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Green Man. El Hombre Verde (anterior a 2009)

Con harta frecuencia encontramos en la escultura románica a personajes desconocidos cuya interpretación se nos pierde. Dentro del grupo de los representados por cabezas que expulsan cosas por la boca, como la representación de la Purificación en Frómista, o la de la Divina Elocuencia (ex Ogmios) cuya capacidad de seducción viene representada por la cadena que partiendo de la boca llega a los oidos, propios o ajenos, y que vemos con frecuencia tanto en el románico del Reino de León como en el de Castilla, dentro de ese grupo se enmarca el “Hombre Verde”, representado por más o menos vegetales que partiendo de la boca expulsora le tapan la cabeza y partes adyacentes de la escultura y que encontramos en lugares como Bercedo de Montija (Bu), por ejemplo, en este caso ocupando la parte superior de una pequeña ventana excepcionalmente tapada durante siglos y reabierta a finales del siglo XX.

Tallas aparte, nuestro desconocido “Hombre Verde” es quizás la figura más repetida en la historia de la escultura.
De origen pagano, representado ya en el arte romano, no falta quien le busca un origen celta. De “Green Man” hay representaciones en diversos lugares de Europa, pero también en Asia y no le faltan asociaciones con ídolos americanos precolombinos. En nuestra cultura occidental está ampliamente representado en el campo religioso y en otros lugares paganos con creaciones de todas las épocas hasta el momento actual inclusive. La presencia en el campo religioso es más abundante en Irlanda y las Islas Británicas donde los templos con su presencia son múltiples, citando por ejemplo las catedrales de Gloucester, Exeter y Edimburgo y diversas abadías. También es frecuente su aparición en el continente, en Alemania, Holanda, Italia, Francia y ocasionalmente, como vemos, en España.

“Green man” se ganó su derecho a ocupar un lugar en los templos cuando fue sincretizado por el cristianismo a partir del románico. Su interpretación, no obstante, es diversa. Debido a su coincidencia con la representación de los “sheela” existe quien lo asocia a una idea del pecado de lujuria, aunque la interpretación más común se refiere a la idea de la fertilidad, quizás por eso la representación floral, a veces tan abundante, y, también quizás por eso no falten edificios financieros de corte neoclásico que lo tengan incorporado.




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