Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 2721197
Visitantes en línea: 2
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
Firmas Destacadas Carlos Miranda García-Tejedor Santiago Apóstol y el beato de Gerona

Santiago Apóstol y el Beato de Gerona

santiago_apostol_y_el_beato_de_gerona_circuloromanico_4
Beato de Girona, Maiestas Domini, f. 2r.

* Texto original publicado en la Revista Ruta Cicloturística del Románico Internacional (nº XXIII - 6 de febrero al 19 de junio 2005)


BEATO DE LIÉBANA, EL HIMNO O DEI VERBUM Y LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO DE COMPOSTELA. CONSIDERACIONES EN TORNO AL BEATO DE GIRONA



Carlos Miranda García-Tejedor
Al P. José Félix Urbina Casasbuenas
Amigo y director espiritual



Beato, presbítero que habitó el monasterio de San Martín de Turieno, en Liébana, fue conocido en Europa, junto con el obispo de Osma, Eterio, por la obra conjunta –aunque posiblemente realizada únicamente por Beato– compuesta a finales de 785 contra la teoría adopcionista de Elipando, arzobispo de Toledo (c. 717-802) y Félix de Urgell, que lleva por nombre Apologeticum.

Precisamente, el estilo de este tratado, compuesto al modo de una carta, fue determinante para que se adjudicara a Beato la autoría de los Comentarios al Apocalipsis de San Juan, compuestos, en 776 (1), siguiendo un estilo de mosaico a través de citas, perfectamente trabadas, de numerosos autores de diversas épocas, lo que permite suponer que disponía de una buena biblioteca. La difusión de esta obra fue inmensa a lo largo de la Edad Media, posiblemente por la defensa de la ortodoxia cristológica contra la herejía adopcionista profesada por el arzobispo toledano y el obispo de Urgell, con el fin de intentar mantener ambos buenas relaciones con los musulmanes, que, en ese momento, ocupaban sus diócesis y con el fin de que la perteneciente al reino astur-galaico no escapara de la influencia de Toledo (2).

Otra de las obras adjudicadas a este autor es el himno O Dei Verbum, himno litúrgico del oficio divino de rito mozárabe, compuesto, posiblemente, para la fiesta de Santiago con motivo de la dedicación de una Iglesia. Está compuesto por sesenta versos, de rima asonante un tanto anárquica, distribuidos en doce estrofas de cinco versos cada una. Contiene un acróstico, compuesto por las primeras letras de cada verso, que hace referencia al rey astur-galaico Mauregato (783-788). Sin embargo, esta obra no goza del consenso unánime de su atribución a Beato de Liébana. Los primeros investigadores que señalaron la posibilidad de que fuera obra del lebaniego fueron Justo Pérez de Urbel (3) y Claudio Sánchez Albornoz (4), basándose, además de las coincidencias estilísticas con los Comentarios al Apocalipsis y el Apologeticum, en que es un himno del siglo VIII no visigótico por faltar en la primera recensión del breviario mozárabe y aludir al rey Mauregato; asimismo, hay ideas comunes en el himno y en los Comentarios al Apocalipsis, como el uso abundante del Libro de la Revelación (5) y la aparición de Santiago. Este último aspecto debe tenerse en cuenta, ya que la veneración al apóstol surge en el ambiente del reino astur-galaico, por lo que el personaje más capacitado de la época para realizar esta composición era Beato. A ello, debe añadirse que el himno aparece en varios manuscritos de la liturgia hispana: entre ellos, el Liber himnorum, escrito en Santo Domingo de Silos a mediados del siglo XI (Londres, The British Library, Add. Ms. 3085). Esta obra es el primer testimonio concluyente de la llegada del apóstol Santiago a la Península Ibérica aunque no se dice nada del lugar de su sepultura.

 
La primera referencia de la predicación de Santiago en Hispania puede rastrearse, aunque de forma vaga, a finales del siglo IV, en san Jerónimo (342-420): «Viendo, pues, Jesús a los apóstoles reparando sus redes a orillas del mar de Nazaret, los llamó y los envió al gran mar para convertirlos de pescadores de peces en pescadores de hombres, de modo que predicaran el Evangelio desde Jerusalén hasta el Ilírico y las Españas (“qui de Ierusalem usque ad Illyriam et Hispaniam evangelium praedicarent”)». A partir de dicha alusión, comienza la tradición de la predicación de Santiago en España, como puede verse en el Breviarium apostolorum ex nomine vel locis ubi predicaverunt (6) (obra apócrifa que penetró en la Península Ibérica hacia el siglo VI en una versión latina del original griego basado en documentos también apócrifos), cuya referencia a la Península Ibérica es directa: «Santiago, que se interpreta como el suplantador, hijo de Zebedeo, hermano de Juan: él fue quien predicó en las Españas y en las regiones de Occidente y murió abatido por la espada bajo Herodes y fue sepultado en Acaya Marmórica el día octavo antes de las kalendas de agosto», constituyendo, pues, la primera referencia explícita a la predicación de Santiago en Hispania.

