Sobre las precisiones, que seguro estarían ya hechas si a Corbio no se le hubiese trgado la ballena, las relacionadas con los dos personajes ubicados a los lados del colegio apostólico en lo alto de la portada, a los que me habían inducido a considerar como Eva y María y que las foristas pronto comprendieron que no podía ser.
Basándonos en experiencias románicas, es difícil aceptar que no estando identificados esos personajes en este foro, se reflejasen en la obra a los dos artífices con sus instrumentos y no se reflejase al teólogo redactor, que fuese o no el Abad en todo caso sería supervisado por éste.
El personaje a que ahora me refiero es este

y si nos fijamos en esta foto de detalle

observaremos que está tonsurado. Tonsurado a lo paulino, como corresponde a los monjes irlandeses del tercer orden, que es de quien hablamos. Su característico NO corte de pelos en la parte posterior de la cabeza nos está hablando de su naturaleza celta irlandesa de la que se siguen estando orgullosos en aquellas fechas.
Su vestidura es talar y se asienta sobre un austero trono en señal de dignidad. No me cabe duda de que se está representando al Abad teólogo de la portada (o responsable de su contenido teológico), el hecho de que el trono se ubique sobre una a modo de nubecillas expresando quizás una ascensión a los cielos si refleja una defunción real solo complicaría la identificación; creo que es más un deseo obligado y que cuando se construye la portada el personaje está vivito y coleando. Creo que el personaje es Marianus.
El otro personaje, el ubicado en el lado este, es bien diferente. En lugar de tonsura lleva corona, una minicorona que no es de rey o emperador, y mucho menos de papa. Volviendo a las experiencias románicas, sería bastante probable que este personaje fuese el comitente, especialmente si tenemos en cuenta la pose en que se le ha reflejado con la palma de la mano izquierda extendida abierta hacia el espectador sobre el pecho/corazón y que a partir de lo expuesto en la tesis de gestualidad ya comentada puede ser un mensaje de aceptación, de hágase e incluso de afirmación del valor apostólico de la obra.
Por todo ello pienso que el personaje comitente es el Duque local, el de Agilofinger. Saludos.