Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 2724796
Visitantes en línea: 4
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
Mundo Románico EL CAMINO DE SANTIAGO La Catedral de Santiago La Catedral románica Las Portadas de la época Gelmírez

Las Portadas de la época Gelmírez

las_portadas_de_la_epoca_gelmirez_circuloromanico_7
Puerta Norte o Francígena. Estado actual

La Catedral románica. Las Portadas de la época Gelmírez

a). La puerta Francígena

La descripción del Calixtinus nos permite reconstruir en gran medida la configuración de este portal septentrional, así como para delimitar las piezas que lo constituían. Una gran parte fueron trasladadas a Platerías a finales del siglo XVIII mientras que otras se conservan en el Museo. La puerta de Platerías o del Paraíso gozaba de dos accesos separados por un pilar. Cada vano se articulaba a partir de dos arquivoltas abocinadas, que apeaban sus respectivas columnas, al modo de la puerta des Comtes en Saint-Sernin de Toulousse. En los relieves de la portada, hallamos la intervención de diversas manos que, según Castiñerias, se pueden atribuir a cuatro maestros principales.

Según la Guía del Calixtino, de mediados del siglo XII, la basílica de Compostela tenía siete pórticos mayores y tres menores. Los menores eran: el pórtico de Santa María, que daba acceso a la iglesia de la Corticela, entre las capillas de San Nicolás y Santa Cruz; el de la vía Sacra, entre las capillas de San Juan Evangelista y Sant Fe; el de San Pelayo, entre las capillas del Salvador y San Pedro; el de la canóniga, entre las capillas de San Martin y San Juan Bautista; los dos de la Pedrera, con arcos en el muro sur de la nave; y el de la Escuela de Gramáticos, en el lado norte de la nave. Por otro lado, habían tres pórticos mayores que formaban parte del mismo discurso iconográfico: la puerta Francígena (norte del transepto), Platerías (sur del transepto) y la Occidental. Según Manuel Castiñeiras (“La catedral de Santiago de Compostela, 1075-1122: obra maestra del románico europeo”), la tres portadas componían un sintético programa iconográfico alusivo a la historia del género humano: la caída y la promesa de redención (puerta norte), su cumplimiento (puerta sur) y el Juicio y la Gloria (puerta occidental).
En este sentido, es obligado iniciar el discurso con el análisis de la puerta norte, o puerta Francígena, lugar de acceso de los peregrinos y punto final del Camino Francés. Cabe recordar, en primer lugar, que este pórtico románico edificado entre 1101 y 1111 fue destruido hacia 1757, siendo substituido por la actual puerta de Azabachería. Sin embargo, el Codex Calixtino nos ofrece una minuciosa descripción del acceso:

 Detrás de este atrio (paraíso), está la puerta septentrional o Francígena de la basílica de Santiago, en la que hay dos entradas, también hermosamente labradas con los siguientes elementos: en cada una de las dos entradas, por la parte de fuera, hay seis columnas, unas de mármol y otras de piedra, tres a la derecha y tres a la izquierda, es decir, seis en una entrada y seis en la otra, lo que en total hace doce. Sobre la columna adosada al muro que por la parte de fuera separa los dos pórticos, está sentado el Señor en trono demajestad, impartiendo la bendición con la derecha y con un libro en la izquierda.Rodeando el trono, y como sosteniéndolo, aparecen los cuatro evangelistas; a su derecha está representado el paraíso, donde el Señor vuelve a aparecer reprendiendo por su pecado a Adán y Eva; y a la izquierda, en otra representación, expulsándolos del paraíso. Allí mismo hay representados por doquier innumerables imágenes de santos, bestias, hombres, ángeles, mujeres, flores y demás criaturas, cuyo significado y formas no podemos describir, por su gran número. Sin embargo, sobre la puerta de la izquierda, según entramos en la catedral, es decir, en el tímpano, está representada la anunciación de la bienaventurada Virgen María. Aparece también el ángel Gabriel dirigiéndole la palabra, a la izquierda de la entrada lateral, sobre las puertas, aparecen labrados los meses del año y otras muchas bellas representaciones. En las paredes, por la parte de fuera, aparecen dos enormes y feroces leones, uno a la derecha y otro a la izquierda, que miran siempre a las puertas en actitud vigilante. En las jambas, en la parte alta, aparecen cuatro apóstoles sosteniendo cada uno en su mano ziquierda sendos libros y con las diestras elevadas impartiendo la bendición a los que entran en la catedral: en la puerta de la izquierda, a la derecha, está Pedro, y a la izquierda, Pablo; y en la puerta de la derecha, a la derecha, el apóstol Juan, y a la izquierda Santiago. Además sobre cada una de las cabezas de los apóstoles, aparecen esculpidos unas cabezas de toro que resaltan de los dinteles. 