 En el himno O Dei Verbum, se hace referencia a la actividad de Santiago en Samaria y a su muerte en Jerusalén, utilizando como fuente, probablemente, la Passio Iacobi, narración hispana o gala del siglo VII, que, en el VIII, circulaba por Hispania. El contenido más significativo del himno es la afirmación de la llegada de Santiago a Hispania y su patronato sobre el reino hispánico que luchaba contra los musulmanes: Mauregato, el clero y el pueblo necesitan de su auxilio para salir de la conflictiva situación en que se encontraban. Por su parte, los Comentarios al Apocalipsis de Beato constituyen el primer texto conocido de gran difusión y escrito en Hispania en que se relaciona a Santiago con la Península Ibérica; por consiguiente, el himno O Dei Verbum reafirma el patronato de Santiago sobre ella, fundado en su visita a esta zona en calidad de misionero. Si bien con Beato se inicia la consideración del apóstol como patrón del reino astur, se desconocía el lugar en donde se hallaba su sepultura: los catálogos apostólicos más difundidos la situaban en Palestina, en Judea o Marmárica. Sin embargo, conociendo los astures su evangelización, sólo era necesario que el cuerpo se encontrara en su territorio, y que el santo lo manifestara a sus devotos, actitud tradicional en los mártires de la Iglesia. Debe tenerse en cuenta también que la veneración al santo se convirtió en un instrumento impulsor del orden nacional de un estado en situación embrionaria, necesitado de todo tipo de apoyos legitimadores. El grupo de resistentes astures va a ser conducido por una élite de religiosos para construir un estado incipiente. Esta minoría rectora, al conocer las noticias que corrían por Europa, las hace suyas y las utiliza como factor de prestigio. El hallazgo del sepulcro de un santo se interpretaba como la aceptación de las ofrendas que el pueblo le realizaba. En 829, un diploma conservado del rey Alfonso II el Casto (759-842) denomina a Santiago «Patronus et dominus totius Hispaniae». Así, antes de 834, unos fenómenos prodigiosos tuvieron lugar en la parte más occidental del reino astur-galaico: un ermitaño, llamado Pelayo, presenció unas extrañas luminarias que ardían por la noche sobre el bosque de Libredón en que habitaba, y, a veces, a las luces sucedían apariciones angélicas. Estos prodigios se hicieron extensivos a otros habitantes de la cercana parroquia de San Félix de Lovio. Informado Teodomiro, obispo de Iria Flavia, decidió investigar personalmente el fenómeno. Después de ayunar tres días, se adentró en el bosque y encontró, en medio de la maleza, un pequeño edículo que no dudó en identificar con el sepulcro del apóstol Santiago. Es posible que, en realidad, este fuera el lugar adonde habían ido a parar unas reliquias del siglo II, veneradas desde la primera mitad de la séptima centuria en Mérida, contándose entre ellas una que se supuso que pertenecía a Santiago. La veneración a Santiago constituyó la fuerza galvanizadora de la resistencia astur frente al Califato: el patronato para los monarcas del reino septentrional está ligado a la petición de auxilio en la guerra. Con la invocación al santo, iban unidas muestras de gratitud hacia él. Bajo Alfonso III (848-912), la vinculación con el patronato hacia Santiago se acrecienta debido a la amenaza de los musulmanes y a las agitaciones internas que pusieron en peligro la monarquía. Así, en 899, tuvo lugar la construcción de una iglesia nueva y más grande en Santiago. Por consiguiente, el apóstol estuvo unido a los intereses dinásticos de Asturias y León durante la primera época, condicionando la evolución de Compostela hacia un centro de peregrinación.


