido décima en la familia del menestral del obispo de Spira, quien no dudó en tratarla como al diezmo debido a la Iglesia ingresándola a edad temprana, entre 8 y 14 años según la fuente, en el convento benedictino de San Disibodo donde quedó bajo la dirección de la monja Jutta.
Para algunos autores tal convento seguía la práctica celta de la duplicidad, aunque del estudio se deduce que si bien tal práctica se siguió como consecuencia del progresivo aumento de monjas incorporadas al mismo, al incorporarse Hildegarda compartían la clausura pocas más que ella y Jutta. Una clausura practicada en un recinto con dos ventanas de las que una daba a la iglesia lo que las permitía la asistencia a las celebraciones, incluidas las de las horas con sus cánticos. Esta práctica, que suponía un total de cuatro horas diarias de canto configuró para Hildegarda la base de su aprendizaje musical del que se derivó el legado que luego se comenta.

Consta que nuestra protagonista se valió con el paso del tiempo de las facilidades del “scriptorium” monástico para realizar las primeras anotaciones de su obra, lo que al paso nos indica que la clausura debía ser más un concepto aplicable al cenobio que al recinto del mismo en que se alojaban las monjas. De hecho, el concepto de clausura hubo de ser revisado posteriormente por el Papa dada su evolución en general. En el caso que nos ocupa tal clausura no impidió a Hildegarda recorrer los caminos, llegó hasta a Paris, predicando con su pensamiento hasta en los púlpitos de las iglesias, práctica que desarrolló hasta momentos cercanos a su muerte.
 

Con la muerte de Jutta en los 38 años de edad de Hildegarda ésta fue elegida abadesa de las monjas permaneciendo en San Disibodo hasta que entre 1148 y 1150 funda su monasterio de Rupertsberg en el que permanecerá hasta su muerte con independencia de las nuevas fundaciones que desarrolló posteriormente y a las que se limitaba a visitar con regularidad. Es en San Disibodo donde realiza una gran parte de su obra y donde adquiere conocimientos y notoriedad, evidenciando una gran evolución desde las escasas enseñanzas recibidas de Jutta hasta el alto nivel de conocimientos que poseía a su marcha del mismo.

Hildegarda padeció visiones frecuentes desde los tres años de edad, visiones en las que no perdió el conocimiento, no llegó al éxtasis, y cuyos contenidos trasladó a su obra incluso con iluminaciones en un desarrollo alegórico que llevó a Laín Entralgo a tildarla de “algo así como un canto de cisne del pensamiento alegórico de la Alta Edad Media”. Consecuentemente, una parte importante de su pensamiento y de sus obras, como las fundaciones, fueron consideradas por ella, y por quienes la aceptaron, como resultados de las mismas (umbra lucis viventis). De hecho, la Iglesia consideró posteriormente tales visiones como inspiradas por Dios.
Es posible que Santa Hildegarda interpretase alegóricamente su alucinatoria realidad para que fuera más inteligible dentro de su ámbito conventual, pues en su tiempo y en su posición, otra explicación que no fuera una revelación divina podría ser merecedora de un demérito irresoluble cuando no de pira.
Muchos autores piensan que es impepinable que Santa Hildegarda padecía migraña con aura y que interpretaba sus auras, un simple hecho fisiopatológico, en el contexto de una suprema inspiración extática, tan frecuente entre los místicos de la Edad Media. Sin embargo, aunque probablemente sí que presentase migraña clásica, es posible que, además, tuviese algún tipo de trastorno delirante (v.g. delirio del iluminado o del redentor) que posibilitase su acercamiento a Dios más que el de Éste a la Santa.
Hay que considerar también el origen epiléptico de las visiones extáticas de Hildegarda, pues recuerdan al relato de algunos pacientes con ciertas epilepsias del lóbulo temporal y del lóbulo occipital. Pero la ubicuidad de su erudición nos vuelve a sorprender y, en su obra Causae et curae, diserta sobre epilepsia diferenciando dos tipos, una de origen natural y otra sobrenatural, en la que el demonio actúa de forma física agitando los humores del cerebro. Suponemos que Hildegarda sólo conocía la epilepsia de gran mal y ciertas epilepsias parciales somatomotoras, con que, posiblemente, en ningún momento pensó que sus visiones podían deberse a paroxismos epilépticos de origen natural, si bien en algún momento pudo temer un origen sobrenatural (mefistofélico) de sus síntomas.”
(David Ezpeleta en infodoctor.com)


Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

El pensamiento de Hildegarda fue progresivamente difundido, primero en un sistema de consultas cuyo volumen creció progresivamente. Las consultas eran realizadas por líderes de la Iglesia y por nobles a las que respondía con sus cartas. Con frecuencia es posible encontrar en estas respuestas un pensamiento neoplatónico que llega a utilizar argumentos adoptados de lo pitagórico. Es un tipo de manifestación, paralelo a los sermones predicados en sus regulares viajes, que llega a conseguir la aceptación papal y con ello la autorización, tras el apoyo de Bernardo de Claraval, para iniciar una obra en libros que sólo relacionados con el pensamiento alcanzará los setenta títulos y cuyos contenidos serán diversos, desde filosóficos hasta hagiográficos incluyendo el comentario a la Regla de San Benito.
Destacable es su posición crítica sobre los cátaros, en especial en relación a su pensamiento frente a la Iglesia; pero su posición crítica frente a los mismos va acompañada con su posición opuesta a su exterminio. Igualmente destacar su oposición frontal a Federico I Barbarroja en cuanto al nepotismo practicado y finalmente exponer la creación de su propio alfabeto, a la búsqueda de un lenguaje universal, que no llegó a utilizar.

 


Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

Cuando se hace cargo de la nueva fundación de Rupertsberg, Hildegarda es ya una experta en medicina y materias relacionadas. Tal condición era una cualidad casi inexcusable para una responsable cenobial en una época de oscurantismo en el que los conocimientos médicos estaban recluidos en los monasterios donde eran salvaguardados incluso evitando el traslado de las experiencias de unos a otros cenobios.
Hildegarda, cuya erudición la lleva a recomendar el cánnabis frente a las cefaleas, escribe dos obras médicas que integran decenas de volúmenes. Mil años después es posible disponer en el mercado especializado, incluso por Internet, de una variada gama de sus infusiones contra diversos males.

 


Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

Como no podía ser de otra manera, nuestra abadesa relaciona el estado de salud del hombre con su relación con Dios y con el cosmos. Para nuestra doctora la fisiología es el estado primero, puro, del hombre; la patología es el estado anómalo, el del hombre pecador, y, finalmente, la terapéutica es la reconciliación del hombre con Dios.
En lo terrenal, la medicina de Hildegarda está basada en los humores, característico del pensamiento medieval, y en la curación medicinal a base de hierbas. En su obra se contempla también el estado anímico y psicológico, como la melancolía y lo que hoy llamamos stress y evidencia ser una gran experta en lo sexual, tanto del hombre como de la mujer, lo que la supuso algún recelo papal en la difusión de su obra.

 


Repositorio de "En este mes comentamos". Octubre 2010 Hildegarda von Bingen

Finalmente, no sin darle la importancia debida a una obra concebida hace novecientos años que reproducida hoy en CDs podemos adquirir en los grandes almacenes o descargarla por Internet, su obra musical, resultado sin duda de su alta dedicación y participación en los cantos del convento en que transcurrió, con Jutta, su primera época monástica.

He compuesto y cantado obras en honor de Dios y de los santos incluso aunque nunca estudié anotación musical o canto

For Hildegard, music was an all-embracing concept. It was the symphony of angels praising God, the balanced proportions of the revolving celestial spheres, the exquisite weaving of body and soul, the hidden design of nature"s creations. It was the manifest process of life moving, expanding, growing towards the joy of its own deepest realizations and a profound unity of voices singing the praises of God here on earth. It was beauty, sound, fragrance and the flower of human artistry. Over 300 times in her writings, Hildegard uses music to illuminate spiritual truths” de Hildegard.org

La mayor parte de su obra musical está relacionada con los oficios divinos y puede ser agrupada bajo cuatro apartados: Antífonas, Responsorios, Secuencias e Himnos. Compuso además un auto sacramental musicalizado y un oratorio, manifestación ésta en la que es precursora de un tipo de composiciones que no volverá a repetirse hasta el siglo XVII.

Octubre 2010


CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO