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Estética románica La belleza del Románico La belleza del Románico


La belleza del Románico
Conceptos y evolución


La belleza del Románico. La belleza del Románico

En la Edad Media creían que el mundo era conservado por tres fuerzas, son propiamente tres fuerzas que sostienen a una comunidad iniciática (léase también maestros constructores), quizás, si cualquiera de nosotros poseemos esas tres fuerzas, podemos sentir en nuestra alma lo que es la belleza: La primera fuerza es la que concibe, la segunda la que contempla y la tercera la que ama.

Cuando nos aproximamos al arte románico, pronto nos damos cuenta que el mismo responde mal a las leyes de nuestra lógica visual, a la realidad que percibimos y a nuestro concepto de la plástica estética.

Para la ortodoxia, la belleza suprema radica en Dios, y puesto que el románico es el arte sagrado católico apostólico y romano, de alguna manera la belleza de este arte debe radicar en el gozo espiritual que nos hace amarlo y, por ende, en su esencia y en su contenido.

Aparcado el tema, la belleza del románico, su canon de belleza, radica, al igual que otras formas de arte contemporáneo, en que no es un arte realista, no es fotográfico. Al contrario, es intencionadamente deforme porque, al margen de aspectos relacionados con la necesidad de ajustarse al marco, es un arte global, para todos, es un arte dirigido a cada individuo, a su intelecto. Es un arte que, más que representar, lo que quiere es sugerir, definir las sombras para que cada uno invente al personaje, al concepto ó mensaje, que pasa por delante de la caverna. Y claro, puesto que el cavernícola es analfabeto, ya vendrá quien se lo explique. Es pues un arte universal que produce el gozo en sus "veedores" de pensar que son capaces de interpretarlo y que su interpretación coincide con los valores de su ética, y por eso, los que le leemos, los que le interpretamos, le amamos, mientras que para los otros es un arte superado, no apreciado, que como mucho les produce asombro por su maestría ó tranquilidad por su armonía.

Un canon de belleza es una fórmula que generalmente la produce y que define un "estilo" al condicionarla. Por ejemplo, la proporción del número perfecto en la belleza helenística, ó las características que hacen apreciar la belleza cuando el ciego toca la cara de su interlocutora, ó el abultamiento de la tripa en los hombres etruscos. Los cánones, como se ve, están sujetos a modas, como lo evidencia Rubens al retratar la belleza femenina en sus "Tres gracias" que hoy no nos parecen tales. En el románico hay un canon básico, la armonía. Armonía entre los elementos y armonía con el mensaje que se quiere transmitir; es lo que algunos llaman el "orden natural" y que parte de la combinación del círculo cósmico, sobrenatural, con el ángulo recto del microcosmos humano. Y tiene sus limitaciones, la ya comentada de la ley del marco (Salomé al bailar se contorsiona para salir en la foto) y, muy especialmente la técnica, sobre todo en la escultura; porque sorprendentemente la técnica helenística se pierde y hay que volver a reinventarla; el claustro de Silos es al respecto una lección de historia de la escultura en esta época postmilenarista. En esa belleza influyen otros factores porque no nace de la nada, hay una permanente referencia oriental expresada a través de Bizancio directamente y, en la península a través del islam y de los comancini lombardos. Mencionemos, también, algo que podemos estar dejando al margen y que forma parte de la esencia de la belleza del románico, de la belleza como consecuencia, es la ausencia de la perspectiva, o, quizás, su sustitución por la perspectiva invertida a la que se refiere Pável Florenski.

Lo que ocurre es que los conceptos plásticos y estéticos del arte románico en los que la realidad material y lo sensible no eran valores por sí mismos, sino en cuanto simbolizaban algo, evolucionan hacia aspectos en lo que lo sensitivo, sensual o realista, se hacen ya patentes. De la representación de un mundo abstracto, idealizado y matemático se pasa ya a la realidad, al alto grado de realismo. Se pasa del bajo al alto relieve; de las formas pausadas, a las expresivas y al juego de planos. Se pasa de la calma, la contemplación y el ensimismamiento, al bullicio, a la realidad cruda, al mundo sensible y a las ganas de vivir. El estudio de animales y personas, ya no son recuerdos, sino algo real y sensible. Y la belleza del románico nuevo sale de los claustros y se deja sentir en libertad. Y es que, el artista románico (maestro o escultor) es como nosotros, hijo de su tiempo y le gusta vivir su época de cambios no desde el dogma y los valores absolutos, sino desde planteamientos abiertos.

