Ginebra. Catedral de San Pedro.
El recorrido alfabético que nos guía por Suiza nos conduce ahora al cantón ginebrino, que es como decir a su capital Ginebra.
Con una envidiada población ciudadana que no llega a los 200.000 habitantes, pero con una zona metropolitana que asciende la cifra hasta el millón y cuarto o hasta los dos millones y medio si contemplamos la realidad urbanística por encima de las administrativas, la “capital de la paz” nos muestra sus múltiples bellezas en el entorno del Lago Leman, denominación afrancesada, a solo 353 metros de altitud sobre el nivel del mar y a escasa distancia de Francia y del Jura, lo que caracteriza su románico catedralicio, que pervive con los aditamentos góticos y barrocos que le dio el paso del tiempo. Un transcurrir entre la sede del primado del Sacro Imperio, cuando la catedral románica se erigió sobre los templos anteriores, iniciada c.1160 y terminada en 1250, hasta el momento actual en que la misma acoge la tumba de Juan Calvino. Hoy, su catedral es la única reminiscencia de nuestro buscado estilo en ese cantón, estilo al que nos referimos en exclusiva, como es norma, al hablar de la catedral, postergando la descripción de otras maravillas del templo entre las que destaca la sillería del coro. No es extraño tanto desvarío si consideramos que además de la reforma y de las guerras la catedral sufrió cuatro incendios en los siglos XIV y XV.
Poco se habla vulgarmente del contenido románico del templo comentado, pero si observamos en la foto Nº 1 de las del
Banco de Fotos, lo románico constituye la mayor parte de la obra; todo lo marcado en rojo, claustro excluido, salvo la fachada oeste y su entrada que son del siglo XVIII. Decir de paso que su torre, ubicada junto al ala norte del transepto, aunque de época románica, fue totalmente modificada en el siglo XIX.
Curiosamente, la catedral se comenzó por el oeste, utilizando la fachada de la iglesia construida en el año 1.000 como cimientos de la nueva fachada al igual que se hizo en el lado norte con los restos de lo edificado en el siglo VI. Durante su construcción se realizaron importantes cambios de diseño cuya consideración aquí no es relevante, siendo el resultado final el de un edificio de 70 metros de longitud, tres naves, más alta y ancha la central, transepto hasta formar cruz latina con capillas en los laterales orientales y ábside central único.
A destacar que las marcas de cantero en el interior son numerosas y que su estudio ha permitido analizar el proceso constructivo, los cambios, la incorporación de un segundo arquitecto ”magíster muri” y la evidencia de que el terminado superior siguió una orientación este oeste contraria al proceso constructivo de la parte inferior.
Además, se construyó con contrafuertes “al estilo alpino” (sic) (foto Nº 2), pero tales contrafuertes estaban configurados de forma tan burda en su mampostería que no fueron capaces de sostener el edificio y debieron ser reforzados con nuevos aditamentos pétreos a lo largo de los siglos. La configuración de la cabecera y algunos grupos de capiteles hablan de influencia cisterciense en tanto que el estilo cluniacense es obvio en la mayoría de los capiteles y en las torres extremas de los brazos del transepto, lo que nos habla de la coincidencia San Bernardo con Arducius, promotor de la construcción.
Bajo la cabecera permanece una cripta del siglo XI con forma de rotonda constituida por un área central rodeado por un doble ambulatorio, con un ábside dividido que conforma tres naves. El conjunto integra 35 columnas y se asemeja a la cripta de la abadía de San Benigno de Dijon erigida a inicios del siglo XI bajo la directriz de Cluny en un estilo anterior al románico pleno.
Finalmente destacar que los capiteles de la nave pueden agruparse en cinco grupos, de los que uno tiene contenidos vegetales de características cistercienses y los restantes incluyen diversas historias entre las que cabe Daniel, el sacrificio de Abraham, Salome y su danza, Daniel de nuevo con Habakkuk, el Cantar de los Cantares, un nuevo sacrificio de Abraham, niños desnudos, arpías, y escenas de la vida de Jesucristo, entre otros diversos.
Para realizar este análisis me he basado en la descripción que hace Gerard Deuber. Saludos.