Fig.8. Portada de Platerías. Muro sur del transepto
Fig.8. Portada de Platerías. Muro sur del transepto

Portada de Platerías. Tímpano izquierdo.
Fig. 9. Portada de Platerías. Tímpano izquierdo.

Portada de Platerías. Tímpano derecho
Fig.10. Portada de Platerías. Tímpano derecho


 b). La puerta de Platerías

Conocemos como puerta de Platerías el gran portal historiado que hacia el año 1111 fue construido en la fachada del brazo sur del transepto. Debe su nombre a las tiendas de plateros que en la Edad Media se establecían en la plaza. Actualmente, la fachada es un verdadero museo lapidario, un rompecabezas en el que a los relieves originales se fueron añadiendo piezas procedentes de la puerta Francígena y de la primitiva puerta occidental, desaparecidas por la reforma neoclásica y el pórtico de la Gloria respectivamente. Cabe recordar, que la portada sufrió un incendio en el año 1117 durante las revueltas contra Gelmírez, y otro a mediados del siglo XV. Afortunadamente, en su Guía del peregrino, concluida hacia 1137, Aimerid Picaud describe minuciosamente la configuración original de la portada:

La puerta meridional de la basílica del Apóstol tiene, como hemos dicho, dos entradas y cuatro hojas. En la entrada de la derecha, por la parte de fuera está esculpida, en primer término, de modo admirable, encima de las puertas, el prendimiento del Señor. Allí se le ve atado a la columna a manos de los judíos, y azotado con correas, mientras Pilatos está sentado en su trono en actitud de juez. En la franja siguiente, encima de la anterior, aparece la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, con su Hijo en Belén, y los tres Reyes que vienen con su triple ofrenda a visitar al Niño y a la Madre, y la estrella y el ángel que los advierte de que no vuelvan al palacio de Herodes.

En las jambas de esta entrada hay dos apóstoles, uno a la derecha y otro a la izquierda, como guardianes de las puertas. De igual manera en la entrada de la izquierda, también en las jambas, hay otros dos apóstoles. En primer término de la misma entrada, sobre las puertas, están esculpidas las tentaciones del Señor. En efecto, ante el Señor aparecen unos horribles ángeles como monstruos, que le colocan sobre el pináculo del templo. Otros le presentan piedras incitándole a que las convierta en pan, mientras que otros le muestran los reinos del mundo insinuando que se los darán si postrándose los adora, ¡cosa que Dios no quiera! Pero hay también otros ángeles blancos, es decir, buenos, a su espalda y por arriba, adorándole con incensarios. En el mismo pórtico aparecen cuatro leones, uno a la derecha en una de las entradas, y otro a la izquierda en la otra. En la parte alta del pilar, entre las dos entradas, hay otros dos feroces leones, con las grupas apoyadas el uno contra el otro. En el mismo pórtico hay además once columnas: cinco a la derecha, a la entrada derecha; y cinco a la izquierda, en la entrada de la izquierda; mientras que la undécima está entre las dos entradas, dividiendo los ciborios. Estas columnas, unas de mármol y otras de piedra, tienen esculpidas bellas imágenes de flores, hombres, aves y animales. El mármol es de color blanco. Y no se ha de echar en olvido que junto a la escena de las tentaciones del Señor, está representada una mujer que sostiene en sus manos la cabeza putrefacta de su amante, arrancada por el propio marido, quien la obliga a besarla dos veces por día. ¡Grande y admirable castigo para contárselo a todos el de esta mujer adúltera. En la zona superior, sobre las cuatro puertas, hacia el triforio de la iglesia, resplandece con hermosura un llamativo conjunto de piezas de mármol blanco. Aparece, en efecto, allí el Señor en pie, San Pedro a su izquierda con las llaves en las manos, Santiago a la derecha entre dos cipreses, y junto a él, su hermano San Juan. A derecha e izquierda están los demás apóstoles. Así pues, el muro, por arriba y por abajo, a derecha e izquierda, está bellamente labrado con flores, hombres, santos, bestias, aves, peces, y otros motivos que no podemos describir. Finalmente, sobre los ciborios, hay cuatro ángeles con sendas trompetas que anuncian el día del juicio.

La fachada de Platerías se articula a partir de dos arcos geminados con tres arquivoltas carentes de decoración, sostenidas por once columnas entorchadas, con fuste y capitel. En las columnas exteriores, talladas en mármol, se tallaron relieves de gran factura con ángeles, profetas y apóstoles, mientras que las interiores son lisas. Las columnas sostienen un conjunto de once capiteles labrados con motivos vegetales, exceptuando dos situados en los extremos que presentan motivos figurativos. El situado en el extremo derecho, presenta un avanzado estado de degradación, por lo que la temática es irreconocible. El conservado en el izquierdo, presenta la Expulsión de Adán y Eva del Paraíso. Dos ménsulas con monstruos andrófagos sostienen sendos tímpanos, formados por diversas piezas dispuestas desordenadamente, ya que en algunos casos tuvieron que ser mutiladas para encajarlas en el semicírculo.


