Usuario     Contraseña  
 
Buscador  Ayuda del Buscador
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW
Arte Románico - Romanes Romanik Romanesque
Mundo Románico
Estética románica
Simbolismo e Iconografía
Sincretismos e Influencias
Filosofía y Teología
Investigación
REPORTAJES
PARA SABER MÁS - TO LEARN MORE
Firmas Destacadas
Hemeroteca
Enlaces - Links
BANCO DE FOTOS - PHOTOS BANK
Lugares Románicos (Places Sites)
Fuentes del Arte Románico
Museos
Exposiciones Temporales
Miniaturas (Sólo Usuarios Registrados)






Contadores
Visitas totales: 3041725
Visitantes en línea: 3
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir
NECESITA SABER - NEEDS TO KNOW Investigación Lugares San Pedro de Jaca Romanitas et Traditio Legis Pathosformel La escultura áulica de Jaca

La escultura áulica de Jaca
III - Las Cartas de San Pedro

Pathosformel de las Epístolas de Pedro y Traditio Legis.
Pathosformel de las Epístolas de Pedro y Traditio Legis.

Desde una posición más historicista que teológica, Abraham, a lo largo de toda la Biblia es mencionado en diversas ocasiones y siempre desde la perspectiva de Padre del pueblo de Dios, ya sea carnal ó espiritual. Y desde esta perspectiva religiosa, Abraham es el padre de la Iglesia, en nuestro caso, de la Iglesia cristiana. Reconocer a Abraham en Jaca, en esta catedral de San Pedro, es trasladar la reivindicación romana desde el Nuevo Testamento hasta el Antiguo, hasta los orígenes. Su presencia en la portada sur, desde un punto de vista pragmático, es consolidar el valor de la Iglesia romana.

Por otro lado, Sancho Ramírez es investido por la cultura romana como su valedor, el defensor de la fe en el reino de Aragón: esto es, investido del concepto de 'romanitas' que adquiere con similares valores a los que en el siglo VI 'Justiniano I' pretende inculcar desde Bizancio al resto de los territorios históricos del Imperio Romano, un sentimiento de 'ciudadano de Roma' que avale su intento de reunificar el viejo Imperio y de una esplendorosa cultura que permita de aquella manera al revalorizado gobierno imperial bizantino, refrendar que el Imperio Romano no se hundió en Occidente, sino que los bárbaros gobiernan allí en nombre del emperador de Oriente y por parte de la inteligencia de Constantinopla.

Roma, aspira con la reformas iniciadas por los Papas aludidos, a la instauración en la sociedad de occidente de una vida conforme al Evangelio. La restauración no parece ser suficiente con modificar las estructuras eclesiásticas y la incentivación moral del clero y exige una profunda renovación espiritual de toda la Iglesia, desde la cabeza hasta el más lejano de sus miembros; el pacto vasallático alcanzado con Sancho Ramírez, abunda en la idea de que dichas reformas han de alcanzar igualmente a la nobleza y la monarquía, que han de permirtirlos en sus territorios y asumir la persistencia cultural de Roma, que a la postre es la que corona reyes y emperadores.

Intentamos refrendar ambos conceptos -Traditio legis y Romanitas-,  al asomarnos al interior de la Catedral. Si observamos la ampliación de la imagen anterior, contemplamos la ubicación de los capiteles respecto de algunos de los pasajes que aluden directamente a las Cartas de San Pedro y que tienen como fin dar a comprender la prevalencia indicada de la iglesia de Roma, con lo que seguiremos la misma disposición planificada en el Templo, comenzando por la parte superior y de izquierda a derecha,  en el relato de la interpretación alcanzada, que documentamos de la siguiente manera:


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Una imagen clipeata era frecuentemente esculpida en sarcófagos romanos, recogiendo el rostro del fallecido, en definitiva una especie de retrato enmarcado en un círculo que hacía referencia a quienes se dedicaban tales elementos mortuorios.

Sin embargo, en el capitel de Jaca situado entre el altar mayor y al ábside interior, en el vértice del primer pilar que separa la nave central de la epístola, aparece el único ser "barbado" de la fantástica colección escultórica de este románico áulico; además, aventuraríamos que el personaje en cuestión es de rasgos negroides y salvo un defecto de tallado escultórico -sería el primero apreciado en todo el conjunto- también es "cojo", a tenor de lo que pudiera verse en las imágenes.

Si nos fijamos bien, los personajes de estos magníficos capiteles están esculpidos vestidos a la romana con toga y túnica, sin barba y con el cabello perfectamente cortado. En el cisma entre Bizancio y Roma, uno de los temas menores que provocó heridas fue la prohibición que habían recibido los sacerdotes latinos, afeitados, de oficiar en Constantinopla, donde sus sacerdotes se dejaban barba.

