Vaya pregunta, amigo, es de nota; pero te lo agradezco porque lejos de convertir este ensayo narrativo en un tratado teológico a favor de aquél o de este otro exégeta -asunto que entiendo mal y que no forma parte de mi preparación- me olvido que a veces es necesario recapitular en algún término, puesto que la obra románica eclesiástica recoge una buena muestra del pensamiento religioso de la Edad Media; así que trataré de esforzarme en este punto, a pesar de que el tiempo del que dispongo es igualmente limitado, como el de tod@s.
Por esto, a pesar de que tenía previsto más adelante en este expositivo sobre los canónigos regulares de San Agustín realizar una aproximación a la simbología de la serpiente en esta catedral de Jaca, voy a adelantarla, comenzando por la transposición sobre un texto sagrado, que a mi entender y a modo de preámbulo ampara esta línea argumental que he comenzado en este foro y que en relación con la instrucción y el comportamiento esperado de aquellos -necesariamente también habrían de conocer las palabras de su 'regulador'- son los que con toda probabilidad fueron obra y parte de la edificación de esta Catedral, especialmente a partir que Sancho Ramírez les instituye en su territorio y mejor aún, desde que se ubican como 'guardianes espirituales' de la ciudad destinada a convertirse en la sede del obispado del -entonces- minúsculo reino de los Pirineos, según la fuente anteriormente citada:
San Agustín escribió:
Buscad a Dios y vivirá vuestra alma, para que la tierra produzca el alma viva. No queráis conformaros con este mundo, absteneos de él. Evitando aquellas cosas que apeteciéndolas muere, es como vive el alma. Absteneos de la cruel firmeza de la soberbia, de la indolente voluptuosidad de la lujuria y del nombre falaz de la ciencia, a fin de que sean las bestias amansadas, y los brutos domados, y las serpientes inocuas. Movimientos de alma son éstos de un sentido alegórico; pero el fausto del orgullo, y el deleite de la libídine, y el veneno de la curiosidad son movimientos de un alma muerta; porque no muere ésta de modo que carezca de todo movimiento, sino que muere apartándose de la fuente de la vida, y ya así es recibida por el mundo pasajero y se conforma con él.
Pero tu palabra, ¡oh Dios!, es fuente de vida eterna y no pasa; por eso en tu palabra es cohibido aquel apartamiento de él, cuando se nos dice: No queráis conformaros con este siglo, para que la tierra produzca en la misma fuente de la vida el alma viviente, y en tu palabra, por medio de tus evangelistas, un alma continente, imitando a los imitadores de tu Cristo. Porque esto es lo que quieren decir las palabras según su género, porque la emulación del varón viene del amigo: Sed -dice- como yo, porque yo soy como vosotros. Así en el alma viva habrá bestias buenas por la mansedumbre de sus acciones. Porque tú lo has ordenado diciendo: Haz tus obras con mansedumbre y serás amado de todo hombre. También habrá brutos buenos, que no estarán hartos si comieren, ni necesitados si no comieren; y serpientes buenas, no perniciosas para dañar, sino astutas para cautelar, y que exploran la naturaleza temporal en tanto cuanto basta para que por la inteligencia de las cosas creadas se perciba la eternidad. Porque tales animales sirven a la razón cuando, refrenados para que no hagan progresos mortíferos, viven y son buenos.(LAS CONFESIONES. LIBRO XIII-CAPITULO XXI.)
Efectivamente en la iglesia de San Pedro de Jaca se conservan todavía diversas representaciones de serpientes, algunas de las cuales se mostrarán a continuación, pero específicamente ésta que aludimos, la hallamos frente al capitel del bautismo de Cristo.
Cómo vemos ya son varios los textos en los que San Agustín aconseja a sus seguidores adquirir los conocimientos necesarios -que alejándoles de la vanidad y la soberbia- les van a permitir peservarse con astucia, casi siligiosamente como la serpiente, para quedar a salvo y conservar el
Hagia Sophia a buen recaudo.
Y es que desde la noche de los tiempos la serpiente comparte y protagoniza algunos de los aspectos más enigmáticos de cualquier filosofía teológica que se precie, siendo por tanto uno de los símbolos mitológicos más antiguos y más extendidos. La palabra en castellano deriva del latín
serpens, un animal que se arrastra o serpentea y se han asociado con algunos de los rituales más antiguos conocidos por la humanidad al representar por antonomasia la doble expresión del bien y del mal, en su sólo ser.
Así encontramos que en algunas culturas las serpientes eran símbolos de fertilidad y de eterna juventud, a la vez que del inframundo; en otros rituales serían utilizadas para renovar la fertilidad de la naturaleza, en los que serpientes vivas eran puestas en libertad en los campos para garantizar buenas cosechas, aunque hoy pueda parecernos obvio.
En Creta, las serpientes simbolizan el cordón umbilical que une a todos los seres humanos con la Madre Tierra, la Gran Diosa, que a menudo tenía serpientes como familiares - a veces enroscándose alrededor de su persona sagrada,lo mismo que en otros muchos lugares fueron adoradas como guardianes de los misterios del nacimiento y la regeneración, consecuencia de su cíclico cambio de piel que asemeja a la resurreción cristiana; de la misma manera la serpiente es la sabiduría expresada a través de la curación, una cualidad de la que este animal, a la vez de protector es guardián .
Ahora que siguiendo a San Agustín entendemos la serpiente como un animal de poder, símbolo de la muerte y del renacimiento, de la eternidad y el guardián de los misterios de la Vida y del Conocimiento... ¡Aprended de ellas, les conmina!... ¿Por qué sus canónigos no iban a seguir su ejemplo?
CAPITEL DEL PASAJE BÍBLICO DE BALAAM - JACA Espero haber contestado tu pregunta Fer, hay más serpientes y daré cumplida cuenta de ellas después, pero ahora en ese
quid pro quo que caracteriza este foro y abusando de tu escaso tiempo ¿podrías decirnos en qué contexto encuadrarías tú la frase
También habrá brutos buenos con la burra de Balaam? Sería una auténtica pena desechar los conceptos de callado sufrimiento, carga y obediencia que estos animales representan, a pesar de su apariencia terca, máxime ahora que tenemos a estos esforzados canónigos demostrando cómo implantaron en el viejo reyno de Pamplona y Aragón de la mano de San Agustín, el rito romano.