Hola a todos
Una entrada un poco larga, pero espero que la encontréis interesante. Las piezas de este puzzle empiezan a cerrarse.
Desde hace tiempo, venimos interpretando que el teólogo redactor del programa iconográfico de Bagüés era un perfecto conocedor del pensamiento de Juan Escoto Eriúgena.
En la siguiente entrada, dejaremos de escribir acerca de las disposiciones secuenciales horizontales y verticales de los diferentes temas para volver a hablar de una imagen que rompe la disposición del conjunto de una manera clara y evidente:

¿Qué pinta San Juan Evangelista rodeado de tres sacerdotes? Antes de nada, hay que recordar que, en ocasiones anteriores, ya hemos hablado de lo extraña que resulta esta presentación, pues parecería que se estuviera reflexionando acerca de San Juan Evangelista en clave eclesiástica, olvidando así la figura de San Pedro. ¿Y si esos tres sacerdotes tuviesen una explicación lógica siguiendo el pensamiento de Eriúgena? Intentaremos resolver el misterio de la presencia de estos tres sacerdotes junto a San Juan Evangelista en un contexto que, aparentemente, no les corresponde.
Antes de nada, conviene recordar que, delante de una iconografía tan particular como esta, podemos adoptar diferentes puntos de vista:
1. Reconocer que desconocemos su interpretación. No sabemos lo que quiere decir. Se acaba el problema.
2. Limitarnos a describir el tema pictórico: Se representa a San Juan Evangelista, identificable por el cartel en el que puede leerse entre otras letras: IN PRINCIPIO. Su representación se acompaña con la presencia de tres hombres vestidos como sacerdotes, pero sin la aureola de santos.
3. Indicar que se pintó con la sola intención de llenar un espacio que quedaba vacío y en el que no se sabía qué poner, eso del arte por el arte que ahora parece querer ponerse de moda en los estudios del arte románico.
4. Intentar buscar una posible explicación lógica.
Vayamos a por ella, a por esta última explicación. Esperemos ser capaces de llegar a buen puerto. Aunque tenemos el texto latino de Eriúgena, para evitar que os canséis leyendo en esta lengua, utilizaré su traducción para hacerme entender mejor.
En una parte del desarrollo de su Comentario al evangelio según San Juan, Eriúgena reflexiona sobre los que él denomina los “invisibles símbolos místicos”. En una lección teológica original, escribe que el Evangelista (claro está, se refiere a San Juan) establece “tres jerarquías”, esto es, explica “tres sacerdocios místicos”, que define de este manera:
1. El primero de estos sacerdocios, el que se encontraba bajo la ley, vendría a representar la época del Antiguo Testamento.
2. El segundo sacerdocio se daría en el Nuevo Testamento, el cual se inicia con la predicación del precursor y acabará con el fin del mundo.
3. El tercer sacerdocio se celebrará en la vida futura, en la cual ya no existirá ningún símbolo, ninguna oscuridad de las figuras, pues aparecerá la verdad más clara. Y, por eso, el sacerdocio del Nuevo Testamento ocupa el lugar medio entre el pasado de la ley y el futuro de la vida eterna.
Sólo hace falta mirar la iconografía para darnos cuenta de que, a través del símbolo místico del sacerdocio, Eriúgena está hablando de las tres grandes Eras de la historia de la Salvación, prefigurando así parte del pensamiento de otro conocido nuestro, Joaquín de Fiore. Es hora de empezar a callar, pero me parece que ahora se entiende mejor esta magnífica y original representación iconográfica de Bagüés.
Por cierto, ¿habéis visto la manera de connotar al sacerdote situado en el medio de los tres, ese que representa al sacerdote del Nuevo Testamento, el que ocuparía el lugar medio entre el pasado de la ley y el futuro de la vida eterna y cuyo sacerdocio se define como el que se inició con la predicación del precursor y acabará con el fin del mundo? Por estos conceptos teológicos y mirando sus detalles plásticos, el sacerdote de en medio va connotado de esa manera: con estola, con el libro de los evangelios..., los tiempos en los que se realiza la pintura. Por eso, al referirse plásticamente al sacerdocio místico, esos tres sacerdotes se pueden incluir junto a San Juan Evangelista (el modelo del sacerdote católico por excelencia, es el único discípulo evangélico célibe y casto según la tradición cristiana) dentro del desarrollo narrativo descriptivo de la vida de Cristo junto a la escena del Noli me tangere de María Magdalena y el Cristo resucitado.
Creo que hay que empezar a considerar en serio que el teólogo redactor del programa iconográfico de Bagüés era un perfecto conocedor del pensamiento de Eriúgena como, por otra parte, parece ocurrir en la totalidad del territorio eclesiástico al que pertenece, es decir, el de la Valdonsella aragonesa, un territorio adscrito al obispado de Pamplona. Por cierto, como en otras ocasiones hemos comentado, un territorio eclesiástico sin templos románicos dedicados ni a San Pedro ni a San Pablo, los santos patronos de la Iglesia de Roma y que, además, acabó siendo gobernado por el arcediano Robert de Ketton. Vale, ya callo..
Un abrazo a tod@s