Santiago Apóstol y el beato de Gerona. Santiago Apóstol y el Beato de Gerona

Sobre el término peregrino, debe decirse que los extranjeros recibían en Roma el nombre de peregrini, procedente del adverbio peregre (de per agrum, esto es «a través del campo») que significa «de lejos»; así, el adjetivo peregrinus tiene el sentido de forastero, de la persona que viene de lejos. Los peregrini eran extranjeros con relación habitual con los romanos, por lo que recibían cierta consideración jurídica, reflejada en el Ius Gentium. En el Bajo Imperio, el término se identificó con el de barbarus. Ahora bien, en lenguaje eclesiástico, tuvo un significado especial que no se identificaba con el jurídico del Bajo Imperio: significa el que va o vuelve de visitar un santuario (Tierra Santa, Roma o Santiago). La peregrinación –obra ascética– exige del que la emprende el abandono voluntario de su lugar de origen, de su forma de vida y de sus medios de defensa. El cristiano medieval responde a la llamada que dirigen a sus fieles todas las religiones de sociedades sedentarias: el viaje es un itinerario al encuentro del ser, una progresión de las tinieblas a la luz, una iniciación cuyo término es el acceso a la ciudad providencial y la identificación de la criatura con el santo. En el espacio del tiempo, representa la salvación. El homo viator, errante sin patria, busca reproducir el errar de Cristo. A ello debe añadirse una serie de características de los manuscritos de los beatos: todo libro, en la Edad Media, supone un viaje mental, un viaje con una finalidad teleológica: el paso de la ignorancia a la sabiduría, del misterio a lo revelado o de la oscuridad a la sabiduría. Asimismo, debe tenerse en cuenta que, particularmente en la serie de los beatos, el gran mapa del mundo que aparece en la familia II puede representar, para el observador, una suerte de viaje intelectual por centros del mundo, esto es, por lugares de salvación.


Santiago Apóstol y el beato de Gerona. Santiago Apóstol y el Beato de Gerona

En los manuscritos de la serie de los beatos pertenecientes a la familia II y, más concretamente en los de la rama más tardía (IIb), se realizó una interpolación en que aparecía el retrato de los apóstoles como una especie de prólogo de las sortes apostolorum que, inmediatamente, se desarrollaría en el mapamundi. En el Beato de Girona, único de los del siglo X que la ha conservado, ocupa los folios 52v.-53r., donde se encuentran los doce apóstoles –sobre los que corre la inscripción «OMNES/APOSTOLI/SIMVL/IN VNVM ET PA-/TRIA SORTITI SVNT»–, de pie, la mayoría de ellos captados en una posición de tres cuartos, con nimbo y realizando diversos gestos, como dialogando. El origen oriental de esta iconografía, que aparece en el frente de ciertos sarcófagos paleocristianos que muestran a los doce apóstoles frontales, como uno del siglo IV procedente de Puebla Nueva (Toledo), se encuentra en las colecciones de biografías que, en la Antigüedad, se ilustraban, en rollos de papiro, con retratos. La forma de presentar al personaje o al autor del texto, como medallón o de pie, cuenta con modelos antiguos.

Cuando los cristianos comenzaron a añadir retratos a varios libros de la Biblia, adaptaron la figura del autor erguido de la Antigüedad, la más común cuando el rollo estaba aún en boga, y la usaron con profusión. Tras la invención del códice, se desarrolló una tendencia a reservar páginas enteras a miniaturas solas y a dejarlas aparte del texto en cuyas columnas se habían intercalado hasta entonces. Ante la indiferenciación habitual en la pintura de los reinos hispánicos occidentales del siglo X, en el caso del Beato de Girona se ha hecho un poderoso intento de caracterización de la mayoría de los personajes a través de su fisonomía o de los objetos que llevan en sus manos. Encima de cada uno de ellos, se lee su nombre y el lugar en donde predicó. Destaca, especialmente, el retrato de Santiago. En 2004, Manuel Moleiro descubrió que se trataba del primer retrato pintado y conservado del apóstol en la pintura hispánica7. El apóstol viste con atuendos de origen romano y visigodo, posiblemente por sentirse sus habitantes continuadores de la desaparecida monarquía visigoda, recibiendo de ella la tradición del mundo romano: lleva una túnica talar, prenda de uso general desde el siglo IV, y, encima, otra corta, identificada, probablemente, con la que los documentos llaman pintella o aljuba; sobre estas vestiduras, un manto cerrado, con un agujero en la cabeza, derivado de la paenula romana; un aspecto habitual de la época es la utilización de telas de distintos colores. Su mano derecha sostiene un libro, tal vez para indicar que es el autor de una de las epístolas o, más bien, con el significado de la predicación de la palabra de Dios. Sobre él, se encuentra la inscripción «Iacobvs/SPANIA», primera alusión al apóstol en una pintura, como ha señalado Manuel Moleiro. En los folios siguientes, en el mapa del mundo, se lee, en la parte inferior derecha, correspondiente a Europa, «S[AN]C[T]I IACOBI AP[O]ST[O]LI», como única mención a los apóstoles en todo el mapa, destacando, por ello, su importancia; a la izquierda, junto a formas montañosas, «ASTVRIAS» y debajo «GALLECIA».


