
La precisión matemática de Thom llegó a establecer que los alineamientos señalaban puntos distantes entre sí marcados por
'puntos de mira universal', naturales o artificiales, establecidos sobre el horizonte. Así en la región de Carnac, en Bretaña, el Gran Menhir roto -Er Grah- habría sido utilizado con esta finalidad, un enorme punto de mira que antes de ser partido probablemente por un rayo, se erguía 30'3 mts sobre el horizonte, perfectamente alineado con todos los puntos marcados en el mapa superior que corresponden a yacimientos arqueológicos; los cálculos matemáticos realizados por Thom evidencian que los alineamientos coincidirían con observaciones extremas de la Luna durante su ciclo de 18`6 años, desde cada formación megalítica. En su segundo libro 'Megalitic Lunar Observatories', Alexander Thom señaló el elevado número de puestos lunares que había reconocido, algunos lo bastante juntos como para -de manera aparente- duplicar y corroborar las observaciones de los otros. Impresionado por la habilidad de estos astrónomos de la Antigüedad para trazar líneas rectas entre puntos no visibles entre sí, destruyó también la principal objeción que los 'arqueólogos profesionales' esgrimieron contra los alineamientos de larga distancia establecidos por Alfred Watkins,
el heresiarca. Al hacerlo, Thom también comprobó que podían recoger y extrapolar los resultados y medidas de sus observaciones, con lo que dedujo la existencia de una escuela neolítica de filosofía matemática que seguía el modelo pitagórico, sólo que unos 1400 años antes de que se tuviera referencia escrita de ésta.
Con Alexander Thom y el reconocimiento científico de sus trabajos, se cerró un ciclo de modos arqueológicos. Los anticuaristas del siglo XVIII, basándose en fuentes grecorromanas, habían postulado que los druidas eran una
casta privilegiada de eruditos astrónomos, cosmólogos, profetas y filósofos que compartían una tradición común con sus equivalentes de oriente, los caldeos y brahamanes, a partir de los que se compiló el sistema de Pitágoras. El hombre moderno reinterpretó la Historia y modificó la visión que los historiadores de la antigüedad nos habían transmitido respecto de estos druidas, que fueron 'barbarizados' hasta convertirles en chamanes primitivos, cuyo mayor logro fue manipular algunos pueblos supersticiosos en Europa. Thom cambió este punto de vista de manera radical, al descubrir un
código científico y matemático unificado, en línea con el sistema pitagórico. Tampoco hay duda, que entre los 2.000 años que transcurrieron desde la civilización del neolítico y el legado del druidismo histórico, la situación decayó con el transcurrir de los siglos, pero una vez identificadas las fuentes, no debería haber objeciones razonables para suponer que en los comienzos de la 'Era Cristiana' los druidas eran como les describieron los clásicos,
eruditos filósofos y astónomos... dignos sucesores de los constructores de megalitos.
Fotografía:
© Frederic DavidFuentes:
'A Littel History of Astronomy and Architecture'.
John F. Michell.Wikipedia.
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