Hola a todos
A todos mis amigos y, en especial, a los que aman el
Arte románico. Cuando acabe de pasar el fuego: las Cinco Villas aragonesas nos esperan. No las podemos dejar solas y mucho menos debemos olvidarnos de sus habitantes.
Poneros en la piel de los cincovilleses. Acabo de tener una videollamada con mi hermano y me ha enseñado los paisajes calcinados del Monte de Biota, entre ellos los de nuestro querido Poyaz. Estoy triste, demasiado triste. Solo hace falta mirar la foto con la que acompaño este escrito; un texto que también he querido hacer circular por Facebook y por Instagram.
Sigamos un poco más. Por eso, a los que no os conozco, pero también a todos mis amigos y, en especial, a los que me conocéis a través del Arte románico, os quiero proponer lo siguiente: cuando todo esto acabe,
debemos regresar a visitar las Cinco villas aragonesas.

Primero, quiero que lo tengamos claro. Existen lugares que no dejan de ser hermosos porque el fuego haya oscurecido su paisaje. Las Cinco Villas siguen conservando el mismo corazón que durante siglos ha emocionado a quienes recorren sus caminos, admiran sus iglesias románicas y descubren la autenticidad de sus pueblos. Cuando pasen estos días, más que nunca, será el momento de regresar. Por favor, no los olvidéis.
El patrimonio románico de las Cinco Villas siempre ha sido un testimonio de resistencia durante siglos, y, entre todos, en estos momentos tan tristes, lo tenemos que convertir en un símbolo de esperanza para quienes viven allí.
Estaréis conmigo. Volver a las Cinco Villas significará mucho más que hacer turismo. Significará tender la mano a una tierra que está sufriendo el horror de un devastador incendio. Mi hermano me acaba de decir que hablan de más de 20.000 hectáreas quemadas. Por eso, cuando pase todo, debemos regresar a caminar por sus calles con respeto, a entrar en sus templos románicos con la misma emoción de siempre y a compartir una conversación, una comida o una sonrisa con quienes continúan allí, resistiendo con una admirable fortaleza.
No, no dejemos solos a los cincovilleses. No los olvidemos. Detrás de cada uno de sus paisajes calcinados (Orés, Asín, Malpica de Arba, Uncastillo, Luesia, Biel, Farasdués, el monte de Biota…) sigue habiendo personas que aman profundamente su tierra y que necesitan sentir que no han sido olvidadas.
El color de los montes volverá con el paso del tiempo, pero el calor humano que reciban a partir de ahora mismo será una fuerza imprescindible para levantarse. Cada visita será una muestra de apoyo, cada viajero un mensaje de esperanza y cada paso y euro invertido en esa hermosa e histórica tierra una forma de contribuir a la recuperación de sus pueblos.
Dentro de unos días, el incomparable patrimonio románico de las Cinco Villas continuará esperándonos con la misma grandeza de siempre. Sus piedras seguirán contándonos historias de siglos, recordándonos que incluso después de las mayores adversidades la vida siempre encuentra el camino para renacer. Por favor, no los dejemos solos.
Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento más sincero a todos los colectivos que están luchando sin descanso contra el fuego: bomberos, brigadas forestales, agentes de protección de la naturaleza, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, personal sanitario, voluntarios y, sobre todo, a tantos vecinos (unos anónimos y otros conocidos para mí) que, con una entrega ejemplar, están arriesgando su descanso, su esfuerzo e incluso su propia seguridad para proteger vidas, hogares, naturaleza y patrimonio.
Gracias por vuestro valor, vuestra generosidad y vuestro compromiso. Gracias por mantener viva la esperanza cuando todo parece oscurecerse. Vuestra labor permanecerá para siempre en el corazón de todos.
No, no olvidemos a las Cinco villas aragonesas, no los dejemos solos. Volvamos, su historia, su cultura y sus gentes nos esperan.
La foto con la silueta de la villa de Biota rodeada por el fuego la tomo prestada de Juan Pérez Lapetra.
Un abrazo a tod@s