Quizás sea por eso que el orden natural del románico, aquel que es natural para otros, el orden natural, digo, encontrado por el peregrino a lo largo del Camino de Santiago, se acaba al finalizar el Camino (de Santiago) y encontrarse ese peregrino con el otro orden natural, el del Maestro Mateo.


La belleza del Románico. La belleza del Románico

Pero las imágenes no sólo hablan al corazón, sino también a los sentidos, pues el carácter didáctico que se apunta está dirigido, no sólo a las personas letradas, sino, mayormente, a las iletradas y a ellas se les estimula a través del placer estético, por lo que sería mucho más lógico que el arte románico, en su finalidad pretendida, hubiera sido esencialmente bello, es decir sujeto a medida y proporción. Por otro lado, lo que antecede sobre su significado y finalidad, puede ser aplicado a los filósofos y teológos que fundan y mantienen los grandes conceptos, líneas y nociones filosóficas que deben regir el arte románico como representativo de la plena divinidad, pero, ¿podemos pensar que el artista, arquitecto, o maestro escultor románico disociaba el concepto plástico de belleza del arte como trabajo?.

Los maestros se "doblegaban" a las indicaciones de sus comitentes, como ya se ha dicho. No les quedaba otra que seguir el programa impuesto por ellos, generalmente miembros de la ortodoxia católica, apostólica y romana; no había otros mecenas salvo excepciones. Eso sí, cuando podían hacían alguna de las suyas...


Y si queremos hablar de influencias, hay que hablar de la que ejercen los comitentes, de la general definida en Cluny y luego modificada por el Císter y de la particular emanada en monasterios infuyentes como San Juan de La Peña y, sobre todo, en Silos.

¿Acaso fue tan importante la influencia conceptual de Silos?

Paralelamente al segundo taller de Silos -que es el que se expande por toda la meseta- la férula de Oña, para HERNANDO, se ha reconocido en tierras burgalesas, palentinas y helmánticas.

BOTO VARELA, dice que la transcendencia institucional de las casa oniense y caradigniense (Oña y Cardeña) superó de largo a Santo Domingo y también que en otras urbes más dinámicas (Carrión de los Condes, y La Calzada) acamparon maestros abastecidos con unos catálogos iconográficos frecuentados más tarde por artífices de diferentes áreas de Palencia, Burgos o La Rioja. Más allá, hacia Oriente, se encontraba abierto el taller de la Seo de Zaragoza, relacionado con las iglesias de Tudela y en menor grado, con las estellesas. Y de otro lado, como siempre, Santiago de Compostela, crisol y meta de artistas y pregrinos, desde donde Mateo brillará con tal intensidad que su magisterio perdurará durante generaciones.

Para Boto, a finales del siglo XII la expansión rural de estos modelos llegará a su colapso, y los cinceles más populares e indoctos les someterán a una paulatina esclerosis. A esas alturas hacía ya tiempo que los modelos iconográficos silenses estaban siendo interpretados conforme a otros léxicos escultóricos: de cuño aragonés en el caso de algunas localidades de la diócesis de Sigüenza (Grado del Pico) y de modo sensible también en la propia ciudad de Soria; conforme a estilemas heredados de Oña y en algún caso de Santo Domingo de La Calzada en las tierras de la Bureba; bajo formulaciones derivadas del taller de Santiago de Carrión en tierras palentinas.

Sin embargo, merece la pena considerar el estudio de MARTÍNEZ DE AGUIRRE sobre la escultura de difícil visibilidad de San Miguel de Estella, donde demuestra que, por más que pudiera resultar sospechosa por excesiva, las corrientes de fluencia -mejor que influencia, como señaló Moralejo- parten de Castilla y se dirigen a Navarra pasando por Álava (San Andrés de Armentia).

El segundo taller de Silos es el que expande su influencia, pero solo algunos edificios conocerán el magisterio directo de los miembros del SEGUNDO TALLER de Silos. Será de las manos de los discípulos más aventajados (canterías de Gumiel, Osma, Ahedo de Butrón, Hontoria de Valderados, Moradillo de Sedano, Armentía, Estella o San Pedro de Soria) como se irá difundiendo el catálogo silense durante dos o tres generaciones.