En este capitel de Jaca, a los Apóstoles se les presenta como sacerdotes latinos a la romana, sin barba. De hecho, hemos encontrado referencias en otros capiteles a los escritos de San Pedro, a su Primera carta en concreto y ahora parece ser que nos encontramos ante un acto milagroso de San Pedro y, de paso, utilizarlo para hablar de la supremacía de la iglesia que tiene en San Pedro su cabeza sobre la que busca avalarse en el magisterio de San Juan. El texto bíblico, en concreto nos recuerda:

“ Pedro y Juan subían juntos al Templo a la hora novena, que era la de la oración. 2 Había un hombre, cojo de nacimiento, que era llevado y dejado cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo. 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les rogaba que le dieran limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo:
--Míranos.
5 Entonces él los miró atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Pero Pedro dijo:
--No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Entonces lo tomó por la mano derecha y lo levantó. Al instante se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el Templo, andando, saltando y alabando a Dios. 9 Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. 10 Y lo reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del Templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.” 


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Es el capitel de la aceptación del martirio. Un ángel enseña a un cristiano la cruz. El cristiano, otra vez joven y sin barba y vestido a la romana, hace el gesto de aceptación con la palma de la mano derecha abierta. Se compromete a la manera de la Virgen María y su “Fiat”. En el fondo, hace suyas las siguientes palabras del capítulo segundo de la primera carta de San Pedro referidas al suplicio en cruz que padeció Cristo:

“Pero si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios. 21 Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas. 22 El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló engaño; 23 el que, al ser insultado, no respondía con insultos; al padecer, no amenazaba, sino que se ponía en manos de Aquel que juzga con justicia; 24 el mismo que, sobre el madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que, muertos a nuestros pecados, viviéramos para la justicia; con cuyas heridas habéis sido curados.”

Aunque el capitel no ha llegado en buen estado, parece ser que a la derecha del hombre que acepta el martirio se quiere ejemplificar la actitud de aquel que cumple, ya que encontramos a un personaje que parece vencer a la serpiente y a un león rampante. En el lado izquierdo, no se acaba de ver bien por el estado actual del capitel, se podría haber esculpido lo que ocurre con el creyente que no acepta este camino de fe. No debemos olvidar que, aunque San Pedro dudó y negó a Cristo y que San Pablo persiguió a los primeros cristianos, su verdadero bautismo de fe fue la aceptación de martirio como una imitación de Cristo. Además, el Papa al que, como ejemplo de fe, se le dedica un capitel en esta catedral, San Sixto II, fue también un mártir. En el fondo, por el martirio estos cristianos cumplían una de las formas del bautismo y de paso hacían suyo lo que también en su primera carta había escrito San Pedro:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva” (I, 3)

“Pues habéis sido reengendrados de un germen no corruptible, sino incorruptible, por medio de la Palabra de Dios viva y permanente” (I, 23)

Una regeneración que en Jaca se expresó con un detalle plástico, el de los rostros jóvenes sin barba, que remite al concepto teológico de los sacramentos tal y como los expresó San Ambrosio y se comprueba en otros detalles de los capiteles de Jaca.

“Te has despojado de la vejez de los pecados y te has revestido de la juventud de la gracia. Esto te lo otorgaron los celestes sacramentos.” (San Ambrosio de Milán)

“Este pan es pan antes de las palabras sacramentales; mas una vez que recibe la consagración, de pan se cambia en la carne de Cristo. Vamos a probarlo.” (San Ambrosio de Milán)

Tal vez, como escribe el Cabildo metropolitano de Zaragoza en su página electrónica en un apartado dedicado a su historia,  en la iconografía de Jaca se están produciendo estas coincidencias historicistas que resaltamos:

“Los cabildos aragoneses se estructuraron a partir de la segunda mitad del siglo XI, generalmente de acuerdo con la reforma del papa Gregorio VII, que urgía la observancia de la regla agustiniana, la vida comunitaria y la observancia de la pobreza, además de la beneficencia y la solemnización del culto romano.”


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Tradicionalmente asociado al pasaje bíblico de Sansón, esta otra escena de la nave de la epístola, no terminaba de hacernos comprender al capítulo concreto de aquella narrativa al que nos remite ... el capitel está planteado como una unidad significativa, pues son los animales los que hacen que el capitel parezca una única unidad narrativa que puede interpretarse de manera unitaria. Ahora bien, ¿ante qué escena nos encontramos?... parece como si se hubiese querido enriquecer el famoso pasaje bíblico de Sansón con otros motivos. ¿Acaso motivos clásicos? De entrada, no parece que los otros elementos iconográficos -tanto animales como humanos- puedan derivarse directamente, por ejemplo, del ciclo de Hércules-Heracles.

