De acuerdo a mi exposición, los frisos de la portada de Ratisbona, estarían conceptualmente dividiendo la historiografía interpretativa de su escultura, en dos partes: al este, las profecías apocalípticas del Antiguo Testamento y en el oeste, la descripción del final de Babilonia, con la bestia de diez cuernos y -sobre ésta representación-, el pasaje de la 'mujer que vino del Sol', profetizada en el Apocalipsis de San Juan; necesariamente, con todo ello vuelvo a la visiones proféticas de Daniel y lo relativo a las 'cuatro bestias' (Daniel 7:1-28).
Desde el punto de vista bíblico, en esta segunda parte del libro de Daniel se abandona el relato de los episodios de su vida y de sus compañeros, par dar paso a una ámplia descripción de las visiones simbólicas con un nítido contenido apocalíptico. Estas premoniciones, sin embargo, se desarrollan conceptualmente en un escenario histórico de forma paralela, cómo ya se había esbozado en la primera parte, dejando claro que es Dios quien gobierna los destinos de nuestro mundo, de acuerdo con un perfecto plan premeditado cuya realización nada ni nadie puede ya impedir, de no mediar el arrepentimiento ni la oración. Así, misteriosamente, los pasajes van presagiando una dirección inexorable hacia el día final, día en el que estas bestias desarrollarán a un mismo tiempo, la culminación de sus actos y su término.
También para la historiografía medieval, la acción profética desvelada por el asistente celestial -que es quien le revela a Daniel, cuanto va a suceder-, es la que proporciona esta visión de las cuatro bestias, como referida a cuatro reinos:
...estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra... (Daniel 7:17), cuatro poderosos imperios que dominarán la tierra: Babilonia, el Reino Medo-Persa, la Grecia de Alejandro Magno, y por último, Roma, la cuarta y más terrible de todas.
Coninua el relato apocalíptico de Daniel, con la descripción de un pasaje demoledor -en lo positivo- para nuestras pretensiones, el anciano que se sienta en el trono. Leámos:
21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos y los vencía,
22 hasta que vino el Anciano de días, y se hizo justicia a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.
23 »Dijo así:
»"La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra,
el cual será diferente de todos los otros reinos,
y a toda la tierra devorará,trillará y despedazará.
24 Los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes;
y tras ellos se levantará otro,
el cual será diferente de los primeros,y derribará a tres reyes.
25 Hablará palabras contra el Altísimo,
a los santos del Altísimo quebrantará
y pensará en cambiar los tiempos y la Ley;
y serán entregados en sus manos[aa]hasta tiempo, tiempos y medio tiempo.
26 Pero se sentará el Juez,y le quitarán su dominio,
para que sea destruido y arruinado hasta el fin,
27 y que el reino, el dominio y la majestad de los reinos
debajo de todo el cielo sean dados al pueblo de los santos del Altísimo,
cuyo reino es reino eterno,
y todos los dominios lo servirán y obedecerán".
28 »Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó;
pero guardé el asunto en mi corazón».
Las notas descritas en la
Reina Valera 1995 de Bible Gateway, defienden en el párrafo 7:25 de este pasaje, una clara alusión a las medidas persecutorias del rey Antíoco IV o de algún rey en los últimos tiempos.
Y es que Antíoco IV (175-164 a.C.), llamado Epifanes (que significa «manifestación divina»), no sólo introdujo diversas prácticas idolátricas en el templo de Jerusalén (léase Dn 9.27), si no -que además- quiso obligar al pueblo judío a abandonar la observancia del sabath, a comer alimentos prohibidos (cf. Dn 1.5), a suprimir sus fiestas religiosas (cf. Dn 12.11), e incluso, a no circuncidar a sus hijos. Así,la historia del conflicto entre el pueblo de Israel y este rey Antíoco IV, se inscribirá en un drama mucho más vasto, que afecta al pueblo de Yahweh a lo largo de toda su historia, pues a partir de este momento -para estar a la altura de su vocación y de su misión- este pueblo deberá pasar por las pruebas que Dios le impondrá continuamente, para purificarlo y perfeccionarlo (Dn 11.35; 12.10; cf. Dt 8.2; Heb 12.3-11). Consideran estas mismas notas bíblicas, que será el Apocalipsis de Juan, el encargado de actualizar el mensaje de Daniel para la iglesia, asociando el drama a la persecución sufrida por el cristianismo y protagonizada por el imperio de Roma.
Antíoco IV persiguió al pueblo de Dios durante tres años y medio, entre 168 a 165 a.C. Pero téngase en cuenta, también, que tres y medio es la mitad de siete, cifra que en la simbología bíblica representa lo bien terminado y completo (véase Gn 4.18 n.). Por lo tanto, este número de años podría tener un valor simbólico además de su valor real, ya que sugiere la idea de algo inconcluso y frustrado antes de llegar a su meta. (Cf. Dn 12.7; Ap 12.14; 13.5-6)...
Mientras,solicto a CorbiO, si lo tiene a bien, explicarnos si puede existir algún vínculo filosófico religioso, entre la parábola del hijo pródigo y la redención de los Judíos.
SCHOTTENKIRCHEN ST JAKOB -RATISBONA-