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Hola a todos Espero poder seguir entrando, aunque sea de forma esporádica. Ya he leído vuestras últimas aportaciones en este tema y me gustaría recordar todo lo que el pensamiento de Honorio de Autun le debe a Juan Escoto Eriúgena.
Espero que esta entrada no salga muy larga. Teniendo en cuenta que estoy de acuerdo con lo que, tantas veces, demiguel ha escrito, eso de que cada uno ve el símbolo como lo quiere ver, me gustaría aportar un nuevo comentario a sólo dos detalles iconográficos de esta portada:
1. Su direccionalidad, está orientada hacia el norte 2. Ni a los Apóstoles del friso superior, ni a los ocho personajes de las cariátides, ni a los cuatro que acompañan a la Virgen María con el Niño se les ve los pies y, además, parecen estar colocados como entre nubes. Por lo tanto, en esta iconografía, la idea iconográfica de personajes montados sobre nubes parece ser intencionada. ¿Quiénes pueden ser estos personajes que están en las nubes junto a Cristo antes del día de la Resurrección general y del Juicio final? ¿Se podrán unir estas dos ideas en un contexto apocalíptico, de venida del Anticristo?
1. El tema de la ubicación de la portada de Ratisbona en el lado norte:
De entrada, nos encontramos ante una portada norte y, como otras veces ya hemos escrito, precisamente del norte vendrá el Maligno, así lo escribió (si recordáis la cita) una contemporánea alemana de esta portada. En 1160, escribía Hildegarda:
"Ya no vemos en el oriente el amanecer de los buenos actos; en el sur, el calor de la virtud se hace gélido; en el occidente, el crepúsculo de la misericordia ha cedido frente a las tinieblas de la noche; y desde el norte Satán resopla su ruidoso viento de orgullo, duda e indiferencia hacia Dios."
Una cita que está entroncada con la idea, tan magistralmente comentada por vosotros, de que la iconografía de esta portada norte de Ratisbona está basada en la creencia de la inminente venida del Anticristo. Hay que recordar al profeta Isaías en su capítulo XIV y su idea de que Satán querrá levantar su trono en el lado norte:
“11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. 12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. 15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.”
Ya tenemos la orientación norte y el deseo futuro de Satanás de subir sobre las alturas de las nubes para ser semejante al Altísimo. Además, no se debe olvidar cómo el famoso rey del norte del capítulo XI del Libro del profeta Daniel acabó siendo identificado con el Anticristo que será vencido en un fragmento que, a través de la presencia del Arcángel Miguel (capítulo XII del libro de Daniel) se pone en relación con el Apocalipsis de San Juan.
2. Los personajes entre nubes.
En este contexto teológico hay que situar, como comentaba el otro día, esta pregunta: ¿Qué nos pasará a los que todavía estemos vivos cuando Cristo venga a vencer al Anticristo y sea el momento del Juicio Final? Creo que, para dar respuesta a esta pregunta, atendiendo tanto a las posibles preocupaciones de la comunidad como del pueblo (¿qué nos pasará, si el Anticristo ya llega, y continuamos vivos?), el teólogo redactor de Ratisbona utilizó la interpretación de la siguiente lección teológica de Juan Escoto Eriúgena en la que da la explicación alegórica del significado de las nubes y lo que les ocurrirá a los que todavía estén vivos:
“Asimismo -según Ambrosio- las nubes son los Patriarcas –esto es, Abraham, Isaac y Jacob-, en cuya fe, acción y conocimiento –como en determinadas nubes esplendorosísimas- los herederos del Nuevo Testamento serán arrebatados al encuentro de Cristo. De modo semejante, el legislador Moisés, los demás profetas y también los Apóstoles, quienes vieron presencialmente las virtudes y doctrina del Señor, son como nubes en cuyos ejemplos de fe y acción, de esperanza y de caridad, de conocimiento y sabiduría, y de todas las demás virtudes, son arrebatados como por ciertas nubes al encuentro de Cristo, quienes siguen en esta vida sus huellas al igual que aquellos, bien sea arrebatados aún viviendo, bien estén liberados de la carne… A todas estas nubes y a las demás semejantes e inteligibles nubes las prefiguraba la nube aquella que en el momento de la Ascensión arrebató al Señor de la vista de sus discípulos cuando Él fue elevado al cielo.”
Por interpretaciones teológicas como esta, el teólogo redactor de la portada norte de Ratisbona podía explicar por qué tanto los Apóstoles como los posibles profetas y patriarcas que adornaban la portada no estaban connotados con pies como en tantos discipularios o apostolarios románicos (pensemos en Santiago, Silos, Sangüesa, por poner tres ejemplos rápidos), sino colocados como en una especie de nube sobre la que sobresalía sólo la mitad de su cuerpo.
Por eso, decimos que, si fueron varios, al menos uno de los redactores teológicos de la portada norte de Ratisbona conocía el pensamiento de Juan Escoto Eriúgena. Por otra parte, estaría ocurriendo como en Biota. Ya callo. Un abrazo a tod@s
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