Queridos amigos:
Ya que Eadan ha introducido el tema de las cúpulas, y como complemento a su exposición, permitidme primero hacer una introducción al mismo hablando de los arcos. Como siempre, esto es un ejercicio de repaso en el que espero las correcciones precisas.

San Juan de Amandi.
Dentro de la arquitectura románica, el
arco de medio punto se utilizó para distribuir el peso del tejado sobre los muros. Dentro de este tipo, los
arcos formeros se usan para separar los espacios en la parte rectangular del templo, y los
arcos fajones para reforzar la sustentación de la bóveda. El
arco triunfal sería el que separa la parte rectangular de la capilla central.

La bóveda es un elemento constructivo semicilíndrico que soporta el peso de la cubierta, generalmente de piedra, y que podría ser descrita como una sucesión de arcos de medio punto. Debido a que estos arcos ejercen una gran presión sobre los muros (pudiendo llegar a agrietarlos), poco a poco se irán apuntando, dando lugar a arcos apuntados u ojivales.

San Martín de Frómista.
La cubierta de madera sobre armadura a dos aguas fue la solución más simple para cubrir la nave principal (así se hizo en muchas construcciones prerrománicas y como apunta Eadan del primer románico), pero debido a que era una presa fácil para el fuego y la humedad, se sustituyó por la bóveda semicilíndrica de piedra (
bóveda de cañón o de medio cañón) reforzada por arcos fajones. Esta es la más utilizada en el Románico:

Para solucionar el problema del empuje ejercido por los arcos de medio punto, se recurrió a diversos procedimientos:
•Añadir contrafuertes adosados al muro por el exterior.
•Colocar arcos intermedios, adosados a la bóveda, llamados arcos fajones (transversales al eje de la nave) entre dos arcos de medio punto. Reforzaban así la cúpula de trecho en trecho.
•Convertir la bóveda en una sucesión de bóvedas de cañon que se intersectan perpendicularmente: la
bóveda de arista. Esto se realizó sobre todo en el cubrimiento de los espacios cuadrados, como los de los tramos de las naves laterales o los de las criptas, los de los brazos del transepto, etc.

Otra bóveda utilizada en el románico es la
bóveda de cuarto de esfera, sobre todo en los ábsides, que suele ir decorada con pintura mural.
Para cubrir el crucero, lugar donde se cruzan la nave longitudinal con la transversal, se adoptó la cúpula semiesférica, de tradición romana al igual que la bóveda de cañón y la de arista, y que suele abrirse en su parte superior con una linterna apoyada sobre pechinas o trompas (ambas de origen oriental).

San Martín de Frómista.
En zonas donde confluyen las herencias del mundo clásico y del oriental, como en Lombardía (de donde Eadan nos ha puesto una bella imágen), se hallan otras soluciones que tienden a compartimentar las bóvedas mediante molduras o nervaduras que anteceden al cruzamiento de ojivas del estilo gótico:

San Miguel de Pavía.
Seguiremos "cupuleando". Abrazos.