Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 2722341
Visitantes en línea: 7
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
Mundo Románico EL CAMINO DE SANTIAGO El Camino "Francés" La sirga peninsular De Castilla a Galicia. El Camino en León.

De Castilla a Galicia. El Camino en León.
por Miguel A. Martín (CR)

_circuloromanico_10
Panteón de Los Reyes. San Isidoro. León.

LEON
 
Si Palencia es el llano y la monotonía salpicada, el territorio bien dominado y controlado por los Condes, la llanura cerealística, el peregrino se encuentra en un mundo diferente al traspasar el límite provincial.
Diferente en lo geográfico, ahora ocupado por montes y ríos de fértiles vegas y poblados bosques de diferentes especies, que le hacen recorrer duras etapas hasta finalizar el tránsito leonés con la subida al emblemático O´Cebreiro, en cuya cumbre se situa ya en tierras gallegas.
Diferente también en lo histórico, en lo artístico y en lo poblacional, destacando en lo artístico el reencuentro con monumentos románicos de máximo valor.

 


La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

Para empezar, la primera población leonesa es Sahagún. Topónimo derivado de San Facundo, al que acompañó su hermano San Primitivo en el posterior destino de sus reliquias, extraídas del río Cea para ser cobijadas en un primitivo santuario varias veces destruido por los árabes y otras tantas reconstruido hasta que finalmente es restaurado y donado por Alfonso III el Magno a unos monjes venidos desde Córdoba, que lo consagran en el 935 por 7 obispos y 8 abades en presencia de Ramiro II de León. Las reliquias fueron extraídas del río pues es allí a donde fueron arrojadas tras su martirio por los legionarios romanos; martirio de ellos, de sus santos padres Marcelo y Noria y de otros diez santos tíos de los mentados.

Sahagún no es cualquier cosa, incluso desde sus inicios.
Aquel primer monasterio, según el Codex Calistinus, Crónica Turpin, había sido fundado por Carlomagno, algo que hoy nos parece improbable.

En 1080, “no sin alguna resistencia”, se sustituye en aquel monasterio el rito mozárabe por el romano, y años después, el mismo año 1085 en que se toma Toledo, Alfonso VI entrega el monasterio a la abadía de Cluny, lo que hará que en el tiempo se llegue a denominar a esta nueva abadía “La Cluny Española”. La abadía fue recibida por un tal Bernardo, que con el tiempo fue nombrado arzobispo de Toledo, lo que nos da una idea del apoyo regio prestado desde inicio (hasta los Reyes Católicos) a la congregación establecida en este monasterio.
Desde el primer momento los cluniacenses supieron aprovechar las circunstancias. Comenzaron transformando el monasterio, hoy casi desaparecido, de ladrillo como las otras dos iglesias construidas en Sahagún en el siglo XII (San Lorenzo y San Tirso), para incorporar al mismo los elementos románicos, hoy desaparecidos o dispersos en buena parte, en una construcción duradera terminada ya en época tardorrománica, levantando una iglesia de tres naves y dotando al conjunto de claustro, hospital y palacio real construido con piedra de Boñar, mármoles y jaspes. En evidencia de su actividad, en 1086 salía de este monasterio, el mayor de Castilla y León, el hoy denominado “Beato de Burgo de Osma”, actividad acompañada de su desarrollo económico que le llevó hasta a acuñar su propia moneda.
La población tuvo la lógica evolución y a ella llegaron residentes de diversos países de Europa, y posteriormente judíos y musulmanes que formaron comunidades importantes.
Tal poder abacial provocó progresivos enfrentamientos con la población acaudillada por sus nobles provocando importantes revueltas contra el monasterio siempre sancionadas a favor de la abadía y sancionadas cada vez con mayor rigor hasta llegar a la de 1255, ya en tiempos de Alfonso X tras la que se ahorcan a los cabecillas de los burgueses revueltos y se vuelve a dotar a la población de un “novísimo fuero”. No fue ésto suficiente para detener ni las algaradas posteriores ni el desarrollo de la entidad monástica hasta el siglo XVII, de la que llegaron a depender hasta cien entre monasterios, conventos e iglesias, repartidos desde Cantabria a Segovia y que mantuvo su propia universidad. Finalmente, la desamortización y la ruina.
Desde la fabulosa Sahagún el peregrino llegará a la capital del reyno tras cruzar poblaciones abundantes de historietas y leyendas como Reliegos, a cinco kilómetros y medio de Mansilla de las mulas, cuyo refrán hace historia: “La legua (castellana) bien medida, de Reliegos a Mansilla”.

