Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 2724373
Visitantes en línea: 12
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque Orfebrería y Metalistería Orfebrería

Orfebrería
Esmaltes, gemas y metales

orfebreria_circuloromanico_5
Altar de oro de Milán. San Ambrosio

Orfebrería y Metalistería. Orfebrería

A efectos de esta nota, definimos como orfebrería el arte desarrollado sobre el metal, ya sea en sí mismo, a lo que llamaremos metalistería, ó como sustentante de elementos incorporados, generalmente de marfil que hemos tratado en el apartado “eboraria”, de gemas que no vamos a tratar salvo mencionar ocasionalmente y de esmaltes.

En la consideración de estas manifestaciones artísticas iremos desde el año 850 hasta finales del siglo XI; es decir, básicamente el periodo postcarolingio culminado con los otones a partir de los cuales el interés por las artes menores casi desaparece para centrarse con el románico en la arquitectura, la escultura y la pintura.

Salvo por la incorporación de los esmaltes, la orfebrería de la época que consideramos tiene una raíz, la bizantina. Es una raíz original que se diluye con el desarrollo de los talleres alemanes, pero a su vez es motivo del desarrollo de dichos talleres por el interés bizantino de sus mecenas en cuanto a los objetos.

Pero no afecta a los esmaltes, salvo por excepción en los motivos. Los esmaltes, de los que hoy en día es el Extremo Oriente el lugar de producción y técnica dominantes, nacen en la costa atlántica, previsiblemente en el sur de Francia, digamos litoral aquitano, y se desarrollan en la época que consideramos básicamente en dos centros franceses: Conques y luego Limoges, y en un centro peninsular cuyo nivel técnico le permite exportar hasta a la misma Francia, Silos. A partir de Europa, con el paso del tiempo y vía Ruta de la Seda llegarán a China, ya cuando el interés por las artes menores haya decaído en Europa.

En nuestro románico los esmaltes son básicamente azules, distintos tonos de azul, color identificador de las puertas de la Jerusalén Celestial, de lo divino, y por tanto, de lo regio, del reino sacro. Ocasionalmente incorporarán el rojo, inteligencia, el blanco y el verde; pero el azul será el color dominante. Y en su realización se usarán casi exclusivamente dos técnicas: Cloisonné y Champlevé. (v. diccionario) 

Otro importante factor contribuirá a su desarrollo además de su belleza, la apreciación del valor que incorpora el artista, lo que permite el uso de materiales más baratos, como el cobre y el bronce, sin que la pieza se devalúe. A su vez, esta sustitución permitirá un mejor manejo del metal y un mejor resultado artístico. Pero no para ahí la apreciación, se llega a considerar a las gemas y a los metales preciosos como complementos del esmalte.

Por todo ello el esmalte triunfa, con él se adornarán cálices, relicarios, antipendios, báculos, imágenes, cubiertas de libros y objetos profanos. Con el esmalte se pinta el metal y el metal adquiere el valor simbólico del color,

Pero el esmalte hay que verlo. Para ampliar información, ver y escuchar la presentación de una importante colección, pulsar aquí. ( Error en reparación)
 


orfebreria_circuloromanico_6
Relicario-casa

Orfebrería y Metalistería. Orfebrería

En el periodo considerado, la metalistería hace su entrada triunfal en la década de los 850 de la mano del “Altar de oro de San Ambrosio de Milán” evidencia, junto con Rávena y Cividale de la importancia de los talleres de Milán, continuadores de tradiciones clásicas. Obra de Wolvinius y de un segundo artista de peor calidad que se limitó a trabajar los laterales de plata, es un altar relicario de tipo “confessio” , articulado, que se abre para dar acceso a las reliquias de los santos locales. En su terminación se incluyeron esmaltes cloisoné y gemas engarzadas.

Su iconografía es tradicional, asociada a la Antigüedad tardía, y probablemente procede de manuscritos paleocristianos que pudieran existir en la biblioteca ambrosiana, aunque en su conjunto la obra se asocia con el arte carolingio y fue punto de referencia y de inspiración para obras de distintos países y de diferentes materiales, sin excluir Oviedo. De hecho, fueron las tradiciones de la orfebrería tal como se practicaba en el norte de Italia las que proporcionaron a Europa una parte considerable de su repertorio figurativo.

En este final del siglo IX, siglo en el que ha continuado la decoración carolingia de las cubiertas de los libros con una sofisticación que tiende a decrecer y en cuya especialidad han sobresalido los talleres de Reims y de Tours, el hombre fuerte en mecenazgo es Carlos el Calvo y su mayor aportación la destinada a su querida Saint Denis, la misma a la que posteriormente será asignado el Abad Súger, continuador del esplendor material de su Casa de Dios en tiempos más orientados a la sobriedad.

De esta época son las cruces de la Cámara Santa de Oviedo, la más antigua, la Cruz de los Ángeles, fue regalada a la Catedral por el prerrománico Alfonso II en 808, habilitada para uso procesional y para colocarla en el altar mayor. Su metalistería es de influencia lombarda, las perlas y los engastes son de tipo bizantino y la forma, en su conjunto, se asocia con la Cruz de Desiderio del Museo Cristiano de Brescia, donde la influencia bizantina es acusada.

La segunda cruz, regalada en 874, es copia casi exacta de la Cruz de los Ángeles con la única diferencia de la sustitución del camafeo del reverso por un broche perdido rectangular decorado con esmalte y perlas.

La tercera cruz, la Cruz de la Victoria, fue regalada por Alfonso IV en 908 y está conformada por veintiocho placas de esmalte que la vinculan con los esmaltes carolingios del norte de Italia, volviendo a referenciarse con el Altar de oro de Milán con la salvedad de la introducción en la cruz de motivos animales. La forma de la cruz, por otra parte, la asocia con la Cruz Ardena de Luís el Piadoso, lo que de nuevo evidencia la alta interrelación de estilos y obras en toda Europa.


Orfebrería y Metalistería. Orfebrería

Ya en el siglo X, diversos motivos producen un resurgir de la orfebrería, los esmaltes adquirirán una fuerte presencia y el oro será sustituido por el bronce.
En ese resurgir primará la influencia bizantina como consecuencia del empuje de los talleres del Norte de Italia y del matrimonio de Otón II con la princesa Teofanos de la dinastía Comnena a partir de lo que se realizará una importantes serie de coronas imperiales.

Antes de eso, en su preludio, destacará el taller de Tréveris y la producción de una serie de cruces de altar metálicas con oro, perlas y esmaltes cuya figura de Cristo con torso blandamente modelado y el paño de pureza anudado en la cadera derecha, dominarán la representación de Cristo durante medio siglo. Las más importantes son la cruz de Matilde y la cruz de Lotario del tesoro de Aquisgrán, ambas de características semejantes, con extremos articulados y con similitudes bizantinas.

De esta época es también la Virgen de Essen y multitud de relicarios figurativos, cuya aparición se remonta al siglo VIII y a Irlanda, donde en primer lugar se dio la costumbre de depositar las reliquias en este tipo de útiles, de donde pasó al imperio carolingio.

Entre los relicarios del siglo X destaca el de la Santa Fe de Conques, con una figura de tamaño natural sentada en un alto trono, toda ella de oro, plata dorada, piedras preciosas, perlas y esmaltes, con la cabeza cubierta con un casco romano de oro del siglo V reutilizado y transformado en una corona de doble arco.

Orfebrería y Metalistería. Orfebrería

A finales del siglo X y ya entrado el XI destacan las obras del taller de Hildesheim incorporando una nueva técnica de vaciado de plata y bronce lo que permite una mayor flexibilidad y facilidad de trabajo de los materiales, lo que conduce a su diversificación. De este taller surgen candelabros, báculos, crucifijos de plata y muy especialmente realizan las puertas de su catedral, fundidas de una sola pieza y de cinco metros de altura. La decoración de estas puertas incluye diferentes alturas que dan pie a una escenografía diferente en cada una de ellas, con la peculiaridad de que existe una relación tipo tesis antítesis entre los temas de la misma altura de cada una de las dos puertas.

Estos avances tecnológicos de la metalistería, a los que se añade una mayor riqueza ornamental como consecuencia del desarrollo de un grabado fluido, y el abaratamiento de los materiales permiten un auge del mecenazgo tanto real como nobiliario y la aparición de nuevos objetos artísticos, como espadas, púlpitos, altares portátiles, sacramentarios, y de nuevo antipendios de oro como los de Basilea ó Aquisgrán.

De las primeras muestras de metalistería románica en la península sobresale el relicario-casa, un modelo de relicario que se hizo frecuente en la península, donado a su fundación leonesa por Fernando I y Sancha en cuya obra se incluyen unas dieciocho placas de marfil. Originalmente esta arqueta estaba decorada de plata formando arquerías de herradura sobre las doce placas de marfil de los apóstoles. Su estilo enlaza con la producción otoniana y con las dos integradas en el tesoro de Conques.

Posteriormente los reyes donaron un nuevo relicario de plata, sin esmaltes ni marfiles, vinculado al estilo decorativo de las puertas de la catedral de Hildesheim. De hecho es un relicario-santuario de los existentes con anterioridad a los relicarios-casa.

En 1.065, Alfonso VI y su esposa Urraca donaron el Arca Santa de Oviedo. Una arqueta relicario inusualmente grande, del tamaño de un altar, cubierta en el frente y los lados con escenas figurativas repujadas. Es obra realizada en plata, de estilo avanzado, muy diferente al de León, con un tratamiento más detallado y una profundidad constante del relieve. En su animación se incluye las piernas forzadamente cruzadas que después serán características de la escultura en piedra del Camino.

Y punto final, o casi. A partir de esta época será el dominio casi exclusivo de las artes mayores y sólo los esmaltes perdurarán con una evolución diferente.


Taller de la Losa

(Basado en diversos volúmenes de la Biblioteca del Circulo románico)

INFORMACIÓN RELACIONADA:
- Talla
- Arte sobre marfil
CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO