Hola a todos
Hablemos hoy un poco del juego de las correspondencias a través de las diferentes relaciones que pueden adquirir los símbolos y de cómo por su evolución conceptual pueden acabar variando en su manera de representación.
De entrada, podríamos escribir que existen símbolos que parecen renovarse en sí mismos. Si os parece bien, para comenzar, escribo un poco sobre el símbolo del pez en el cristianismo:

Se trata de la famosa reducción de la Santa Cena en San Pedro de Tejada, Burgos. Hay que recordar que, en la filosofía teológica neoplatónica, desde San Agustín, el pez no es solo el símbolo de Cristo, sino que también se ha convertido en uno de los símbolos eucarísticos a partir del llamado banquete del Cristo resucitado con los siete discípulos (Jn, 21, 9ss.). De hecho, San Agustín compara al pez asado que encuentran los discípulos con Cristo crucificado:
“Piscis assus Christus est Passus”, el pez asado es Cristo crucificado. (
In Johannis Evangelium tractatus, cxxxiii).
Sin embargo, la presencia del pez en esta magnífica iconografía también recuerda otras cosas. Jesucristo celebró su Última Cena en un ambiente pascual. Sin embargo,
ningún evangelio señala la presencia de un cordero pascual entre los alimentos que se tomaron en esa cena. Además, es evidente que
Jesús muere la víspera de la fiesta de la Pascua judía.
Al adelantar la Última Cena al jueves, como buenos judíos, Jesús y sus discípulos saben que no pueden comer cordero. No pueden comerlo porque los corderos se sacrificaban en el templo a la caída de la tarde del viernes:
Citar:
“El ritual de Pascua en el Templo tenía la particularidad de que los mismos fieles inmolaban su cordero, pero como solo los sacerdotes podían derramar la sangre del sacrificio en el altar, esta inmolación de los corderos exigía la presencia de todo el clero.
Cuando la víspera de la Pascua caía un viernes, el sacrificio cotidiano se adelantaba una hora debido a la abundancia de corderos que había que inmolar y para permitirles a la gente que los asaran antes de la noche en que comenzaba el descanso sagrado del sábado. Así fue como Jesús, el Cordero de Dios, fue inmolado en el madero de la Cruz a la misma hora en que comenzaba la gran inmolación de los corderos.”
(La liturgia en el Templo, sobicain.org)
Por eso, a través de la idea de la gran inmolación de los corderos, el
Agnus Dei en la iconografía de la ermita de San Bartolomé, en Aguilar de Codes, Navarra, es un gran símbolo que adopta esta magnífica forma:

No solo eso, sino que las palabras grabadas sobre las piedras son un auténtico ejercicio de exégesis bíblica y hablan del triunfo de la nueva fe, la cristiana, vista desde la perspectiva de alguien con altos conocimientos de liturgia. No es solo un simple símbolo catequético (que también) sino un buen ejemplo de cultura eclesiástica y de conocimientos de la interpretación de los textos de la Biblia por parte del teólogo redactor que lo ha diseñado.
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En el dintel, la oración del perseguido;
en el tímpano, el himno de los redimidos.
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En el dintel, se habla del sacrificio matutino en el rito judío;
en el tímpano, del sacrificio de Cristo a la tarde.
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En el dintel, se habla del Templo de Jerusalén;
en el tímpano, del Nuevo Templo de Jerusalén, el Cielo.
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En el dintel, se refleja la liturgia judía;
en el tímpano, la cristiana.
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En el dintel, se grabó un versículo de un salmo que se recita en Laudes;
en el tímpano, un versículo de uno de los cánticos del Apocalipsis que se recitan en Vísperas.
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En el dintel,
el Salmo V;
en el tímpano,
el capítulo V del Apocalipsis.
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En el dintel, un versículo del Antiguo testamento;
en el tímpano, un versículo del Nuevo Testamento.
En el dintel, se escribió el versículo 8 del Salmo V:
“Pero yo, por tu inmensa bondad, llego hasta tu Casa, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor.”El Salmo V, se presenta como una oración de la mañana. Su contexto teológico es el siguiente: “A la hora en que se ofrece el sacrificio matutino (Ex. 29. 38-40), un fiel israelita expone su caso al Señor (v. 4), apelando a la justicia de Dios (v. 9). El hecho de encontrarse en el Santuario (v. 8) es para él una prueba de su inocencia, porque ningún impío podría gozar de ese privilegio (vs. 5-6). Para hacer más apremiante su oración, el salmista menciona a sus enemigos, que lo acusan calumniosamente (vs. 9-11). El Salmo concluye con una expresión de confianza en el Señor, que bendice a los justos y los protege como un escudo (vs. 12-13).” (El libro del pueblo de Dios, La Biblia)
En la Liturgia cristiana, este salmo V se canta (o recita) en los Laudes del lunes de la I semana.
En el tímpano se labró el versículo 12, del capítulo V del Apocalipsis:
“Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.”En la Liturgia cristiana, este Cántico del Apocalipsis se canta (o recita) en las Vísperas del martes de la I semana. Es el himno de los salvados, de los redimidos por la sangre del Cordero.
En el fondo, el símbolo del pez habla del posible conocimiento de las prácticas pascuales judías por parte de los teólogos redactores de estos magníficos programas iconográficos. Y, por ausencia, indica que, para el cristiano, el gran
Agnus Dei, el gran Cordero de Dios fue Cristo inmolado en la cruz.
Un gran juego conceptual entre estas dos magníficas iconografías románicas que sirve para poner de manifiesto la correlación simbólica de esta correspondencia en la evolución de un símbolo: el del cordero pascual.
Un abrazo a tod@s