 


La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

Por fin llegamos a León, la de la catedral gótica y el albergue/hospital, hoy de San Marcos. La ciudad bulliciosa que recorremos con sus delicias gastronómicas, con su “barrio húmedo” y también con su románico. La sede de Fernando I y su mujer Doña Sancha.
Nuestro recorrido comienza en la iglesia de San Isidoro.

La Real Colegiata de San Isidoro se levanta sobre lo que fue un campamento militar de época romana.
Fernando I reedifico la Iglesia de San Pelayo y San Juan Bautista, consagrándose en 1063 bajo la advocación de San Isidoro al ser depositadas bajo sus bóvedas los restos del Santo, traídos desde Sevilla. La primitiva iglesia era rectangular con tres naves, siendo la central más ancha, las cabeceras eran cuadradas y la central sobresalía del resto. Urraca, hija de Fernando I, añadió a la iglesia un nártex (el Panteón Real) adosado a la fachada occidental, con un espacio rectangular dividido en nueve tramos cubiertos con bóvedas vaídas.
A finales del siglo XI se pensó en una nueva renovación de la iglesia, si bien las obras no se concluyeron hasta el reinado de Alfonso XII (1126-1137), bajo la dirección de Petrus Deustambem. La notable labor escultórica del edificio, relacionada con la de Saint-Sernin de Toulouse, se completa con las pinturas que cubren las bóvedas del Panteón que constituyen el conjunto mural románico español mejor conservado. Desde el siglo XI, San Isidoro de León fue también centro de un gran taller eborario (crucifijo de Fernando y Sancha, caja de reliquias de San Juan Bautista y San Pelayo) y de otro de orfebrería (relicarios de San Isidoro, cáliz de doña Urraca).

 

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

La decoración mural del Panteón de los Reyes de la Colegiata de San Isidoro de León es el único gran conjunto pictórico románico que en tierras hispánicas ha permanecido al descubierto desde que se realizó. Sin embargo, no recibió especial atención hasta principios de nuestro siglo, ya que con anterioridad tan solo había sido objeto de descripciones peyorativas de eruditos o de simples enumeraciones de escritores eclesiásticos.
Los primeros estudios críticos que se publicaron sobre el mismo relacionaron su decoración con el arte mural francés y la creyeron obra de finales del siglo XII y más concretamente (Gómez Moreno) realizada en la última etapa del reinado de Fernando II (1157-1188), el cual aparecería como donante en el episodio de la Crucifixión.
Sin embargo, posteriores estudios (Grabar, Francovich) hicieron pensar que en los murales leoneses, más que la influencia francesa, se pone de manifiesto la presencia de una tradición local de carácter mozárabe, lo cual incluso adelantaría la cronología del conjunto hasta la época de Fernando I, es decir, hasta 1063, fecha que se creía apropiada para datar la arquitectura y la escultura del Panteón.
Posteriores investigaciones (Williams) pusieron de nuevo en cuestión la fecha del Panteón y han hecho pensar que los murales debieron realizarse con anterioridad a 1149 (fecha de la consagración de la nueva iglesia de San Isidoro), y que doña Urraca, hija de Fernando I, pudo patrocinar no sólo la arquitectura sino también las pinturas, en cuyo caso éstas deberían de datarse en torno al año 1100.
Puede considerarse, sin embargo, que entre la labor arquitectónica y la pictórica pasasen algunos años, lo cual supondría que los murales se pintaron durante el turbulento reinado de Alfonso I de Aragón, época de gran actividad artística en León (tanto en el campo de la talla del marfil como en el de la miniatura y pintura) en la que las raíces autóctonas, especialmente las mozárabes, son la base de nuevas formulaciones artísticas llegadas allende los Pirineos.
El Panteón es un espacio cuadrado en el muro oriental de la iglesia. Se abren dos vanos en el centro; uno la mencionada puerta de ingreso cegada por la arquería que divide las naves centrales y septentrionales, y la que hubo que abrir en el ángulo suroriental para sustituir la otra. Cerraba el muro sur un muro medianero con los palacios reales adornado con dos arcos ciegos. Una escalera de caracol comunica con las dependencias superiores, se encuentra en el lado occidental y se accede a ella por medio de una puerta adintelada.
En el muro norte encontramos dos grandes arcos de medio punto, que dan paso a la Capilla de Los Arcos. Dos columnas exentas sostienen siete arcos sencillos y dividen en dos tramos, tres naves y seis bóvedas de arista.
En el Panteón descansan los restos de miembros de la Corte leonesa: once reyes, doce reinas, diez infantes, nueve condes y varios personajes desconocidos. Hoy día, y debido a los avatares de la historia, los restos de reyes y vasallos se mezclan en los mismos ataúdes. La decoración escultórica del edificio está en capiteles, cimacios y canecillos y varía desde la vegetal de influencia bizantina, a la zoomórfa y humana. Se reproducen escenas de los Evangelios, el Antiguo Testamento, animales fantásticos.

