Todo el valle es Reserva Nacional de Caza, con una abundante cabaña de ciervos, que en primavera pueden observarse sin dificultad, junto a los prados a orillas del río Iguacel. En el pasado se expropiaron pueblos de la zona y hoy solo se encuentran habitados Bescós y Villanovilla, mayormente por gente foránea que ha rehabilitado algunas casas, mejorando la línea eléctrica. En Villanovila hay un albergue, que al menos los últimos días de diciembre de 2009 estaba cerrado.
Tras una caminata de una hora, con un paisaje formidable, entre pinos, espinos y bosque de ribera en los cauces del río o abundantes arbustos de boj en los márgenes de la pista forestal, alcanzamos la Iglesia de Santa María de Iguacel, y a continaución a la vuelta, si se dispone de tiempo podremos subir hasta Larrosa, una de las poblaciones abandonadas donde se encuentra la iglesia semiderruida de estilo lombardo, consagrada a San Bartolomé.
Tiempo aproximado, incluyendo tiempo para tomar algo en la fuente y hacer fotografías, 3 horas. Si decidimos subir a Larrosa, hay que contar con 1h 30' más, aunque desde allí, a la vista del mapa, se podrá bajar siguiendo el descenso del curso del arroyo del Barranco de Acín unos 500 mts, que parece bastante menos escarpado, si bien dependerá más del cauce y los matojos, hasta llegar al punto del segundo vadeo.