San Agustín fundó su primer monasterio para mujeres en África, en Tagaste, y para la mayoría de las órdenes religiosas y congregaciones, los conventos de monjas están relacionadas con los de hombres, siguiendo las mismas reglas y constituciones; luego entonces, debió de haber tantas congregaciones de canonesas regulares, como canónigos regulares. El origen apostólico es común a ambos, puesto que en relación con el origen y la antigüedad del monacato, hay que decir que las órdenes de mujeres, en general y en particular, comenzaron simutáneamente uno junto al otro.
San Basilio en sus reglas se dirige tanto a hombres como a mujeres. La mayoría, si no todas las congregaciones que van a formar el orden canónico, tenían -o aún tienen-, una fundación correlativa para las mujeres. En Irlanda St. Patrick instituyó canónigos regulares, y el monasterio femenino de Santa Brígida fue el primero de una inumerable relacion de ellos. Los monasterios de la Congregación de Gilbertine, fueron casi siempre dúplices -esto es- para hombres y mujeres. Al igual que con los canónigos, la disciplina y el amor a la vida comunitaria florecieron también entre los canonesas,, por lo que entre los siglos X y XI, muchos de ellos se convirtieron en
canonicae saeclulares.
Por otra parte muchas comunidades de canonesas tomaron voluntariamente el nombre y la regla de vida prevista para las congregaciones de canónigos regulares. Todavía existen en Italia, Francia, España, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Alemania, África, monjas y conventos pertenecientes a Letrán o alguna otra congregación de canónigos regulares. La vida contemplativa esyá representada por conventos como Newton Abbey en Inglaterra, Sta. Pudenziana en Roma, Sta. Maria di Passione en Génova, Hernani en España, San Trudo en Brujas. Los Hospitalarios estaban incluso hasta hace poco tiempo representados en Francia, por conventos de canonesas en París, Reims, Laon, Soissons, y en otros muchs lugares. .

De común acuerdo, la Congregación de Letrán -instituida oficialmente como
Congregatio SS. Salvatoris Lateranensis- ocupa el primer lugar en antigüedad e importancia. Como el propio título lo indica, esta congregación tiene su origen en la basílica romana de San Juan de Letrán, sede catedralicia del propio Papa.

La Historia -confirmada por la autoridad de las encíclicas Pontificias-, nos informa que fue el Papa Silvestre quien estableció en la basílica -construida inicialmente por el emperador Constantino- a clérigos que vivían en común, según la costumbre de la Iglesia Primitiva. En el año 492, Gelasio, discípulo de San Agustín -como ya hemos mencionado-, introdujo en la basílica patriarcal la disciplina regular que había aprendido en Hipona; y por su parte, lis Papas Gregorio Magno, Eugenio II, Sergio III, y Alejandro II, se esforzaron al máximo por mantener la observancia de la vida regular establecida para el clero de la basílica y como la relajación se había deslizado entre una gran parte de las órdenes monásticas, a petición del benedictino Pedro Damián -benedictino disidente, que junto con el cardenal Hildebrando se convertiría en una de las almas de la reforma eclesiástica-, se llamaron a algunos canónigos de San Frigidian en Lucca, una casa de estricta observancia agustina.

San Pedro Damián, se encontraba apartado del mundo en su retiro de Fonte Avellana, pero conocía perfectamente la caótica situación de la Iglesia durante los pontificados anteriores y particularmente el de Benedicto IX (1032-44), puesto que durante el corto pontificado de Gregorio VI (1045-46) estuvo en contacto con la curia romana.
El emperador Enrique III (1039-56), trató eficazmente de atraerlo al lado del papa Clemente II (1048), pero quien le unió definitivamente a la causa de los papas y de la reforma -sacándolo de su oconfiamiento-, fue León IX (1048-54). Precisamente en este tiempo compuso dos de sus obras principales como reformador, el Libro gratísimo y el Libro Gomorriano, donde flagela duramente los vicios nefandos en el clero de la época, la simonía y el nicolaísmo. Elevado poco después contra su voluntad al cardenalato, entró de lleno en la vida diplomática y sirvió desde entonces con admirable eficacia a la reforma con importantes legaciones y con sus escritos. Así en 1059-60 hizo de mediador entre el arzobispo de Milán y la Pataria, al mismo tiempo que aseguraba el prestigio del papa en Milán. En 1061-64 luchó contra el antipapa Honorio II (Cadalus); en 1069 fue a Maguncia para disuadir a Enrique IV de su divorcio. Finalmente, en 1072 fue a Rávena para procurar la reconciliación de la ciudad con el Papa, y allí murió en la noche del 22 al 23 de febrero.
Pedro Damián fue uno de los hombres más ilustres de la reforma eclesiástica del siglo XI, cuyas bases asentó facilitando con ello la gran empresa reformadora de Gregorio VII, quien como cardenal Hildebrando había trabajado en continuo contacto con Pedro Damián.
Por las obras citadas y otras que compuso mereció de León XII, el 27 de septiembre de 1828, el título de Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 21 de febrero (hasta 1969, se celebraba el 23 de febrero).
NOTAS:
-----------FOTOGRAFÍAS: WIKIMEDIA COMMONS