También los estilemas del llamado "taller de la Peña", redefinido recientemente por MELERO, se reconocen en un área muy extensa, desde las montañas de Huesca (San Juan de la Peña) hasta Soria (Santo Domingo-Willigermo) o Segovia (Grado del Pico-Cascabelero). Esta misma autora ha pretendido perfilar los puntos de contacto entre obras aragonesas (Seo de Zaragoza) y navarras (San Nicolás de Tudela, San Miguel de Estella o colegiata de Tudela). Ninguna de estas canterías, ni aun otras que desconocemos por la pérdida del foco originario -a las que habría que añadir Sahagún-, consiguió como Silos expandir tanto y tan lejos su galería de motivos ZOOMORFICOS Y MONSTRUOSOS."

Como puede verse, faltan algunos conceptos ya que los motivos religiosos van por otro lado (¿Gaélico por lo que interese?); pero no sólo eso.

"... son harto frecuentes los testimonios de un bestiario del terror constituído fundamentalmente por cabezas antropófagas, felinas y monstruosas, dispuestas casi siempre en canecillos, y mochetas. En la medida que el lapidario disperso de Silos no arroja este tipo de temas resulta imposible ponderar en qué medida la cantería burgalesa aportó estos registros a los escultores filiales"


Silos, va más allá de sus muros en sentido estricto. Si bien en un principio, los primeros maestros del claustro no son capaces de traspasar los umbrales, por falta de sintonía y comunicación con el románico que se hacía en el exterior (si exceptuamos la portada de las Vírgenes), es el Cuarto Maestro ( o, Quinto?) el que marca la ruptura con todo lo anterior y abre una nueva etapa con formas y modas de nuevos gustos y conceptos estéticos, que acaban por llevarse a su paso a otras escuelas de importante arraigo en toda Castilla ( la escuela de la Sierra burgalesa sería claro ejemplo). Parece ser que todo ocurre en el momento en que el Gran Maestro y sus discípulos más dotados abandonan ( o, ¿le hacen abandonar por "proscritos"?) Silos para trabajar fuera (el corte entre claustro inferior y galerías superiores). Con ellos comienza una nueva forma de concebir la plástica, la temática y técnica de labra románica (grifos, sirenas, ciervos, leones, acantos zarcillos, plumajes, tratado de vestidos) y sobre todo la proporción, el dominio espacial, estudio de planos, luces, puntos de tensión y juego de huecos y volúmenes. Después vendría la monumentalidad, e incluso novedosas aportaciones arquitectónicas (galerías, torres articuladas en 3 cuerpos, arcadas, portadas). Pero, ¿Cómo conjugó esa creatividad y capacidad de iniciativa el maestro románico con unos valores sociales imperantes puestos al servicio de los representantes de Dios?


La belleza del Románico. La belleza del Románico

Una cosa eran los criterios estructurados de los filósofos y teólogos y otros muy distintos el de los artesanos que crean materialmente el arte, con sujección a una técnica que en cada caso han de resolver. Es cierto que el maestro románico no va a ser ajeno a los valores sociales impuestos por el comitente y que el "artificex practicus" acaba participando de esos criterios que acaban teniendo reflejo en su trabajo, por lo que el resultado final es que su manifestación artística acaba siendo dirigida para que a través de sus imágenes, el pueblo comprenda y acepte no sólo los hechos religiosos sino todo el entramado social y de poder del momento, porque los representantes eclesiásticos deben su patrimonio a las donaciones de la nobleza y están dispuestos a cambiar bienes corruptibles por plegarias (buen negocio¡). Pero los nuevos constructores comenzaron a volver los ojos a los cánones básicos de Vitrubio buscando ordenación, disposición, conveniencia y distribución; a fijar proporciones geométricas y a buscar la belleza. Y ahí debió surgir una pugna dialéctica entre comitente/maestro que más de una vez debió acabar mal. Por eso, que a menudo se pregunte si no habría que diferenciar entre la Fábrica y el Taller de Silos; si no habría que preguntarse si los grandes maestros silenses acaban trabajando en el norte burgalés no como comisionados de la Fábrica sino como Taller itinerante constituido por dimisionarios. Y si no hay ya mano de obra cualificada, por qué no pensar en la aparición de una nueva figura que "ojeara" y contratara a foráneos a los que poder seguir imponiendo criterios teológicos. Sí, personajes como don Michael y a los gaélicos. Es una concepción del mundo románico no muy distinta de lo que hoy acontece en muchas partes de nuestra tierra.

