Hola a todos
Eadan, será un magnífico viaje románico. Además, no se debe olvidar que, por ahí, estuvo Joaquín de Fiore. Sus ideas teológicas se conviertieron en enseñanzas plásticas:
Como en otras ocasiones hemos comentado, en la
Tabla XIb del Códice Reggiano, Joaquín de Fiore explicó el concepto trinitario de las relaciones que se producen entre las tres personas de la Trinidad, en definitiva, su visión de la fórmula del “Filioque”:

Si nos fijamos bien, el Padre está representado con un círculo de color verde, porque es el creador de la naturaleza; el hijo, con uno de color azul, porque descendió del cielo y el Espíritu Santo con uno de color rojo, ya que es el amor.
Pero no debemos olvidar que esos tres colores también están emparentados con la visión profética de la historia que tenía el abad calabrese. ¿Por qué?, porque Joaquín de Fiore había dividido la historia de la humanidad en tres Edades con una visión profética:
1. Edad del Padre: desde la Creación hasta la Encarnación del Hijo.
2. Edad del Hijo: desde la Encarnación del Hijo hasta el fin histórico de la Iglesia.
3. Edad del Espíritu Santo: la síntesis espiritual de todo, la que estaba por venir, a partir de 1260 según sus cálculos.
Ahora, fijémonos en su correspondencia con detalles plásticos del arte románico siciliano:

Las dos pueden ser analizadas interpretando los colores y los símbolos utilizados; ya que, siguiendo la teología de Joaquín de Fiore, tanto los colores como los símbolos nos remiten a lo que, en realidad, son esas entronizaciones, la representación de una nueva manera de interpretar simbólicamente el concepto de la Trinidad Vertical.
En la que tú nos has colocado:
1. La esfera verde, el Padre, a los pies, la Primera Era
2. La paloma, con los siete dones, el Espíritu Santo, en el centro, la Tercera Era
3. La cruz, el Hijo, en lo alto, la Segunda Era.
Sin embargo, ¿qué ocurre con la otra representación?

Para Joaquín de Fiore:
1. El color verde es el símbolo del Padre, por ser el Creador de la naturaleza.
2. El color azul es el símbolo del Hijo, por haber descendido del Cielo.
3. El color rojo es el símbolo del Espíritu Santo, porque es el amor de Dios.
La paloma símbolo del Espíritu Santo está sentada sobre un trono de tonos rojizos cubierto por un paño de color azul y un reclinatorio de color verde. A la era del Padre, la primera, la del color verde, y a la del Hijo, la segunda, la del color azul, seguirá la tercera, la del Espíritu Santo, la del color rojo. Ese color rojo del que está pintado el nimbo o aureola del Espíritu Santo que se acerca a la Virgen María en la primera fotografía.
Sin embargo, las dos entronizaciones se ubicaron por encima del Pantocrátor o Maiestas Dómini, una imagen que remite a la idea de la Segunda Venida de Cristo, esa Parusía que marcaría para Joaquín de Fiore la fecha milenarista de 1260.
Nada, que seguro que se lo van a pasar en grande. ¡Lástima de no poder ir con ell@s!
Un abrazo a tod@s