Hola a todos:
Estoy de vaciones en Arauzo de Miel (Burgos) a 10 Km de Silos voy a contestar a varias cuestiones que se plantea en este foro.
Podríamos imaginar que los reconstructores del claustro de Palamos en Ciudad Lineal eran canteros de la sierra de Madrid nada más lógico ¿para que traer canteros de Salamanca? Cuando en Madrid teníamos los mejores de España y que seguramente Julián Ortiz Fernández el anticuario conocía perfectamente a estos canteros por algún otro trabajo que le hubiesen realizado.
En este sitio se hace memoria de los canteros de Moralzarzal y ¡buen número que hay de ellos!. Se da noticia de los que abrieron talleres en Madrid, algunos cerca de donde se montó el claustro y por aquella época. En Madrid había mano de obra cualificada para elaborar tan hermosas filigranas.
Los canteros de Morazarzal o de la sierra de Madrid posiblemente trabajaron en el claustro románico de Palamos en Ciudad Lineal (Madrid) y seguramente desmontaron y montaron el claustro , eran unos grandes expertos en mampostería de muro seco haciendo sillería llamándose sillar a cada una de las piedras labradas, la piedra venia ¨estalleada¨ posiblemente de Villamayor (Salamanca) expresión dicha por los canteros para indicar que esta lista para trabajar y marca según plantilla para empezar a tallar o labrar, volvieron a ser utilizados instrumentos que hoy día ya están olvidados pues las obras modernas no los necesitan, pero los canteros de Morazarzal o de otros lugares de la sierra de Madrid sabían manejar, reglas de madera, escuadras, martillos…
La medida de todas las piezas debería ser múltiplo o submúltiplo de 281 mm., lo que mide un pie castellano, si no, no encajarían
Julián Ortiz Fernández, el anticuario que durante años y hasta 1958 veló por el buen estado de la obra cuando esta estaba montada no en Palamós, sino en un solar del madrileño distrito de Ciudad Lineal.
Juan Manuel Ortiz, de 86 años, no daba crédito a la imagen que había publicado EL PAIS en su primera página, cuando la contempló en casa de su hijo en El Escorial: era el claustro con el que había convivido durante décadas, como quien comparte su existencia con un elemento cualquiera del mobiliario. No había vuelto a saber nada del conjunto desde que en 1958 había salido, desmenuzado, en camiones rumbo a Girona. La familia Ortiz se puso en contacto con este diario, a través de una red social, con la intención de contar su historia, y la del claustro.
Según relatan padre e hijo al unísono y con precisión de fechas, las piedras del conjunto llegaron a Madrid en 1931 ¨no se refiere a sillares ni capiteles¨se refiere a piedras ¨estalleadas¨desde un lugar indeterminado. Las compró Ignacio Martínez , un anticuario “de gran prestigio y reconocimiento en el Madrid de entonces”.Las piedras de los sillares ( Juan Manuel Ortiz se refiere solo ha los sillares ¿ los capiteles donde se hicieron) las piedras como antes hemos dicho venían posiblemente de Villamayor ëstelleada¨se instalaron en un solar que le cedió una conocida suya, “una marquesa”, situado entre los números 7 al 11 de la calle Ángel Muñoz, en el actual distrito de Ciudad Lineal. “Quería montarlo para venderlo a un americano rico”, aseguran.
También sabían cambiar la coloración de la obra hecha, de manera que la piedra, cuyo color real era blanquecino, se le daba una capa protectora de cal mezclada con diversos pigmentos de tal modo que cubría y permitía resaltar los detalles de la talla, dándose esa mezcla periódica con lo que se conseguía recuperar la viveza de los colores y a la vez mantenida perfectamente protegida la piedra de las inclemencias del tiempo.
Los canteros a veces empleaban trucos para dar otra apariencia a lo hecho y era teñir las piedras nuevas a base de una mezcla hecha de cemento blanco y una masa caldosa recogida de una vaquería, la cual tenia por supuesto orín de vaca, consiguiendo un efecto homogéneo y es que cuando se restaura con piedra nueva, no se puede tener la misma apariencia de la que había ya que esta no se encuentra envejecida por el paso del tiempo sufriendo el efecto del sol dándole una ilusión visual, aspectos emocionales que no tienen y donde hay un problema creamos una falsedad, para averiguar la verdad hay que hacer un esfuerzo en investigación ¿ los técnicos de Generalitad han hecho ese esfuerzo?
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