Claro que, vitrubio para los vitrubianos, para los demás, evolución. En nuestra querida península les fundieron el negocio, les fundieron el arte, les fundieron el cosmos y el orden natural, que no es poco, a base de innovar, añadiendo conceptos nuevos, pero manteniendo una base con cerca de mil años de historia. Peor les fué a los que no siguieron esa senda fuera de nuestra península, aunque con el tiempo volviésemos a encontrarlos. No obstante, se enfadan y se van, pero no lo hacen antes de haber terminado el primer piso del claustro, antes de haber intervenido cuatro maestros secuencialmente, el claustro es el testimonio de su grandeza, a partir de él el ocaso.

Dom Michael es anterior, Dom Michael realiza San Frutos del Duratón en la época del segundo abad, del sucesor de Santo Domingo, cuando el Monasterio alcanza su mayor esplendor, cuando su scriptorium copia el Beato, es la época del inicio del esplendor del románico pleno, van a venir gentes de fuera que hablan la ladina lengua de oc y también, ¿por qué no? otros que hablan gaélico, los irlandeses y Dom Michael se encuentra con ellos, se encuentra con ellos porque el Segundo Maestro, que ha estado en Sedano les ha visto trabajar en otros lugares, quizás en Losa ó Mena. Dom Michael, occitano también, por cierto, los contrata, los adiestra y les impone al tiempo que les deja hacer sus cosas, y, por eso hay fusión, como en Aragón, donde también trabajan. Mantienen sus cánones de belleza, los tradicionales, pero al final, se verán sustituidos por los vitrubianos posteriores, entre otras cosas porque éstos además, generaban riqueza material y puestos de trabajo, tanto, que a la postre también fallaron.


La belleza del Románico. La belleza del Románico

Y en ese retablo histórico es donde mejor se aprecian los diferentes cánones o conceptos y tendencias románicas. Por un lado, el "popular" y por otro el "aúlico". El primero, tosco, sencillo, enraizado en el mundo tardoantiguo, visigodo y mozárabe con los significantes adquiridos. El segundo, nacido al calor de los grandes centros creadores (monasterios, catedrales, corte), con su talle monumental dominando la técnica del alto relieve como si la piedra fuera marfil. Y tras el Concilio de Aquisgrán y supresión de la "régula" y su sustitución por la de San Benito, versionada por Cluny, el desembarco galo con su reforma Gregoriana. Y las nuevas modas y concepciones estéticas, acaban imponiéndose teñidas, a veces de pugna por la pureza religiosa y el valor del dogma frente a lo "herético" anterior. Y las nuevas técnicas calan y dan paso a los ábsides circulares y a la bóveda de medio cañón y horno, y a la labra dura donde se juega con el hueco, el trepanado y la textura...Pero ese preciosismo, acaba imponiéndose, con su carga de mensaje, por las Fábricas que, cual multinacionales, establecen "servicios franquiciados" con repetición mecánica de arquetipos amanerados.


En nuestro hábitat había tosquedad, pero también había un prerrománico, un arte islámico influyente que recogía lo mejor del bizantino, un visigótico capaz de decorar sus templos como en Quintanilla de las Viñas y las demás, un mozárabe cuya belleza residual actual no representa, guste ó no, la belleza de la decoración interior que comprendía, y, sobre todo, un ramirense palaciego, al nivel artístico del mejor románico posterior, heredero directo del romano imperial y acorde con lo mejor de los conceptos carolingios. Y eso sólo refiriéndose a la arquitectura y escultura, porque si hablamos de pintura, dejemos clara la pérdida de belleza y espontaneidad que supone en las miniaturas el paso del mozárabe al románico; en este campo se puede decir que se pasa de lo humanístico a lo industrial.

Y ya que hablamos de miniaturas, aprovechemos la coyuntura para dejar claro quién mandaba: Cuando Beato y amigos descubren que Elipando se separa de la ortodoxia le denuncian ante los estamentos "naturales" de la misma, llegando al mismísimo papa, quienes pasan del tema. Sólo es recogida su denuncia cuando consiguen hacerla llegar al mismísimo Carlomagno, quien, entre otras medidas, para decidir qué hacer pide opinión al mismo papa, y, en síntesis, con ella es Carlomagno quien, al mejor estilo constantiniano, convoca o provoca la convocatoria de un concilio en el que finalmente se declara herético a Elipando en favor de las tesis defendidas por el lebaniego de adopción. Es gracias a hechos como ése que hoy tenemos a nuestros queridos beatos con su belleza, por cierto, influidos de origen por el donatismo, y, también, que hoy tenemos nuestro románico cluniacense, nuestro románico pleno, nuestro románico.

