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Investigación Conceptos SATOR, el Cuadrado Mágico CONCLUSIONES

CONCLUSIONES

Aún reconociendo que los "generadores" de arte de la antigüedad poseían una forma compuesta de pensamiento flexible y sensibilidad, sorprende sobremanera cómo llegan -a través de la imagen- a convertirse y de manera tan prolífica, en el principal referente a la contribución histórica de la sociedad humana, puesto que todos ellos, aún de manera aparente inconexos y distantes, parecen poseer un armonioso modelo académico, en el sentido más puro y estricto del propio concepto, capaz por sí sólo de reconocer y transmitir el conocimiento.

Sin embargo, nada parece avalar la existencia previa de un método heredado o destinado a cultivar un entendimiento más profundo entre los sucesos y las ideas, un préstamo entre culturas de convicciones religiosas distintas e incluso antagónicas, tendente a regular por medio de rezos o imágenes los comportamientos filosófico religiosos de cada individuo, en un intento de mitigar los efectos colaterales a los grandes cataclismos, ya estuvieren basados en el miedo a las hambrunas, las penalidades de las guerras o la incertidumbre a padecer los temidos por insospechados planes de la naturaleza y sus ocultos designios.

A cambio de la palabra, es así como la perspectiva cultural de la imagen juega un puesto fundamental en la transmisión de ese conocimiento sincrético, puesto que es capaz de interpretar y reconstruir cada ciclo con las sombras y luces cosmogónicas del que le precede. Las imágenes se prefiguran como una forma de percibir lo real, principalmente a través de los ojos, y también es así cómo, a través de la visión, el ser humano  procesó y asimiló toda la información que le daban sus sentidos. En el caso concreto del arte religioso, los ojos han facilitado a la sociedad humana su manera de ubicarse en el mundo, incluso para defenderse de él y hasta saber hacia qué lugar o destino han de dirigir sus pasos el resto de sus sentidos, para alcanzar un estatus de felicidad estable acorde e imbuído con lo más profundo de su misticismo íntimo.

De esta manera nada nace en el arte porque sí, si no existe una experimentación previa, una lógica que convierta la imagen en un símbolo referido a un determinado suceso o moraleja de importancia, transmisible como conocimiento o para hacer sentir el arte confiándole a ese sentimiento, más que comprendiéndolo sin necesidad de revivir sus emocionantes sucesos a cada instante. Su sentido iconológico, responsable de ser memorizado y salvado culturalmente -a menudo con formas variables e incluso ya poco comprensibles- resurge a través de los eones con cada detalle escénico y fuerza, que son readaptados a momentos más actuales, donde se desarrollan nuevamente tras aquel lejano letargo indeterminado. La rueda de la historia, quizá ante la indiferencia de sus gobernantes, nunca deja de girar.

En una lectura posterior,  se tiene la sensación que se levantan grandes imperios para dejarlos caer en el infortunio, a pesar de la perfección que su recuerdo parece reconocer en el esfuerzo artístico y sus vetustos conocimientos, quizá idealizados ante la imposibilidad manifiesta de conectar con el artista de otra manera y mejorar las experiencias del pensamiento tan antiguo, que incomprensiblemente queda así asociado, con la tranquilidad que proporciona al estado del bienestar en cada momento de la historia.


En la antigüedad, cuando Alejandro conquistó las partes del mundo conocido, surgió una cultura esotérica greco-judía que se extendió con el helenismo a varias partes del mundo, como quedará explicitado de manera notable en la ciudad de Alejandría. Reforzada por la importante presencia hebrea en la sociedad en la que se integraban, la ciudad egipcia asumió la influencia esotérica judía, en especial un grupo conocido como los terapeutas, secta o personajes que se relacionan con los esenios que se encontraban en Israel y que los estudiosos han identificado con la secta de los Rollos del Mar Muerto, documentos que muestran entre sus líneas los primeros ejemplos de ideas cabalísticas en la religión judía. 

Estas influencias cabalísticas de Alejandría dieron lugar a la aparición de numerosas escuelas ocultistas, que se convertirían en la base de todo el pensamiento secreto a lo largo de la historia, como el neoplatonismo, el gnosticismo, el hermetismo, y varios cultos mistéricos dedicados a reforzar alguna versión de más de un dios moribundo, el más influyente de los cuales ha quedado visto en capítulo precedente cuando fueron revitalziados los Misterios de Mitra en este ensayo.

Sin embargo, será la tradición hebrea la que termine por definir el nombre de Dios de una manera racionalmente más espiritual, mejor que como un simple y mero título distintivo. Yhwh representa la concepción hebráica de la naturaleza divina o carácter, a la vez que añade una íntima relación con su pueblo. Como esa concepción es etérea y sin imagen, su trasfondo es innombrable, inédito y representa a la Deidad tal y como le conocen sus devotos... En un principio sólo existía el verbo, y todos los atributos que lleva en relación con los mismos se les revela a través de su actividad creadora, en su nombre y en las cosas que se cuentan con números, esto es, su propia naturaleza. Una nueva manifestación de su interés o la simple abstración puede dar lugar a un nuevo nombre; del mismo modo, un antiguo nombre puede adquirir un nuevo contenido y la significación de esa experiencia nueva, constituir a su vez una variada gama con estas relaciones sagradas.