Originariamente, el tímpano izquierdo estaba destinado a la representación de las Tentaciones de Cristo, si bien sólo algunos relieves hacen alusión a ello: Cristo en actitud dialogante con la serpiente; la tentación; Cristo recibiendo los honores de los ángeles tras vencer la tentación. El taller que trabajó para esta primera decoración de la fachada sur estaba dirigido por el denominado Maestro de las Tentaciones o de Conques (deudor del estilo que hallamos en la abadía francesa), el cual realizó los relieves con la idea de colocarlos en un tímpano más pequeño, de ahí los desajustes actuales. Este proyecto, se vio truncado por otro que otorgaba mayor protagonismo a los tímpanos, motivo por el que éstos tuvieron que ser rellanados por otro maestro, el Maestro de la Puerta Francígena. A él debemos atribuir el relieve con los tres diablos cinocéfalos en las Puertas del Infierno, el sonador de cuerno que cabalga a un león y la mujer adúltera con la calavera.

El tímpano derecho está dedicado a la Pasión de Cristo. En los relieves podemos apreciar diferencias de factura y calidad, atribuibles a la presencia de dos Maestros en la obra del tímpano. En primer lugar, debemos atribuir al Maestro de las Tentaciones o de Conques los relieves con la Coronación de Espinas, la Flagelación y la Epifanía. Sin embargo, la proyección de dos tímpanos más amplios, posiblemente forzó la realización de otros relieves. En este sentido, parece que un segundo maestro activo en la puerta Francígena ( Maestro de la Traición) pudo llevar a cabo los relieves para rellenar el tímpano: se trata del Prendimiento de Cristo y el Ángel con la corona; el ángel que sobrevuela los Reyes Magos y la lastra de la curación del ciego.


Sobre las arquivoltas se dispone un ancho friso con relieves incluidos en el proyecto original, así como otros procedentes de la desaparecida puerta Francígena y del gran portal occidental que no llegó nunca a fraguarse. Así pues, proceden de la puerta Francígena los relieves con la Anunciación y la expulsión de Adán y Eva. Por otro lado, de la primitiva portada occidental conservamos otros relieves que habrían formado parte del tímpano de la Transfiguración, como es el caso de las figuras de Moisés, Abraham y Santiago.
 En las jambas y los laterales de los contrafuertes que las enmarcan hallamos relieves de finísima factura, procedentes del pórtico norte. Conviene citar una imagen de Cristo en majestad, la creación de Adán y el rey David músico. Los dos inferiores corresponden a la mano del Maestro de la Puerta Francígena, mientras que el Pantocrator es obra del Maestro de la Puerta del Cordero. En conjunto, podemos interpretar los programas del transepto compostelano como un ordenado relato bíblico: mientras que en la puerta norte se exponía la Caída y la promesa de redención, en la sur se desarrollaba el tema del cumplimiento de esa promesa a través de la vida de Cristo en los tímpanos (Encarnación, Ministerio y Pasión).


La Catedral románica. Las Portadas de la época Gelmírez

A propósito del primitivo portal occidental, Aymeric Picaud lo describe como superior a las puertas del crucero en belleza y tamaño:
 

La puerta occidental con sus dos entradas, supera a las demás en belleza, proporciones y ejecución. Es más grande y más hermosa que las demás y está más finamente ejecutada; desde fuera se accede por numerosos peldaños y está decorada con columnas de mármol de diversos tipos, con distintas representaciones y de varios estilos: hombres, mujeres, animales, aves, santos, ángeles, flores y adornos de diversa índole. Son tantos los motivos que la decoran, que me es imposible describirlos. 


La Catedral románica. Las Portadas de la época Gelmírez

Sin embargo, señalemos, que en la parte de arriba está bellamente esculpida la transfiguración del Señor, tal cual sucedió en el monte Tabor. Aparece, en efecto, en ella el Señor envuelto en una blanca nube, con el rostro resplandeciente como el sol y la túnica refulgente como la nieve; el Padre le habla desde lo alto, mientras que Moisés y Elías, que se aparecieron al mismo tiempo, hablan con El de la muerte que había de afrontar en Jerusalén. Allí aparecen también Santiago, Pedro y Juan, a quienes el Señor reveló su Transfiguración con preferencia a los demás.

 El pórtico, habría sido ejecutado hacia 1122 (en 1122 se colocó la última piedra de la catedral, sin que conste si se incluye o no el pórtico), y en todo caso antes de 1139 ( fecha de la redacción del Calixtino). Al ser reemplazado por el Pórtico de la Gloria, sus figuras se encastraron en Platerías. Estarían destinadas al Pórtico de la Transfiguración el “Abraham que surge del sepulcro”, “Moisés”, y el “Santiago entre cipreses”.


INFORMACIÓN RELACIONADA:
- Mateo y el Pórtico de la Gloria.
- Características arquitectónicas
CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO