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Hola a todos
Apreciado Siloé, antes de nada, ahora soy yo el que quisiera hacerte una pregunta: ¿puede existir iconografía en un claustro románico que no contenga ningún principio de la teología cristiana?
En segundo lugar, ya he confesado más de una vez que no he estudiado en profundidad la iconografía del claustro de Palamós porque esa falta de elementos, que otras veces ya he comentado, no me permiten aventurarme a dejar a medias cualquier posible lectura.
Sin embargo, ciertos elementos, como los que tú propones en este nuevo análisis y sobre los que estoy seguro de que tú ya tienes una respuesta de tipo personal, llevan hacia interpretaciones de tipo funerario-apocalíptico. Sí, has leído bien de tipo funerario-apocalíptico.
Pero estoy convencido de que tú propones que es la visión del combate personal de Fernán González contra Almanzor, como narra el famoso poema medieval.
Sin embargo, tú siempre has vinculado los capiteles de Palamós a la obra del segundo maestro de Silos, ¿no? Personalmente, detrás de la obra del segundo maestro de Silos siempre he visto la presencia de un teólogo redactor conocedor del pensamiento de Joaquín de Fiore. Y ¿qué pasa entonces? Contexto funerario-apocalíptico porque, si no he visto mal, junto a la presencia de esas dos arpías con cuerpo de dragón ¿no está esculpido el dragón apocalíptico de las siete cabezas? Independientemente de si lo ves o no al dragón de las siete cabezas, la presencia de dos arpías y una de ellas a la musulmana lleva directamente a ideas teológicas de Joaquín de Fiore.
¿Qué pueden representar esas dos cabezas con cuerpo de dragón, esas dos arpías y una, como tú comentas, visiblemente cubierta a la musulmana? En la interpretación exegética que hace Joaquín de Fiore de las siete cabezas de la bestia apocalíptica, las dos últimas cabezas corresponderían a las dos últimas grandes persecuciones contra la Iglesia, la de Saladino (1138-1193) y la del Anticristo.
¿Qué valor podrían adquirir, en esta interpretación exegética que proponemos a través de Joaquín de Fiore, las dos últimas cabezas de la Bestia apocalíptica? La de señalar el momento histórico. Las dos cabezas del dragón servirían para identificar el tiempo presente, es decir, el posible tiempo del teólogo redactor de la iconografía de este capitel, finales del XII o principios del siglo XIII.
No se debe olvidar la famosa fecha profética de Fiore, 1260, Pero, antes de la llegada de la Edad del Espíritu Santo, se tenían que producir las siete persecuciones contra la Iglesia. Persecuciones que Fiore representa, con el dragón apocalíptico de las siete cabezas, por este orden: Herodes, Nerón, Constancio, Mahoma, Mesemot, Saladino, el primer Anticristo.
Supongo que no hay que recordar quién fue Saladino y qué religión profesaba, ¿no? Además, creo que tampoco es el momento de refrescar la tercera cruzada y esas cosas.
Pero, bueno, seguramente Siloé ya tendrá su propia lectura. Ya lo he escrito otras veces, al claustro de Palamós, no le he dedicado horas de análisis, sólo algunos ratos. Por eso, espero ilusionado el dictamen de los peritos.
Nada, Siloé, espero que te haya podido ayudar en algo en tu magnífico estudio, aunque sólo haya sido por contraste. Contexto funerario-apocalíptico lleno de esperanza para una comunidad que podía esperar la llegada inminente de la Nueva Era, la del Espíritu Santo, en la que los monjes volverían a gobernar los destinos de la Nueva Iglesia, la Espiritual.
Siloé, perdona, si a veces, tardo algo en contestarte. La vida laboral está antes de este magnífico e ilusionante divertimento que tiene como eje el arte que, para mí, en Europa, mejor ha sabido expresar el alma (el interior más íntimo) de un ser humano, el románico. Un abrazo a tod@s
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