Hola a todos
Demiguel y Eadan, muy buenas intuiciones, sí señor. Los rufonianos son canónigos. A lo que me quería referir ayer es a esto, a las rencillas entre canónigos y monjes:
Citar:
“Como resultado de todo un tiempo de ensayo, que coincide o es promovido por la reforma gregoriana, aparece elaborado un estatuto canónico en tiempos del papa Urbano II (1088-1099) basado, sobre todo, en la experiencia de san Rufo y de diversos monasterios alemanes: son los primeros intentos de reforma canonical en la línea agustiniana. A partir de este momento hay, en las numerosas comunidades extendidas por Europa, la conciencia de formar parte de una orden específica, con una historia que sus mismos componentes irán creando. Se generaliza la creencia de que una tradición especial hace descender a los canónicos regulares de los apóstoles, y tener por legislador y padre a san Agustín. La nueva reforma se introduce, como elemento tensionante, en el panorama eclesiástico del momento. La tensión se produce, como en toda reforma, entre el pasado y el futuro, proyectando luces y sombras sobre el instante presente. Al principio es un movimiento que convivirá pacíficamente con otras causas corporativas espirituales, pero más adelante, con el paso del tiempo, se multiplicarán las rencillas entre canónigos y monjes, aduciendo una mayor legitimidad doctrinal para los primeros, por el hecho de ser presuntos continuadores de los apóstoles en relación a su prédica a los feligreses, con respecto a los monjes que, según ellos, serían hombres retirados del mundo sólo preocupados por su propia santificación.”
(Alfons Puigarnau, Imago Dei y Lux mundi en el siglo XII. La recepción de la Teología de la Luz en la iconografía del Pantocrátor en Catalunya. Tesis)
Para que se me entienda, los detalles plásticos menores del claustro de la catedral de Tudela hablan de una lección teológica diferente a la de Silos, por mucho que presenten imágenes que pueden identificarse como semejantes a primera vista, como en el ejemplo de la Duda de Santo Tomás:

(Catedral de Tudela)

(Santo Domingo de Silos, con la presencia de 12 discípulos y por, ahí, anda San Pablo)
Por eso creo que no sólo hay que mirar los cinceles, los llamados estilemas o rasgos formales del taller que hizo posible el claustro de Palamós sino también si existe una posible lección teológica. Para que me entendáis y calculando a grosso modo, ¿cuántas imágenes de esas que critica san Bernardo contienen cada uno de estos tres conjuntos? O lo hagamos al revés. ¿Cuántas imágenes de esas que no criticaría san Bernardo contiene cada uno de estos tres conjuntos?
Tal y como han llegado hasta nuestros días, ¿creéis que podríamos afirmar que mientras el claustro de Tudela contiene casi un 90% de imágenes referidas a pasajes bíblicos y hagiografías de santos (Santiago, san Pablo, san Martín...), el de silos contiene un 30% de imágenes bíblicas o hagiográficas (machones y algunos capiteles de la panda oeste) mientras que, tal y como ha llegado hasta nosotros, el de Palamos contiene 0% de imágenes bíblicas o hagiográficas (el de Sansón no vale, no lo representa al ser cuatro personajes como ya hemos explicado)?
Este último dato es el que, desde el principio que conocí la noticia, me hace pensar. ¿Qué contendría la iconografía de la panda que le falta al claustro de Palamós? Tal y como ha llegado hasta nuestros días, parece un puro artificio esteticista, el arte por el arte, y da razón a las críticas de san Bernardo. ¿Cómo leerlo?
Sin embargo, si en esa panda que falta en Palamós se hubiesen esculpido temas bíblicos o hagiográficos, podríamos tener más o menos la misma relación de proporción numérica, entre capiteles historiados y capiteles sometidos a la crítica de san Bernardo, que en el claustro de Silos.
De hecho y es interpretación personal, en el conjunto de capiteles de la panda oeste de Silos se recogen los tres sacramentos litúrgicos claves de toda comunidad monástica benedictina: Habiendo sido aceptado en la fe cristiana a través del bautismo en la infancia (imágenes de la Infancia de Cristo), el monje (que no tiene que aspirar a ser sacerdote) celebra dos grandes sacramentos a lo largo de su vida, la Eucaristía (tema Última cena) y la Penitencia (tema del lavatorio pies). De hecho, el mismo san Bernardo escribió acerca de este pasaje:
Citar:
“¿Por qué sabemos que este lavado es para los pecados que no producen la muerte y que no podemos evitar totalmente en esta vida? Por la respuesta de Jesús cuando le ofreció las manos y la cabeza para que se las lavara: El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies.”
Bueno, espero que se me haya entendido y que no os haya aburrido mucho. Pero, con el claustro de Palamós hay mucho trabajo interdisciplinar a realizar; aunque, me parece a mí que jamás nos invitarán ni sólo a verlo.
Un abrazo a tod@s