Es en el Panteón donde se centra la decoración pictórica, en sus bóvedas y en sus muros, la temática es: la Infancia (Encarnación, Visitación, Nacimiento, Anuncio a los Pastores, Circuncisión, Epifanía, Huida a Egipto y Degollación de los Inocentes), la Pasión (La Santa Cena, Prendimiento de Cristo, Negaciones de Pedro, Lavatorio de Pilatos, Llanto de Pedro, El Cireneo y la Crucifixión) y la glorificación de Cristo (Resurrección, Gloria, Reinado y Cronocrator), es decir, los nueve ciclos en los que se divide el calendario mozárabe, desde Adviento hasta Pentecostés. El resto de personajes carecen de importancia iconográfica, y con ellos se rellenan los intradoses de los arcos. La técnica que se empleó fue al temple. (Viñayo González, Antonio. San Isidoro de León, Panteón de Reyes. Edilesa 1995)

Del resto del edificio podemos mencionar la torre exenta, que se levanta sobre un cubo de la muralla. El primer cuerpo es ciego, y tiene de románico tres muros con pequeños contrafuertes. Sobre éste se levanta una estancia abovedada con un arco fajón central sobre columnas, además posee cuatro saeteras y dos puertas que dan paso a la muralla

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

En cuanto a la iglesia nueva, sólo se ha salvado de la capilla central los muros rectos del espacio rectangular, en el que vemos una hornacina en cada uno, adornada con columnas y capiteles. También hay que destacar las ventanas que se abren en los muros: tres en el de mediodía y una al norte, y en el crucero otras tres. Son de gran tamaño, derramadas al interior, con arco de medio punto doblado apoyado en columnas con capiteles acodillados.

Y para acabar hablaremos de sus portadas: la Puerta del Cordero, está en el muro de mediodía, se trata de un portal resaltado del muro, que perdió su tejaroz. Es un arco de medio punto de tres roscas y con moldura de baquetón las dos primeras y lisa la tercera; posee un guardapolvo con tres filas de tacos. Las dos primeras roscas descansan sobre columnas acodilladas con capiteles decorados con animales fantásticos. En el tímpano se insertan varias escenas: en lo alto la figura del Cordero místico con una cruz, inscrito en un círculo que sostienen dos ángeles, mientras otros dos asisten con cruces en las manos. La banda inferior reproduce el sacrificio de Isaac en varias escenas. En las enjutas, sobre unas cabezas de toro vemos a San Isidoro a la izquierda y a la derecha San Pelayo, también está representado el rey David con seis músicos y un Zodiaco invertido. Tanto las esculturas de los santos, como los Zodiacos, tienen una inscripción que los identifica
 

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

La otra puerta es la del Perdón, se abre en el hastial sur del crucero y consta de arco de medio punto con dos roscas y un tornapolvo de tres filas de tacos. Apoyan en columnas acodilladas de fustes monolíticos con capiteles de entrelazo. Las jambas son cuadradas y se rematan con dos modillones con cabeza de león y de perro, que sostienen el dintel. El tímpano se divide en tres escenas verticales: en la central vemos el desenclavo de Cristo de la Cruz, a un lado las tres Marías ante el Sepulcro, cuya tapa levanta un ángel para demostrar que está vacío y al otro la Ascensión de Cristo resucitado, que es alzado por dos ángeles. Conserva el tejaroz sujeto por once canecillos. Debajo, inscritos en una imposta semicircular y a cada lado de la puerta, se representa a San Pedro y a San Pablo. Encontramos una tercera puerta: la Capitular, en el crucero norte, es de arco de medio punto de dos roscas, arquivolta en baquetón, ajedrezados, con columnas acodilladas de capiteles vegetales y zoomorfos y con tejaroz sobre canecillos fantásticos.

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

Finalizada la visita a San Isidoro, nos dirigimos hacia el siguiente monumento románico, la iglesia de Santa María del Camino o del Mercado. El edificio está muy reformado aunque conserva parte de su origen románico: en el ábside central parte de los muros laterales del presbiterio, las impostas decoradas con triple hilera de billetes y las semicolumnas con sus capiteles zoomorfos del arco triunfal, las cubiertas de bóveda de cañón de los tramos rectos de los absidiolos y las de horno que los cubren. En el muro meridional de la nave de la epístola hay cuatro ventanas abocinadas con arco de medio punto sobre columnas acodilladas con capiteles de crochets. En el cuerpo occidental un capitel vegetal en la semicolumna del primer tramo de la nave de la epístola y una portada de medio punto doblado y liso. Al exterior se distinguen la parte de los muros románicos de los de reformas posteriores por la diferencia de piedra empleada. Destacan rejas románicas en las dos ventanas del muro sur y las reutilizadas en dos arcos laterales de la fachada occidental.
Terminamos nuestra estancia en la capital contemplando otra edificación románica, una edificación civil, hoy en ruinas, pero de la que se mantienen los muros de cierre de un torreón. Se trata del palacio llamado de Doña Berenguela.

 

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

Desde León el peregrino se dirige a Astorga, ciudad ésta cuya catedral románica solo aparece en los papeles y de la que algún resto se guarda en el Museo de los Caminos.
En tanto llega a ella recorre una zona de repoblación llevada a cabo por los reyes leoneses a finales del siglo IX y comienzos del X. Primitivo asentamiento astur fue abandonado ante los desmanes musulmanes. Pasa también por Villadangos del Páramo, lugar de la batalla entre los cónyuges Urraca y Alfonso I el Batallador de Aragón y por Hospital de Órbigo, otro más de tan numerosos hospitales, éste fundado por los hospitalarios, y cruzará el famoso Puente del Paso Honroso donde podrá evocar la leyenda bajomedieval del noble que retó a los 300 caballeros que primero lo cruzasen para evidenciar el fervor a su amada.

Cruzada Astorga y algunos pueblos de la zona de Somoza, nos encontramos con una primera iglesia románica en Rabanal del Camino, la iglesia de Nuestra Señora de La Asunción. Consta de un edificio de nave única con cabecera compuesta de presbiterio recto y ábside semicircular. Tras una intervención en el edificio, se han descubierto cómo se articulaban los muros del templo al aparecer cuatro arcos de medio punto con semicolumnas adosadas rematadas por capiteles vegetales, además de una credencia horadada en el muro del tramo meridional. Es lugar mencionado en el Codex Calistinus y es de actualidad, una actualidad sahaguntina de enfrentamiento entre el pueblo y los monjes cluniacenses que cuidan la iglesia, dependientes de la abadía de Santa Otilia en Baviera, que en 2009 hubieron de abandonar el lugar, aún con el apoyo eclesiástico, ante las actitudes de los lugareños, quizás justificadas en buena parte.