Por otra parte, cuando se aduce el concepto galo del románico, se entiende que
en Cluny se habla Oc, pero, a estos efectos, sobre el concepto languedoc, más amplio en esa época, prima el concepto borgoñón. Es en la Borgoña de la mostaza en la que arraiga el prerrománico transalpino de los lombardos-longobardos, y es en la Borgoña donde se ubica el Cluny de nuestros amores, pero son también de Borgoña de donde vienen las Urracas influyentes por matrimonio en el reyno de León, Alfonso VI, principal financiador de Cluny además de Fernando I, y, desde luego, el gran colonizador Raymundo de Borgoña, al que le debemos no pocas cosas. Pero si "galos" eran los comitentes, no eran sólo galos los ejecutores, los talleres, los maestros. Estos, ortodoxos, claro, porque si no no comían, como ya se ha dicho, vinieron de todas partes al olor de la sardina y contribuyeron con ello a aprovechar con eficacia la oportunidad producida con las grandes migraciones y el invento de la tumba de Santiago.

Definidos los conceptos sincretizadores y artístico-arquitectónicos impulsados por Cluny, que probablemente no fueron originados en Cluny que carecía de recursos iniciales para ello, sino a caballo entre Roma y Aquisgrán, se procedió a su difusión mediante la profusión de monasterios (el primero en España el de San Juan de La Peña) en una estructura no celular tipo Al Qaeda, sino piramidal, y no con una forma de gestión de venta piramidal, sino como la de la mejor de las multinacionales actualmente imperantes; pero esa forma de gestión requería su tiempo de implantación, un tiempo que hubiese impedido el éxito obtenido de no haber obtenido la conformidad conceptual de las otras órdenes presentes como los agustinos, los premonstratenses, y de las órdenes militares constructoras y de arraigo como los templarios, lo cual nos evidencia que el conceptualismo románico iba más lejos que Cluny, algo había detrás para que todos estilasen al unísono, y también, un éxito benedictino que no se hubiese conseguido, además de por el apoyo carolingio, sin la aplicación de otras formas de gestión, como la de las franquicias.

Cuando se implanta el románico "cluniacense" aparecen nuevas construcciones en un terreno donde hay iglesias mozárabes y no mozárabes, sinagogas y mezquitas. La nueva construcción necesita anunciarse de una manera permanente, más allá del hecho aislado de su consagración episcopal cuando la hubo. El monasterio, o el curilla que recorre los pueblos, necesita decir al pueblo que esa es una iglesia de la ortodoxia católico apostólico romana, y, para ello implanta el crismón. El crismón es el anuncio que identifica el tipo de templo, es la bienvenida al viajero ó peregrino que necesita beber sus enseñanzas, que necesita relacionarse al respecto. El crismón es como la banderola de Cocacola con que hoy se señalan los bares.

No podemos extinguir el tema sin hablar de la armonía entre la obra románica y su entorno. La obra no está hecha en cualquier sitio elegido al azar, el entorno tiene sus connotaciones sean sociales ó de villanía. La obra y el entorno completan el orden natural del románico. Por eso, separar la obra de su entorno es matarla, como lo es también modificar su entorno y alterar la armonía, el equilibrio, el orden natural.

Las obras románicas no están hechas en cualquier sitio al azar, el lugar exacto donde se levantaba un templo estaba meditado y calculado, siempre bajo una intención de sacralidad (de ahi la belleza). Es posteriormente cuando a su alrrededor se va creando el entorno, alterando paulatinamente casi siempre ese equilibrio precitado, incluso el entorno espiritual humano va variando y el tipo de culto que tenía una simbiósis con ese templo ha desaparecido. No sé si se podría considerar bajo ese aspecto un ataque grave al románico, por no decir otra palabra peor. Es, quizás, el caso de la bien ponderada Iglesia de Pedret, primero visigótica, luego mozárabe, posteriormente románica y luego modificada, aunque "eventualmente". Quizás en paralelo podríamos contemplar, desde otra perspectiva, cómo se pasa del románico pleno al cisterciense y al gótico, probablemente por la evolución de las necesidades.


La belleza del Románico. La belleza del Románico

Pero lo que necesariamente debe llamar la atención es que en esa evolución algo no cambia, algo relacionado con el orden natural, algo que produce sensaciones diferentes e irrepetibles en otra concepción, algo bello típico del románico, que nos hace enternecernos, sentir, ser humanos, quizás los valores evidenciados en la foto adjunta

 

 

Nota: El presente documento es un extracto del desarrollo del mismo tema en nuestro foro.


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