Hola a todos
Está claro que, en el conocimiento como camino hacia Dios, los santos y los filósofos (con sus parientes los teólogos) tienen algo que decir.
De hecho, esto queda claro en el pensamiento de uno de ellos, Juan Escoto Eriúgena, seguido por algunos de los mejores redactores de los programas iconográficos del Arte Románico:
Citar:
“Sin embargo, yo he considerado que los santos y los filósofos, expertos en la investigación veraz de las cosas, profesaron públicamente la doctrina de este modo a causa de los hombres ignorantes, entregados enteramente a la carne como las bestias y los animales irracionales, para que no cayeran en la carne y se entregaran a sus deseos, sino para que amedrentados por tal vileza de la criatura irracional, habiendo corregido sus costumbres se elevarán a la dignidad de la naturaleza racional en la que fueron creados.”
(Juan Escoto Eriúgena)
Así parece ser que representó el teólogo redactor de Santiago de Agüero, quien conocía la filosofía teológica de Juan Escoto Eriúgena, a los filósofos:

Pero, los filósofos y los teólogos también tenían su símbolo en forma de animal: el águila para los teólogos (en honor a San Juan Evangelista) y el mochuelo para los filósofos (en honor a Minerva). Unos símbolos que han llegado hasta nuestros días y que don Miguel de Unamuno explicaba así:
Citar:
«¡Oh, el águila! ¡Qué cosas se dirían el águila de Patmos, la que mira al sol cara a cara y no ve en la negrura de la noche, cuando escapándose de junto a San Juan se encontró con la lechuza de Minerva, la que ve en lo oscuro de la noche, pero no puede mirar al sol, y se había escapado del Olimpo!"».
Unamuno, M.de, Niebla: Nivola, Clásicos Castalia, p.100.
Por eso, tal vez en San Martín de Quevedo, en Cantabria, representaron el águila así:

Y también se llegó a esculpir al símbolo de la filosofía en un ventanal absidial de una catedral románica, la de Jaca, Huesca, nada más ni nada menos:

Cosas de gentes sabias que buscaban el conocimiento como camino hacia Dios y que se reparten su búsqueda simbólicamente entre el día y la noche, entre la luz y las sombras, como sabía muy bien el gran Don Miguel de Unamuno.
¡Feliz domingo!
Un abrazo a tod@s