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Mundo Románico EL CAMINO DE SANTIAGO El Camino "Francés" La afluencia de Europa Vía Tolosana

Vía Tolosana
por Vanessa Montesinos (UAM)
La afluencia de Europa. Vía Tolosana

VÍA TOLOSANA

A diferencia de los otros caminos, esta vía entrará a España por Somport, realizando el camino aragonés hasta llegar a Puente la Reina (Navarra). Sale desde Arlés, a donde han llegado los peregrinos venidos de Italia por la vía Francigena y de otras regiones de la Provenza. Otra cualidad que la distingue de sus tres “compañeras”, es que haciendo el camino inverso se podía llegar a la otra gran ciudad de peregrinación europea: Roma. Existe una alternativa a esta ruta, que es la Vía del Piamonte Pirenaico que recorre localidades del sur de Francia, que lindan con los Pirineos como: Saint-Lizier, Saint-Bertrand-de-Comminges o Gavarnie.

Desde época romana en Arlés fue importante el comercio marítimo. Durante la alta Edad Media, a causa de las invasiones sarracenas, entró en decadencia, que superaría cuando se convirtió en punto de partida de una de las vías del Camino de Santiago. Los peregrinos acudían a Saint-Trophime. Construida sobre los restos de otro templo en el siglo XII, bajo la advocación de San Esteban, en 1152 recibió las reliquias de San Trófimo, motivo por el cual cambió su nombre. Durante el XV, la cabecera con tres ábsides desapareció para convertirse en un coro con deambulatorio. Sabemos que la iglesia románica tenía una nave central más alta que las laterales y que el transepto sostenía el campanario de planta cuadrada. Las ventanas se ubican en la nave central, sobre las laterales, son de pequeño tamaño.

 

Lo más destacado de este templo lo encontramos en la fachada occidental y en su representación del Apocalipsis. Realizada a modo de un arco de triunfo romano, en el tímpano vemos la imagen de Jesús, dentro de la mandorla, rodeado de los símbolos de los evangelistas. En la arquivolta que lo circunda hay un coro de ángeles. Un enorme friso recorre toda la portada, en el dintel aparecen los apóstoles sentados. Pero el friso comienza con el tema del pecado original, le siguen los elegidos, que se dirigen hacia la parte central, donde les espera Abraham, con sus almas sobre el regazo. Al otro lado del dintel está representada la pasión de los condenados, que son empujados a la puerta del Infierno. Otro pequeño friso se sitúa bajo este, aunque se interrumpe en el dintel, en el se nos narran escenas de la Infancia de Cristo. A un nivel inferior, separado por pilastras y columnas de piedra oscura, aparecen los apóstoles, Saint Trophime y en el lado derecho, la lapidación de San Esteban.

También hay que tener en cuenta el claustro, aunque sólo quede su panda norte y la sur de estilo románico. Posee columnas dobles, cada una con su capitel, entre los que podemos apreciar: la Pasión de Cristo y temas del Antiguo Testamento. En la sur hay escenas de la Infancia de Jesús.


La afluencia de Europa. Vía Tolosana

Nuestros pasos nos llevarán hasta Saint-Gilles-du-Gard; hoy día arruinada por las guerras de religión, se edificó sobre un templo del siglo VIII, en el que descansaban los restos de su fundador: San Gil, el cual tenía su propia peregrinación. El templo es de tres naves, siendo la central la más alta, cubiertas con bóveda de arista. Al interior está la cripta, que ocupa gran parte de la nave, donde se encontraban los restos de Saint Gilles, hoy día su arqueta la podemos ver en Saint Sernin de Toulouse. También quedan restos detrás de la antigua cabecera de una escalera de caracol.

Su lado occidental, es sin duda lo más importante que se ha conservado. Influenciada por los arcos triunfales romanos de tres huecos, estamos ante una fachada con tres portadas, siendo la central de mayor tamaño que las dos laterales. Están divididas por unos tabiques donde se han colocado columnas reutilizadas de época romana y grandes figuras. Un friso se extiende por toda la fachada, estando a mayor profundidad en las fachadas laterales. Entre las representaciones encontramos el ciclo de la Pasión, en el friso del lado sur aparecen imágenes de lo que sucedió tras la muerte de Jesús, mezclados con la resurrección de Lázaro. En los nichos hay esculpidas doce figuras entre las que pueden distinguirse a varios apóstoles o a San Miguel matando al dragón. De los tres dinteles, los laterales son originales mientras que el central es una reproducción del que los protestantes mutilaron, realizada en el siglo XVII; en él vemos un Cristo en majestad rodeado de los símbolos de los evangelistas. En el tímpano norte aparece la Virgen entronizada con el Niño sobre su regazo y en el sur se plantea el tema de la Crucifixión.

 

Mencionar, que aparece la firma de Bruno, como escultor de esta portada, en el fondo de la figura de San Bartolomé: “Brvnvs me fecit
 


La afluencia de Europa. Vía Tolosana

Entre la localidad de Aniane y Saint-Jean-de-Fos, tenían que atravesar el desfiladero de Verdus. En el siglo XI, unos benedictinos construyeron el Puente del Diablo, lo que supuso un acceso más fácil para llegar a la abadía de Gellone, nuestra siguiente parada. Fue ensanchado en 1770, lo que ha permitido que se conservara parte de su estructura original, además no se permite el tráfico rodado, ya que se ha edificado otro puente para ello. Estamos ante un puente que se eleva sobre el río, asentando los tajamares en la roca, con varias aperturas de medio punto y dos aliviaderos circulares en sus extremos.

