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Tengo la impresión de que esta excursión puede haber agotado su contenido románico y que, de nuevo, ráyave nos ha conducido a un lugar de simbiosis entre lo silense y lo saltón, como en el Valle del Sedano; el grifo de Villasayas así nos lo evidencia. Pero debemos ser cautos en las apreciaciones, porque quizás ráyave no fue a este triángulo solo por el románico, quizás también se trajo algo del té que, al parecer, se cultiva en Romanillos, un romanillos al que algún expatriado se refiere diciendo que su nombre se deriva de la calzada romana, cuando como nos ha hecho ver réyave su topónimo indica otra cosa. Saludos.
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