Antes que nada, decir que el capitel no tiene parangón en las Francias, ni en Toulouse ni en Moissac, que son los referentes franceses aceptados por el común en relación con Jaca, aunque Lacoste lo asocie con Saintonge, con Saintonge y con Loarre al referir el asunto al tema de Sansón. Y es que la gente piensa siempre en Sansón cuando ve a un personaje meter las manos en la boca de un león. (Por cierto, el león que desguijarró Sansón era un leoncito, un cachorrito, lo que parece bastante lejano de lo que habitualmente vemos, como en este capitel. Jueces 13-16)

Lo que no ofrece duda en este capitel es que el tema se repite, hablamos en plural, y que encima del león hay aves que picotean a cada individuo. El ave que pica representa el "martirio"/castigo/penitencia que experimenta el pecador arrepentido para redimirse de sus pecados, y no hay otra interpretación al respecto. El ave picotea al alma del pecador; por eso en nuestro capitel hablamos en plural, en común. Respecto al león, tenemos tres referentes generales en el románico: el de Sansón ya comentado, los de Daniel, que no vienen a cuento y el León de Judá en sus diversas manifestaciones.

Lo que vemos aquí es un personaje expiando sus pecados y aferrado a un león, a un León de Judá. Está expiando sus pecados porque quiere salvarse.


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Al acceder al templo por la portada sur desde la plaza de la Lonja Chica -la que engarza en sus jambas los pasajes escultóricos del antiguo testamento, como son la "Burra de Balaam" y el "Sacrificio de Isaac"-, nos recibe un capitel de bellísima ejecución con diversas figuras que nos evocan la mitología greco romana, a Apolo o a Dionisio, rodeados por efebos que arrodillados, igualmente vimos en las escenificaciones paleocristianas o de algunos sarcófagos romanos, que nos hacen suponer que tales imágenes hubieron de ser sacadas -al menos conceptualmente-, de una admirada era precedente. En el centro del capitel, dos personajes aparecen sobre una corriente de agua, uno de ellos sumergido hasta la cintura; el otro -un bello joven imberbe-, viste clámide atada con una fíbula sobre el hombro derecho y tras su cabeza se alza una afilada espada; sin embargo, el primero aparece con el torso desnudo y a la vez que le ase del brazo, las ondas acuosas que parecen ascender sobre sus ropajes anudados de manera muy peculiar sobre su cintura, forman con la corriente una enorme cola de pez, más allá de él, envolviendo a uno de los flautistas, los que en cuclillas hacen sonar sus aulos igual que aquellos griegos con sus inconfundibles flautas de doble caña; finalmente, por detrás de la escena, sobresalen por ambos lados dos cabezas monstruosas. El conjunto se puede identificar a primera vista con el Bautismo de Jesús en el Jordán, junto a Juan Bautista y transmite la sensación de que es la melodía interpretada por los efebos, la que crea la escena cargada de un refinado clasicismo -objetivo cultural de máxima preferencia en el medievo-, desde los propios instrumentos musicales, hasta el aseo capilar o la cuidada vestimenta, romanismo que inevitablemente nos recuerda la cita de San Pedro: "El bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios. (1 Pedro 3:21). En los mosaicos del Baptisterio Neoniano de Ravenna del siglo V, observamos una configuración similar a este capitel en composición, en la que el ser monstruoso del capitel sustituye a la de un anciano portando una vara florecida, como representación del río Jordán en el mosaico italiano.

Sin embargo es manifiesto que Juan el Bautista no pudo recibir el bautismo de agua y el Espíritu Santo, en definitiva, el cristiano, porque cuando él murió, Cristo todavía no había resucitado. Sin embargo, sí que puede ser considerado cristiano por su martirio, es decir, por su bautismo de sangre.

Si observamos bien la imagen, la presencia del filo de una espada estaría indicando la clase de bautismo que recibió Juan el Bautista, como figuradamente intuimos en el personaje a la izquierda de la imagen, tras su cuello. Tal vez, por eso, Cristo lo está cogiendo del antebrazo y lo está introduciendo a las aguas del bautismo cristiano. Por este motivo, San Juan el Bautista no estaría representado de manera convencional, con barba y algo mayor que Cristo, ya que San Agustín (lo escribimos de memoria) habla de que los hombres resucitarán en una edad juvenil. Idea que encaja en la representación iconográfica de este hermoso capitel de Jaca a la hora de representar a San Juan el Bautista; no debemos olvidar que Sancho Ramírez no sólo introdujo el rito romano sino que también permitió la entrada de los canónigos regulares de San Agustín a su incipiente reino de Aragón. De hecho, según las fuentes consultadas, el obispo infante García, primer obispo de Jaca y hermano del rey, fundó el cabildo regular de Jaca hacia el año 1076. 

El capitel de los "dos bautismos" se convierte por sí sólo en un perfecto manual de teología bautismal, esculpido en un capitel románico, muestra magnífica de la ejecución artística de este maestro escultor del Taller de Jaca, que igualmente magnífica la lección teológica pétrea que diseñó el teólogo redactor del fantástico programa iconográfico de la Catedral de la capital de la Jacetania.


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

El último capitel de la nave de la epístola, en el centro y por encima de los leones contrapuestos y entrelazados por sus colas, muestra a tres personas -el personaje central nimbado porta en su mano una serpiente-, ataviadas con ricas clámides recogidas sobre el hombro, túnicas y otras vestimentas togadas. La escena aparece impregnada de un clasicismo propio de la era romana, más que de la medieval, elaborada con una grácil y fina elocuencia escultórica, pero... ¿qué nos está transmitiendo?.

Lo primero que nos viene a la cabeza, es el siguiente pasaje de la Primera Carta de San Pedro, en la que se identifica claramente al león con el diablo:

“Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará.” (I Pe. 5, 8-10)

Un texto que ha recibido múltiples interpretaciones, como esta de San Jerónimo:

“Diréis, acaso, que esto vale para el martirio. Digo que andáis muy equivocado, hermano mío, pensando que el cristiano está jamás sin persecución. Hasta digo que entonces el combate es más peligroso, cuando no os percatáis del ataque. He aquí que nuestro adversario anda dando vueltas alrededor (1Pe 5) como un león, que brama buscando algo que tragarse. ¡Y vos pensáis que todo está pacífico y seguro! Se pone en acecho con los ricos, en sitios escondidos para matar al inocente. Sus ojos miran al pobre, preparando sus trampas ocultas. Como un león en su cueva acecha para echar sus garras sobre el pobre (Sal 9, 8). Y vos dormís a gusto en la sombra de un árbol frondoso estando en peligro de que os trague.”(San Jerónimo, Carta a su íntimo amigo y compañero Heliodoro, n. 4).

 Estamos hablando, por tanto, de un escrito atribuido al propio San Pedro y en la catedral de Jaca demuestra que se estaba produciendo la reforma romana señala al comienzo.


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Ya en la nave del evangelio, la norte, el único capitel historiado se asoma hacia la derecha del primer pilar, visto desde el crucero; a partir de este lugar hacia atrás, el resto de capiteles son esculpidos con motivos vegetales, lo que nos hace intuir una intervención constructiva posterior al diseño del primigenio programa escultórico.  

Dos cabezas con rasgos “negroides”, colocadas en los laterales del capitel, pertenecen a las dos únicas personas que no están caracterizados como romanos. Todas las demás figuras se presentan a la romana, aunque continúan con pelo rizado, y sobre su cabeza pende un símbolo que no es una lengua de fuego. ¿Por qué? Porque en el episodio del 'Centurión Cornelio' (Hechos, 10-47),  se produce nada más ni nada menos que la bajada del Espíritu Santo a los gentiles y el símbolo del Espíritu Santo es indefinido desde el punto de vista iconográfico, pues no se especifica su forma. Con estas “bolas” se puede estar marcando que no se trata de la escena de Pentecostés, porque no se trata de los Discípulos de Jesús, sino de los primeros gentiles que recibieron el Espíritu Santo:

“44 Estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre todos los que escuchaban la Palabra. 45 Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado también sobre los gentiles, 46 pues les oían hablar en lenguas y glorificar a Dios. Entonces Pedro dijo: 47 «¿Acaso puede alguno negar el agua del bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?» 48 Y mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces le pidieron que se quedase algunos días.”

Parece como si el capitel de Jaca quisiera decirnos: Hay gentiles que permanecen como tales (los de rasgos “negroides”) porque no reciben el Espíritu Santo. En cambio, los que lo reciben, acaban siendo bautizados y acogidos por la Iglesia de Roma; por eso se les representa a la romana. Además, el joven reino de Aragón tenía muchos gentiles por bautizar en el Valle del Ebro.


