Hola a todos
Vuelvo a darle un poco de vueltas al tema del conocimiento como camino hacia Dios. Como sabéis los que nos seguís desde hace años, aquí no me canso de afirmar que el Arte románico debe entenderse como un vehículo de conocimiento hacia Dios y también como el acceso a misterios divinos Por todo esto, de manera reiterada os escribo que los detalles iconográficos plásticos menores hablan por sí mismos en el Arte Románico.
Hoy, os traigo un ejemplo sobre el que otras veces ya he escrito, que tiene que ver con una imagen en la que los dedos vuelven a adquirir un valor simbólico. Ya sabéis que sostengo que el Arte románico no se diseñó exclusivamente como una
Bíblia pauperum (una biblia para el pueblo analfabeto). Además, es una evidencia que el Arte románico no es decorativo. Desde nuestra perspectiva de análisis, es evidente que siempre busca trascender lo material para elevar el alma hacia la contemplación de lo divino, utilizando símbolos y geometrías sagradas.
Por eso, ya me habéis leído en más de una ocasión que para mí el Arte románico es el arte que mejor expresa el concepto de alma que se entendió durante siglos en toda Europa. Pero, vamos con el ejemplo.

La imagen representa el momento del reconocimiento del pecado original. Se trata de uno de los mosaicos bizantinos de Santa María la Nueva, en Monreale, Palermo. Hay que leer un poco de la fuente original, del texto que dio pie a la interpretación plástica.
Citar:
7 Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera. 8 Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín. 9 Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: "¿Dónde estás?".10 "Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí". 11 Él replicó: "¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?". 12 El hombre respondió: "La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él". 13 El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Cómo hiciste semejante cosa?". La mujer respondió: "La serpiente me sedujo y comí".
(Génesis III)
Intentaré ser breve. De nuevo, los detalles iconográficos nos hablan de dos maneras:
a) Para darnos la clave de su interpretación teológica: estamos ante una interpretación de la teología neoplatónica. No se debe olvidar que en las escuelas catedralicias se enseñaba el pensamiento de autores como Escoto Eriúgena. En esas enseñanzas, se transmite una visión donde Dios es el origen y el fin de todo, y el conocimiento se alcanza mediante la iluminación interior y la purificación.
1. El Paraíso solo está representado por dos árboles. Únicamente se representaron dos árboles: el del bien (junto a Cristo) y el del conocimiento (en medio de Adán y Eva). Este es el concepto de Paraíso defendido por Escoto Eriúgena:
Citar:
“En el mismo Paraíso, el citado Teólogo, el gran Gregorio expone que hay dos árboles, de los que uno –como él dice- tiene el nombre de “Todo” y el nombre del otro es “Mezclado”.... Por tanto, ninguno de los que siguen la doctrina del citado Teólogo piense que en el Edén hay muchos árboles de diversas formas y frutos diversos como si fuera una selva copiosa, plantada de multitud de árboles, sino que sólo había dos: "Todo" y, el otro, "Mezclado".
“El “Todo” árbol es el Verbo y la Sabiduría del Padre, nuestro Señor Jesucristo, que es todo árbol fructífero, plantado en medio del Edén de la naturaleza de dos modos... Su fruto es la vida eterna... Su aspecto es bello. Él es lo Bello y la Belleza de todo lo bello, es causa y plenitud de la belleza...”
“Así pues, queda que hablemos del “Mezclado”, esto es del árbol del conocimiento del bien y del mal... De acuerdo con el Maestro citado, cuya opinión sobre el Paraíso no solamente seguimos sino que también la recapitulamos, el “Mezclado” es la maldad disfrazada de bondad en la fantasía enraizada en los sentidos corporales, es lo contrario al primer árbol que es “Todo”. Pues de la misma manera que en el primer árbol, uno imagina todo bien y está todo bien, así también en el “Mezclado” se encuentra la totalidad del mal..."
2. La creación se hizo en el logos, en el principio, en Cristo. Por eso, Cristo sostiene en su mano izquierda una filacteria o rollo profético. Precisamente, proféticas fueron esas palabras pronunciadas por Dios.
Citar:
El Principio, la Sabiduría y el Verbo no son cosas distintas, sino que con todos estos nombres se significa el Hijo unigénito de Dios, en el cual y por el cual el Padre ha creado todo”.
(Juan Escoto Eriúgena, Periphyseon)
b) Para darnos la lectura del fragmento se utilizan los detalles plásticos menores y aquí interviene el detalle de la utilización de los dedos como simbolismo de la humanidad:
1) Ante el requerimiento de Cristo, Adán señala a Eva y esta hace lo propio con la serpiente, pero con solo un dedo.
2) La serpiente se vuelve contra Cristo.
Está claro que los detalles plásticos (esos diseñados por el redactor del programa iconográfico, no los estilemas o rasgos formales que singularizan el trabajo manual del maestro artesano y su taller) operan en un espacio intermedio entre lo sensible y lo inteligible, haciendo visibles realidades espirituales a través de la imaginación creadora del que diseñó la imagen a partir de las fuentes, en este caso un texto bíblico.
De todo esto se deduce que la relación entre el texto bíblico y los detalles plásticos menores del conjunto es asombrosa. Sin embargo, no deja de llamar la atención el detalle de Cristo sosteniendo en su mano izquierda una filacteria o rollo profético. Pero, no se debe olvidar que por, ahí, anduvo el pensamiento del abad Joaquín de Fiore con su 1260 como fecha del final del mundo y, también, su persona, claro está.
Un abrazo a tod@s