Santiago Apóstol y el beato de Gerona. Santiago Apóstol y el Beato de Gerona

El Beato de Girona se compuso en el scriptorium del monasterio de San Salvador de Tábara hacia 970, siendo acabado, según se deduce de la anotación del folio 284r., en 975, en pleno apogeo del poder andalusí. En este mismo folio y debajo de la referencia, se encuentra quién fue su comitente, el abad Domingo, perteneciente al cenobio tabarense o a otro distinto8, y quiénes sus autores, En y Emeterio: «EN DEPINTRIX ET D[E]I AIVTRIX FR[A]T[E]R EMETERIVS ET PRES[BITE]R». El nombre de En se antepone al de Emeterio, lo que indica el aprecio por su labor realizada en el manuscrito, así como su preeminencia en la ejecución. Además, el término depintrix designa en latín a la persona que pinta completamente algo, es decir, en este caso las ilustraciones del libro. Por consiguiente, En sería la ordinatora de la obra, a cuyo estilo tuvo que adaptarse Emeterio como ayudante. Además, si se comparan las miniaturas existentes, o por lo menos la de la torre, del Beato de Tábara (Madrid, Archivo Histórico Nacional, Cod. 1097B), atribuidas a Emeterio con las del Beato de Girona, la diferencia de estilo es considerable. Mientras que los iluminadores del códice tabarense se caracterizan por un colorido predominantemente cálido y restringido y por una rigidez formal, el manuscrito de la catedral de Girona despliega una policromía exuberante y un vigor en las formas que pueden atribuirse a En; asimismo, las innovaciones iconográficas ausentes en el resto de los beatos se deben, muy probablemente, a la labor de la pintora.

 
Durante la Alta Edad Media, la sociedad de los reinos hispanos occidentales estaba débilmente organizada, el papel de las mujeres era muy diversificado y extensas sus contribuciones a la vida debido, sobre todo, a la descentralización de la Iglesia y del estado. Además, pese a ciertas restricciones en Europa, especialmente en época carolingia, cuando los reyes se impusieron a la aristocracia y los obispos en los monasterios, en el siglo X, las mujeres recuperaron su dinámica y creativa aportación gracias a una nueva situación de descentralización. De todas formas, no eran inusuales las comunidades monásticas femeninas dedicadas a la copia e ilustración de manuscritos. Así pues, En se sitúa entre los pintores europeos más importantes, expresivos e innovadores de su época. Su estilo se caracteriza por superar el aspecto plano, el esquematismo y la abstracción propios de la pintura del siglo X de los reinos hispánicos occidentales, a favor de una búsqueda de corporalidad y cierto naturalismo aún muy incipiente; las telas muestran un movimiento pausado, rítmico en ocasiones, siempre elegante, con una vocación de llegar a recuperar, tímidamente, la tradición clásica, tratando de crear una sensación de movimiento y de tercera dimensión, matizaciones que trasladará a Emeterio, al que impuso una forma de hacer sumamente plástica y variada a la que debió adaptarse. Por otro lado, ya sea como consecuencia de su contacto con la pintora como por haber adquirido mayor madurez estilística, es sobresaliente el sentido decorativo de Emeterio, tanto en el color, muy variado y con numerosos matices, como en el dibujo. En resumen, por sus características de estilo y de iconografía el Beato de Girona, es, sin duda, el beato del siglo X que presenta un aspecto más novedoso, monumental y lujoso.


NOTAS
El Beato de Girona ha sido editado por
M. Moleiro Editor (www. moleiro.com).
Sus ediciones «casi-originales» son de tirada única e irrepetible, limitada a 987 ejemplares numerados y certificados por acta notarial.

1 Con dos recensiones posteriores de 784 y 786.
2 Véase ROURA, Gabriel, «Notas para el estudio del Beato de Girona», p. 12 en IDEM y MIRANDA GARCÍA-TEJEDOR, Carlos, Beato de Liébana. Códice de Girona, (Barcelona, M. Moleiro Editor, 2004), p. 13.
3 Véase PÉREZ DE URBEL, Justo, «Origen de los himnos mozárabes», Bulletin Hispanique, pp. 125-127.



Enlaces relacionados:

- "Beato de Gerona Casi original" editado por M. Moleiro


INFORMACIÓN RELACIONADA:

- El arte de la Miniatura
CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO