ABD - El claustro de Sacramenia, empaquetado piedra a piedra, a su llegada a FloridaQue Raimundo Ruiz organizaba almonedas en Nueva York, donde hacía llegar obras del patrimonio nacional -saltándose toda ley- es noticia que nos dió ABC* cuando las autoridades portuarias ordenaron detener en 1926 un barco en Burdeos, el «Chicago». Ruiz había solicitado permiso para exportar 613 de objetos artísticos, pero se las había ingeniado para cruzar la frontera y realizar un envío -con ayuda de anticuarios franceses y americanos avalada con el visto bueno de las autoridades españolas- que contenía 4.500 objetos, entre los que se incluían un Greco, 12 pinturas, una sillería de coro y
varias esculturas. El cruce de Telegramas de las autoridades españolas ubicadas en París, fue de lo más significativo:
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Telegrama 28 de septiembre de 1926.8:15 de la noche del embajador de España en París al Estado: «Embajada de París, al Estado en Madrid. Refiérame mi telegrama de hoy. Díceme Seguridad General que cajones en número de 42 pesando 2.500 kg se encuentran en fondo bodega buque y descargarlos costaría por dilación y otros gastos unos diez mil francos». Se trata de «correo y lleva 400 pasajeros debiendo zarpar mañana 29 hacia mediodía. Cajones expedidos por Mr. Gautret, anticuario de Burdeos, 86 rue Soissons. Buque debe hacer escala en Vigo, comunico estos datos que supongo permitirán Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes formar juicio sobre contenido cajones y tomar decisión urgente que quizás fuera útil comunicar directamente Cónsul Burdeos que está enterado de todo. Oficina consulado tiene teléfono. Quiñones», AGA. 6.113, Exteriores (54)
Una vez recibida la llamada de atención, el embajador obtuvo desde Madrid la información necesaria respecto de las antigüedades que Raimundo Ruiz expedía furtivamente** en el vapor de Burdeos a Nueva York: el «Chicago» cargaba en el fondo de su bodega 43 cajas que pesaban 2.500 kilos. Era un buque correo que transportaba además a 400 pasajeros y cuya salida de Burdeos estaba prevista para el día 29 al mediodía, pero debía efectuar una escala en Vigo, donde las autoridades españolas podrían actuar al haber detectado que se produciría la reentrada de la mercancía. Los cajones contenían las obras de arte que habían sido expedidos por Gautret, un anticuario de Burdeos, a un colega neoyorquino, Healey y por otro lado, el vapor, que pertenecía a la compañía transatlántica francesa, transportaba objetos adquiridos en España por Raimundo Ruiz y otros comprados en Francia por Gautret, por lo que pertenecían finalmente -en ambos casos- al anticuario Healey, con domicilio en Lexington Avenue, 686, Nueva York. La respuesta -que no se hizo esperar- fue ratificada por la comunicación remitida al embajador de España en París:
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«Recibo hoy telegrama V.E. 358, Comunicado a Dirección Seguridad General, Dirección Ministerio instrucción Pública y Bellas Artes, agradeciendo su diligente buena voluntad. Como últimos informes me comunica aquella Dirección que «Chicago» pertenece a Compañía Trasatlántica francesa y llegará a Vigo probablemente viernes próximo, díceme también que las 43 cajas expedidas pertenecen al anticuario de New York, Mr. Healey. Lexington Avenue, 686, y contienen además de los objetos de Raimundo Ruiz, numerosas antigüedades compradas legalmente en Francia. algunas al propio Gautret, expedidos en Burdeos»,
Es este uno de los más claros ejemplos del apoyo de 'alto nivel' que la red internacional recibía desde el interior y que le permitía -con absoluta impunidad- tejer su tela de araña en torno a la venta de obras de arte procedentes de nuestro país. Llama la atención -como entre líneas- el hecho de que se especificase que las antigüedades procedentes de Francia habían sido legalmente adquiridas... pero ¿no ocurría entonces lo mismo con las que transportaba Raimundo Ruiz y que le son informadas al embajador desde Madrid, cuando supuestamente eran obras de arte francesas? Para colmo, si tenemos presente que pidió autorización para exportar menos objetos de los que en verdad viajaban en las bodegas del buque, la respuesta parece aún más obvia. Además, había logrado traspasar las fronteras sin mayor problema: ¿habilidad del agente?, ¿dejación o prevaricación de algún cuerpo de la administración del Estado?, ¿incompetencia de ciertos responsables de aduanas?
O sea,
en Flandes se ha puesto el sol y es que
España y yo somos así, señora... Pero todo esto ¿en qué o cómo afecta a Osma?
NOTAS:
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* Así fue posible el expolio de España. Jesús García Calero/ HEMEROTECA ABC- Madrid 2/10/2012: http://www.abc.es/20121002/cultura-arte ... 11639.html
** La dispersión de objetos de arte fuera de España en los siglos XIX y XX. Fernando Pérez Mulet, Immaculada Socias Batet - 2011; páginas 174 - 178