En Rabanal se inicia la ascensión a Foncebadón, en cuya travesía los peregrinos depositan una piedra o un calzado al pie de la famosa “Cruz de Ferro” en cumplimiento de alguna historia legendaria. Es éste un monte histórico, el Irago, en el que se celebró en 946 un concilio mixto, es decir, copresidido por el rey y el obispo, para adoptar medidas en defensa de los peregrinos antes los asaltos que padecían. Desde la Cruz de Ferro iniciamos la bajada que nos llevará a Ponferrada. Nada que decir que no sean las bellezas naturales de estos montes en cuyas entrañas se esconden no pocas muestras de la minería del pasado y que nos sorprende, al poco de iniciar, con la intervención hospitalaria en Manjarín del que dice ser el último templario, el ermitaño Tomás Martínez.

 

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

En Ponferrada nos encontramos con el Sil por primera vez, lo que nos dice de la proximidad gallega y de las minas romanas que en su cauce y entorno se mantuvieron a la captura del oro. Es una proximidad la gallega manifiesta en la historia, no en vano Gelmírez abarcaba con su diócesis hasta estos territorios.
También nos espera el Castillo de los Templarios, donado por Fernando II, siglo XII, a los templarios para proteger a los peregrinos en la zona del Bierzo. Lugar de Residencia del Gran Maestre de Castilla, pronto abandonado por la disolución de la orden.

Tras Ponferrada, Cacabelos, dependiente de Santiago desde 1120 hasta 1890. Contó con tres iglesias y cinco hospitales. Sobresale la Iglesia de Nuestra Señora de la Plaza; edificio moderno que reutiliza el ábside del primitivo templo románico. Se encuentra a los pies de la nave de la epístola, como si fuera una capilla.

Y tras Cacabelos, Villafranca del Bierzo, al pie de la Sierra del Cebreiro, citada en el Códex Calistinus. Entre 1120 y 1131 se establece en la villa un monasterio ocupado por los benedictinos de Cluny con una principal misión hospitalaria de los peregrinos francos, momento en que comienza el desarrollo de la illa y se reciben repobladores franceses, alemanes, ingleses e italianos, de lo que se deriva su nombre actual.
Todavía conserva tres iglesias románicas:
San Juan de Fiz, que dependía de la orden de San Juan y que a pesar de las reformas ha conservado su estructura románica. Estamos ante una iglesia de una sola nave, con cabecera compuesta por presbiterio y ábside semicircular, dos puertas de acceso al interior, canzorros perimetrales que pudieron sujetar un pórtico, hoy inexistente y en el interior cabecera recorrida por dos líneas de imposta. El ábside se cierra con bóveda de horno y el presbiterio con medio punto apuntado. El arco triunfal es de medio punto y está doblado, apoya sobre pilastras rematadas por la ya citada imposta.
San Francisco de la que sólo la fachada principal podemos datarla como románica.
Y finalmente, la iglesia de Santiago Apóstol, un templo de nave única sin división de tramos cuya cabecera está compuesta por presbiterio recto y ábside semicircular. También posee dos portadas para acceder al interior. De los dos accesos el del muro septentrional, conocido como "Portada el Perdón" es más importante, se encuentra en el paso del Camino y estaba protegida por un tejaroz sobre canes. Consta de un antecuerpo formado por un arco apuntado moldurado por baquetones que descansa en parejas de columnas. Se rodea por tres arquivoltas abocinadas decoradas con motivos vegetales, salvo la exterior, en la que vemos figuras, que siguen la línea del arco. La iconografía que vemos es el Colegio Apostólico y Cristo en Majestad. Los capiteles desarrollan la Natividad y la Pasión, todo bastante descolocado, mientras que los de la derecha son todos decorativos.

 

La sirga peninsular. De Castilla a Galicia. El Camino en León.

Traspasada Villafranca nos recibe la población de Pereje, estratégico enclave en la falda del Cebreiro en cuyo hospital se guarecían los peregrinos cuando la nieve impedía ascender y continuar el Camino. Esta estratégica posición conllevó la lucha por su posesión entre los cluniacenses de Villafranca del Bierzo y los aurillacienses del Cebreiro.
Nada más, la ascensión continúa entre territorios de médulas romanas y ancares primitivos hasta traspasar la
Puerta de Galicia y coronar O´Cebreiro
 

INFORMACIÓN RELACIONADA:
- Burgos y Palencia. El Camino en Castilla
- El Camino en Galicia
CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO