Queridos amigos:
¿Recordáis este tema del antiguo foro?:
http://www.foros.hispavista.com/mostrar ... 52/1&pp=10 Fue uno de los primeros que tuve el atrevimiento de iniciar el pasado año; cada mensaje era un pasito temeroso no solo por la inexperiencia, sino porque intentaba con ellos amalgamar poesía y románico en un ejercicio del que no tenía seguridad si sería bien acogido. Gracias a vuestra ayuda resultó algo delicioso, y hoy, ante la cercanía del equinoccio de OTOÑO, me tomo la libertad de retomarlo. ¿Me acompañáis?

Equinoccio, préstamo del latín
aequinoctium ,
aequus ‘igual’ y
nox ,
noctis ‘noche’, el instante en que, por hallarse el Sol sobre el Ecuador, los días y las noches son iguales en toda la Tierra. El autumnal de este año está previsto para el 22 de septiembre a las 21:19 hora TU (Tiempo Universal), es decir a las 23:19 hora peninsular española. Datos científicos que esconden una mágica realidad vital: la del cambio y la renovación. Nuestros antepasados, por estar más conectados con la naturaleza, eran más conscientes de su significado, y por ello lo celebraban como un acontecimiento especial.
En el festival egipcio de la cosecha, el Faraón (representando a ese Dios-Sol Horus del que habéis hablado recientemente), caminaba frente a un toro sagrado y sembraba las primeras semillas de cebada como ritual de la esperada cosecha en el año siguiente. Era el Festival de Min, dios itifálico del Alto Egipto, asociado a un toro blanco, que personificaba la fuerza generadora de la naturaleza. "
¡Salve a ti, Min, que fecunda a su madre!" (Frankfort, H.,
Reyes y dioses).

Para los hebreos, la séptima y última fiesta solemne del Señor era la fiesta de los Tabernáculos: “
El día quince del mes séptimo comienza la fiesta de las Enramadas [Tabernáculos] en honor al Señor, la cual durará siete días (Levítico). Era tiempo de dar gracias por el fruto de la época de cosecha anterior, y de la ilusionada espera de la lluvia para la siembra.
Mabon, festividad celebrada en el equinocio de otoño, debe su nombre al dios galés que encarna el principio de fertilización masculino, y es la segunda de las Fiestas de la Cosecha. Los Druidas la llamaban
Mea'n Fo'mhair. Alegría y agradecimiento al dios, pero también el momento de prepararse para despedirlo y de reflexionar sobre el ciclo de la vida, de aceptar que todo tiene un final, y también de que cada final implica un nuevo comienzo.
En un final aparentemente triste, como el de las
ruinas, la
regeneración se hace presente desde el momento en que una persona posa sus ojos en ellas y revive en su imaginación los perfiles perdidos, el mensaje olvidado, la belleza aletargada. Así me sentí yo al encontrarme las ruinas de
San Juan ante Portam Latinam, situada en la aldea (semiaboandonada) de Santibáñez del Río, pertenece al término municipal de Doñinos, en la comarca del Campo Charro (Salamanca). La fecha de edificación se sitúa entre finales del siglo XI y principios del XII:

Mirando al arco que sostiene... el aire de su interior, una inevitable nostalgia se nos marcha también hacia el cielo...

...pero el milagro no se hace esperar: miremos de nuevo la piel de este naúfrafo del tiempo, y nos encontraremos con alusiones a la vida eterna como esta...

...y que decir de estas caritas (¿felinas?) de cuyas bocas emergen unos tallos que nos recuerdan al principio regenerador de la naturaleza presente en la simbología Green:

Por hoy ya está bien. Seguiré compartiendo con vosotros imágenes de esta pequeña joya que tuvo la oportunidad de aparecer en mi camino en unas fechas tan propicias, y que espero disfrutéis como yo. Gracias, como siempre por seguir ahí, a pesar del otoño.
Hojas queridas en el suelo: forrar
con ellas el libro viejo del recuerdo. Destruir
las ruinas de mi tristeza
a golpes de otoño, y escribir
el presente en un libro nuevo. (2009, Salamanca)

Abrazos.