Una vez cruzado el puente, llegamos a la abadía de Gellone, en Saint-Guilhem-le Désert. Mandada construir por Guillermo de Toulouse, compañero de armas de Carlomagno, en el siglo IX. Personaje al que se le debe la advocación del templo: Saint Guilhem de Gellone. Estaba formado por una planta longitudinal dividida en tres naves y cuatro tramos, que se consagró en el siglo XI, y por un transepto de tres tramos con tres ábsides. La cabecera es de un solo piso donde vemos el cuerpo de ventanas bajo unos arcos ciegos. Al exterior podemos distinguir el tiempo que pasó desde que se empezó el edificio hasta que se finalizó, ya que en el ábside sur se distinguen los arcos ciegos situados entre lesenas, en el norte bajo los arcos ciegos se han colocado las ventanas y en el central, sujeto por macizos contrafuertes, se ven vanos enmarcados por delicadas columnillas.
 


La afluencia de Europa. Vía Tolosana

Y llegamos a la ciudad que da nombre a esta vía: Toulouse, conquistada por los romanos en el siglo I a.C., fue capital de los visigodos en el siglo V, más tarde de los francos y en el IX del Condado de Tolosa. La basílica de Saint Sernin fue construida donde descansaban los restos del obispo, martirizado en el siglo III. Se asentó sobre una primitiva comunidad de agustinos, que fueron sustituidos por cluniacenses. En la Edad Media el templo estaba fuera de la ciudad y el claustro tenía dependencias en su panda norte.


La afluencia de Europa. Vía Tolosana

La iglesia está formada por cinco naves, siendo más grande la central, mientras que el transepto tiene tres, además de los ábsides. En el extremo meridional del transepto nos encontramos con la puerta de los Condes y en la iglesia la puerta del Miégville. La cabecera tiene girola y cinco capillas absidiales, se construye con ladrillo, aunque se emplea la piedra de sillar para enmarcar los vanos, contrafuertes y la cornisa. Alrededor de la girola, las capillas alternan con ventanas coronadas con un óculo; además hay continuidad entre la cabecera y el transepto, donde se produce un juego entre capilla y vano. La torre campanario se levanta sobre el crucero, su planta es octogonal y en cada cara podemos ver dos arcos geminados de medio punto, los dos últimos y el remate en chapitel, son góticos.

 

En el interior, la nave tiene el intercolumnio y la tribuna, es decir, es un alzado bipartito. El ábside se dispone con intercolumnio, cuerpo de vanos ciegos y otro de vanos abiertos, es decir, que es tripartito, los arcos del deambulatorio son de medio punto peraltados, lo que permite que la luz penetre hasta el interior del santuario. La cripta produce un desnivel en el templo, que se salva con unos escalones.

Portada de los Condes- se fecha antes de 1090, portada doble que se abre en un cuerpo avanzado, se remata en una cornisa de canecillos. Carece de tímpano y el programa iconográfico lo encontramos en los capiteles, donde se representa la Condena oponiéndose a la Salvación, con la parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón. El alma de Lázaro es alzada al cielo por los ángeles. Este tema trata de la prefiguración del Juicio Final.
 


La afluencia de Europa. Vía Tolosana

Portada de Miégeville- precedente de las futuras portadas con tímpano. Se concibe como la Puerta de la Jerusalén Celeste. Se colocó en 1115 en el lado sur del templo, en un cuerpo avanzado, servía de entrada a los peregrinos. Se representa la Ascensión de Jesús a los Cielos. En el dintel tenemos a los apóstoles, que están de pie y sostienen un libro, dirigen la cabeza hacia la imagen de Cristo, que aparece en el tímpano, ascendiendo entre las nubes, rodeado de ángeles que portan los símbolos de la Pasión. Cristo aparece con los brazos hacia arriba, mirando hacia lo alto, igual que los ángeles. En el nimbo crucífero hay una inscripción y el alfa y el omega. En el lado izquierdo del tímpano vemos a Santiago el Mayor y en el derecho a San Pedro. La realización del conjunto está resuelta con gran movilidad. El escultor realizó la portada tallando bloques de mármol pertenecientes a las cubiertas de los sarcófagos romanos y también reutilizó fustes de columnas.

Antes de llegar a Somport, nos pararemos en L´Hôpiltal-Saint-Blaise, esta localidad nació al abrigo de un Hospital que los Caballeros hospitalarios mandaron construir en el siglo XII, para dar socorro a los peregrinos, de éste sólo ha sobrevivido la iglesia de Saint Blaise, templo románico con planta de cruz griega, se ve en su arquitectura las influencias musulmanas, provenientes de la Península, en la decoración de mocárabes y en los arcos entrecruzados en su cúpula octogonal.

 


VANESSA MONTESINOS MUÑOZ
Universidad Autónoma de Madrid

 



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