El homo romanicus disponía de pocas oportunidades de entretenimiento y diversión, por lo que aprovechaba las oportunidades que le dispensaban los desfiles y la pompa, así como las procesiones religiosas, para entretenerse ocasionalmente, además de las fiestas familiares como las bodas.
Pero había también fechas señaladas en las que festejar y divertirse. Los carnavales no eran las únicas, homo románicus había heredado costumbres festivas de sus antepasados, fiestas paganas que el ...