
Mosaico de la villa romana inglesa de Low Ham.
Queridos amigos:
Con la alegría amarilla del otoño corriendo por las calles, quisiera contribuir a la relación entre este sentimiento y la amistad, que suele sintetizarse en gestos como el del abrazo, con varias imágenes de nuestro románico. La escena de dos contendientes que, tras su lucha, se funden en señal de perdón, es una de las más tiernas que podemos encontrar en este arte que algún ignorante puede calificar de frío; las siguientes imágenes pertenecen a un capitel del siglo XI, hoy conservado en el Musee de la Sainte Croix de Poitiers, y en el cual se aprecia, en su cara frontal, una lucha con tirón de barbas incluído:

Siglo XI
Pero en su cara izquierda, aparece la bellísima reconciliación:


Es un tema que incluso aparece en la literatura de la época, como apunta la doctora Alicia Miguélez, por ejemplo en la novela de Eric e Nide (Chétien de Troyes):
"Los dos se besan y abrazan. Nunca después de tan dura batalla, hubo tan dulce separación, pues por amor y por franqueza, cada uno cortó largas y anchas bandas de las faldas de sus camisas para vendarse las heridas".En nuestro país, otro capitel de la iglesia de Tenzuela (Segovia), muestra también en dos momentos sucesivos los gestos similares (barbas incluídas) en una escena entre guerreros:

Pero para despedirme, también con amistoso abrazo, una de mis escenas favoritas, situada en un canecillo del Santuario de la Virgen de la Peña (Sepúlveda):
Yo abrazo, delicia pura, tu cara desconocida, idéntica a mi alma. Marguerite Yourcenar