Hola a todos
Sí, es cierto, me gusta esto... del románico. Como estoy recordando estos días, para mí, detrás de un programa escultórico complejo existió siempre una concepción intelectual previa: alguien no solo seleccionó los temas, sino que llegó a ordenar las imágenes y las ubicó dándoles una coherencia. Por eso, para interpretar una portada como será en el caso del ejemplo que os propongo hoy, no basta con identificar figuras.
Repasemos momentáneamente la ordenación de una portada sobre la que ya hemos dialogado en otras ocasiones, en concreto, la de Santa María la Real de Sangüesa, Navarra.

Como en otras ocasiones ya he escrito, en esta magnífica portada, mientras a la derecha de la Maiestas Dómini se colocaron tres personajes femeninos, a tres Marías:

a la izquierda, se colocaron a tres personajes masculinos, identificados con San Pedro, San Pablo y el tercer personaje representando nada más ni nada menos que con Judas Iscariote:

De hecho, esta distribución se puede explicar de forma lógica siguiendo los criterios de la fe:
a) A la derecha del Maiestas domini: la fe que no dudó, la fe del sí y de las pocas palabras. Figuras de la fe más bien contemplativa, tres mujeres: María Magdalena, Virgen María y María, la madre de los Zebedeo.
b) A la izquierda del Maiestas domini: La fe activa, la de las palabras, la que en algún momento dudó y hasta llegó a adoptar conductas violentas, tres hombres: San Pedro, San Pablo, Judas Iscariote.
Por su ordenación, siguiendo el principio que he comentado al inicio de este tema, el conjunto de estas imágenes constituye toda una magnífica lección teológica que juega con la distribución y disposición espacial de los elementos plásticos de la portada. Pero, además, si lo pensamos un poco, como modelo de fe, el papel iconográfico de la mujer adquiere aquí una interpretación simbólica superior a la de los hombres a los que se comparan por contraste u oposición.
Desde esta perspectiva de análisis de la que os hablo, las interpretaciones en los diferentes estudios sobre el Arte románico requieren reconstruir las relaciones entre las imágenes, atendiendo tanto a su emplazamiento como a la búsqueda de las fuentes escritas que se utilizaron a la hora de ser diseñadas. Como siempre escribo, una figura puede adquirir un sentido distinto según aparezca junto a otras, ocupe un lugar determinado o forme parte de una secuencia. Por eso, soy de los que piensa que esta manera de enfocar los estudios románicos invita, por tanto, a pasar de la identificación individual de motivos a la lectura global del programa iconográfico. En eso estamos.
Un abrazo a tod@s