Pathosformel. La escultura áulica de Jaca

Dos capiteles en cada uno de los dos muros laterales, otros dos a ambos lados del ábside central y un quinto -en muy mal estado- al final de la nave evangelio, nos muestran a personajes con leones, enredados con entramados vegetales y aves picoteando piñas y frutos; son capiteles 'recrecidos', probablemente de la fase constructiva del pathosformel detectado, pero recolocados en sus actuales ubicaciones tras alguna reedificación posterior. Para la interpretación de su simbolismo nos remitimos a un párrafo de Marginalia. reciente artículo publicado en Círculo Románico:

 No solo eso, el contenido del margen se adaptó necesariamente a la cultura del lector a que se dirigía, en el nivel conceptual, en el pensamiento del comitente y en la naturaleza de los contenidos. Por eso, la decoración marginal de los manuscritos, de la eboraria… tiene un nivel intelectual distinto al de los canecillos, y por eso también, por ejemplo, en un ambiente postmilenarista naturalmente caótico, en el que Hildegarda de Bingen, citada por Boto, llegó a llamar “silva daemonium” a la vertiente más sombría del mundo creado, la de la espesura del bosque que encierra los peligros más temibles, las marañas vegetales que atosigan a híbridos humanos tanto en los capiteles como en los márgenes de los libros y otras manifestaciones artísticas románicas, pretenden ilustrar la vileza de la fronda demoníaca potenciando los riesgos que corre el cristiano desde ese mundo más alegórico que botánico.

Por lo tanto, estos capiteles nos hacen volver a pensar en que el teólogo o los teólogos redactores de este magnífico programa escultórico de la Catedral de Jaca esculpieron siguiendo tanto unos criterios teológicos como de historia eclesiástica y civil; por eso venimos proponiendo, que parece ser que el, o quienes pensaron estos capiteles iconográficos, lo hicieron utilizando los siguientes criterios:

  1. El primero sería que se está produciendo una exaltación de la figura de San Pedro utilizando para ello, en la medida de lo posible, textos bíblicos neotestamentarios en los que San Pedro es protagonista, ya sea de forma directa como indirecta, en especial, los Hechos de los Apóstoles y las propias cartas de San Pedro.
  2. El segundo consistiría en que, a través de la figura de San Pedro, se está representando a la iglesia de Roma en un contexto histórico determinado: busca mostrar sus particularidades eclesiales después de su ruptura con la iglesia de Constantinopla, el famoso Cisma.
  3. El tercero se basa en la realidad histórica, el rey Sancho Ramírez se ha hecho vasallo del Papa, por lo que el pequeño reino de Aragón pasa a depender directamente de Roma, que ve en la prolongación natural de este reino lo que se podría denominar una tierra de misión, a la manera de los primeros Apóstoles.

A modo de ejemplo, el capitel de la fotografía, situado en el exterior de la portada sur, más conocido como el de la 'burra de Balaán' está relacionado directamente con la Segunda carta de San Pedro:

“15 Abandonando el camino recto, se desviaron y siguieron el camino de Balaán, hijo de Bosor, que amó un salario de iniquidad, 16 pero fue reprendido por su mala acción. Un mudo jumento, hablando con voz humana, impidió la insensatez del profeta.”

Estaríamos ante el primer caso: las palabras de San Pedro como criterio de autoridad, ya que, en este texto, San Pedro ataca a los falsos maestros espirituales que corrompen la fe y las costumbres de la comunidad; en el fondo, puede tratarse de una buena crítica indirecta contra el cristianismo ortodoxo griego. Esta crítica implícita nos acercaría al segundo criterio, el de la historia eclesiástica.

Y, aquí, entra en juego el capitel de Daniel y Habacuc. de la magnífica escultura áulica de la portada oeste y hacia ella nos dirigimos en el capítulo final.


Ir al Capítulo:

I II IV

 


CENTRO DE ESTUDIOS CÍRCULO ROMÁNICO
Presentación
Manifiesto Románico
Memoria de Actividades (Curso 2013- 2014)
Conferencias
Fueron Portada
Foro Antiguo
Panel de Conferenciantes y Ponentes de Seminarios
Notas de Prensa y Convocatorias Recibidas
Rincón del Usuario
ROMÁNICO PARA NIÑOS
ORGANIZACIÓN
Quiénes Somos
ENCUESTA DE CALIDAD
Colabora con Nosotros
VIAJES ROMANICOS - TRAVELS
Los viajes del Círculo Románico
Rutas recomendadas
Senderos del Románico
Información Auxiliar
Suscríbete al Boletín de Círculo Románico




      LIBRO DE VISITAS       RECONOCIMIENTOS       ENTIDADES AMIGAS       MAPA DEL SITIO
© CÍRCULO ROMÁNICO
Duplicate entry '12743517' for key 'PRIMARY'