Ahora fácilmente puede entenderse, cómo el nombre divino es mencionado en los libros sagrados de manera esotérica y frecuente, tendente a mangificar tras su lectura la permanente presencia divina, su poder y gloria, en todo cuanto nos rodea. En Éx. xxiii.20-23 se promete que el Ángel de Yhwh dirigirá y dará la victoria a su pueblo, que le deben rendir obediencia reverente, pues, el Señor dice: "mi nombre está en él." Y en gratitud a Él, el israelita piadoso no llevará el nombre de un dios falso en sus labios (Ex. xxiii 13;.. Josh xxiii 7;. Oseas ii 16-17;... Sal xvi 4).

Al hacer mención del nombre de Yhwh, se reafirma la confianza en su fuerza y ​su eficiente ayuda permanente. El nombre despierta emociones de amor, de gozo y alabanza (Sal. v. 11; vii 17;. Ix 2;.. Xx 1, 7), por tanto, especialmente relacionado con el altar o santuario, es el lugar donde Dios registra su nombre (Ex. xx. 24), o "lugar del cual el SEÑOR tu Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre " (Deut. xii 5;. borrador Reyes viii 16, 29,.. ix 3;.. Jer 12 vii.). El templo es "el lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, el monte de Sión" (Isaías xviii. 7).

Estos argumentos, coincidentes de su gran parte con el relato del Antiguo Testamento, suponen el principal manifiesto a la más sólida de las oposiciones hipercríticas, a identificar la inscripción con el cristianismo, puesto que en aquellos años, 78 d.C, era improbable detectar la existencia de cristianos en Pompeya y los otros argumentos implican entender que la Cruz -como símbolo- no existía en siglo I y que aún no se había efectuado la traducción al latín del Padrenuestro. El "Apocalipsis", por ende, aún no había sido escrito, con lo que nos queda sólamente por aplicar la interpretación de la cábala hebrea, anterior en no pocos siglos, raíz religiosa y madre en esencia de la Biblia cristiana.

El vínculo mitráico retrotráe la interpretación del cuadrado mágico TZAJTZAJOT a la época de su mayor auge, debiendo por ello concluir el ideario de su formulación como rezo anterior al año 0, al tener una mayor prevalencia su construcción como oración jeroglífica. Con ello, el cuadrado mágico pudo gozar de mayor justrificación en la religion hebrea y al sincretizarse en mitráica con el alfabeto latino y coincidente con el paternoster, se preservaría en la cristiana a raíz que los intérpetes religiosos de la antigüedad hasta el medievo, comprendieron sorprendidos la válida ingeniosidad polivalente de su contenido, que aceptarán íntegramente.

Se encuentran igualmente presentes en estas inscripciones, el aleph y la fórmula abreviada del Tetragrammaton, formuladas de manera similar a como se manifiestan el los idiomas arameo y fenicio. Cuando un especialista en griego, hebreo y latín -lenguas comunes de la antigüedad-, girase tan sólo su cabeza algunos grados sobre el centro de la inscripción, para leerla, podrá interpretar en varias lenguas los diferentes Tetragrammagton y Pentagrammaton encriptados en la placa SATOR-AREPO-TENET-OPERA-ROTAS, los que en frase hecha -con significado figurado actual perdido en la noche de los tiempos- se puede entender y traducir que son las palabras del Sembrador, las únicas capaces de revelar cómo contener las obras implacables de las ruedas destino, que sincretizan todo lo dicho.


L E C T U R A S :

I GENERALIDADES

II

MITRÁICA
III GRECO - ROMANA
IIII HEBREA
V CONCLUSIONES

 

NOTAS:

  1. Las ruinas enterradas de Pompeya y un enigmático ejemplar antiguo de la Epigrafía incidental romana. Carlos Pérez-Rubín. Documenta & Instrumenta, ISSN-e 1697-3798, Nº. 2, 2004, págs. 173-192 -->
  2. Naturalis Historiæ. Plinio El Viejo. La única obra de Plinio que ha sobrevivido y el último trabajo que publicó, a falta de una revisión final sobre su repentina e inesperada muerte en el año 79 dC, presumiblemente durante la erupción del Vesubio.
  3. Evangelio de San Marcos.  Parábola del Sembrador 4:13-20 (RVR1995)
  4.  Ein neuer Vorschlag zur Deutung der Sator-Formel, Archiv für Religionwissenschaft, XXIV 1926, pp. 165-169.F. Grosser. The Apocryphal and Legendary Life of Christ, by James de Quincey Donahoo, published by Macmillan & co., 1903. Arepo in the Magic Sator" Square : J. Gwyn Griffiths, The Classical Review, New Ser., Vol. 21, No. 1, March 1971, pp. 6-8.
  5. Selbst erstellt nach Bildatlas der Sprachen, Augsburg 1998. Die eingesetzten Schriftarten sind Arial and etruscotutto von James F. Patterson. Veröffentlicht unter GNU-FDL, for Wikimedia Commons.

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