La espectacularidad del románico aragonés, se manifiesta con grandiosidad en el paisaje rural, pues es entre los valles pirenáicos que circunscriben los enclaves, donde el arte surge en perfecta armonía con la naturaleza:
SOS DEL REY CATÓLICOConstruido sobre una base de roca, el pueblo de Sos del Rey Católico trata de mantener hoy en día su aparicencia, tanto como lo ha hecho desde tiempos históricos. Un pueblo donde aún pervive la convergencia de dos historias diferentes, pero íntimamente relacionadas entre sí.
Una de ellas es la historia de la segunda esposa de Juan II de Aragón -Juana Enríquez- embarazada y, que posiblemente, temiendo por la vida de su hijo aún por nacer, llega a la entonces fronteriza Sos, en 1452, pues no desea que Fernando -a la postre futuro heredero del viejo
reyno y cotitular del nuevo- nazca fuera de su territorio. Las montañas que se ven al fondo, pertenecen a Leyre y a unos 10 km del valle oculto en la fotografía, tras la población misma, se encuentran Sangüesa y la Valdonsella.
La otra historia es la de la persecución de los berberiscos de España, que culminó con la orden de Isabel y Fernando para la expulsión de los judíos de España en 1492. La persecución de los judíos y la eventual expulsión de España, se produjo durante un largo período de tiempo. Sin embargo, en Sos del Rey Católico y también en la cercana Uncastillo, podemos encontrar aún vestigios en las marcas de cantería que se reflejan en algunas casas de la población, que señalan de forma evidente los rasgos de algunas comunidades judías que habitaron o finalmente se convirtieron para continuar viviendo en sus ciudades.

El románico aragonés, como es lógico suponer, ya estaba allí, mucho antes de este histórico comienzo de 'nuestra' era moderna.
