Hola a todos
Continuemos un poco con la reflexión anterior sobre el significado simbólico de las águilas, aprovechando que el día ha amanecido con un sol espectacular.
Siempre que veo estas fotografías, me he acordado de una cita que siempre me ha llamado la atención.


Se encuentran en el templo de Santa María de Cornet, Barcelona.
Son águilas puestas en una ventana, mirando la luz. Pero, al ver esta otra representación iconográfica:

de lo que ya no me parece tanto la cara de un águila, me he acordado de textos de interpretación teológica como el siguiente:
Citar:
“Dice el Apóstol: “Porque las cosas invisibles de Dios, desde la creación del mundo, se dejar ver a la inteligencia a través de sus obras creadas”. Así pues no es un asunto pequeño sino grande y muy útil el conocimiento de los seres sensibles para la comprensión de los inteligibles. Pues de la manera como se llega a través del sentido al entendimiento, así se alcanza, a través de la criatura a Dios.
Pues no conviene que nosotros intuyamos, como los animales irracionales, la sola superficie de las cosas visibles, sino que también debemos dar razón de las cosas que percibimos con el sentido corpóreo. El águila ve más claramente el aspecto del sol, el hombre sabio ve más agudamente el lugar de aquél y el movimiento que realiza a través de los lugares y los tiempos.”
(Juan Escoto Eriúgena)
Es decir, el hombre no solo se queda en la luz:
El águila ve más claramente el aspecto del sol, el hombre sabio ve más agudamente el lugar de aquél y el movimiento que realiza a través de los lugares y los tiempos. Ahora, solo hace falta ver cualquier templo románico a estas horas del día para ver el simbolismo que esculpe la luz.

De hecho, ese simbolismo nos ha traído hasta nuestros días:


Supongo que no hace falta explicar nada más si visteis la ceremonia en directo. De nuevo, una pequeña reflexión sobre el poder del símbolo en el arte románico y la gran maestría de todos los que intervinieron en la creación de sus templos empezando por el magister muri, por los arquitectos de Dios como Antoni Gaudí, que de él sí que conocemos su nombre.
Un abrazo a tod@s