En cuanto a otros referentes europeos que Diego solicita, ya en noviembre de 2010, la editorial de Círculo Románico resumía de esta manera algunos de los enunciados de Hani, al respecto de los métodos utilizados por los constructores medievales que les permitieron utilizar de forma adecuada, la proporción en la arquitectura y escultura románica (
http://www.circuloromanico.com/index.ph ... nt_id=4153):
Citar:
Desde el punto de vista exclusivamente constructivo, el elemento esencial es la noción de relación y de proporción entre las distintas partes del edificio, y su identificador: El módulo. El módulo define la relación entre las partes y arquitectónicamente permite que los diagramas definitorios de planta y alzado se puedan inscribir en círculos concéntricos de uno o varios polígonos regulares, como ocurrió en los principales monumentos egipcios griegos y romanos.
La principal proporción usada por los egipcios, griegos y romanos era la llamada “proporción divina”, el famoso “número de oro” o “sección dorada” (1:1,618). En su desarrollo, los dos números más empleados fueron la Década, cuya raiz es el Tetraktys (suma de los cuatro primeros números, igual a 10) y la Péntada, el número nupcial, expresión del amor y de la estructura biológica, formado por la suma del primer número par (2) llamado “matriz” y el primer número impar (3) llamado “varón”. La péntada representa la armonía, la belleza y el cuerpo humano.
La proporción basada directamente en cantidades no fue la única opción usada por los constructores medievales. Con frecuencia se usaron relaciones gemátricas en las que el número era definido por el valor dado a las letras que componían una palabra clave cuyo contenido se quería potenciar en el templo.
Además de la razón áurea y de otros módulos como el 1:2 visigótico, en el románico se usaron otros, especialmente los relacionados con cuadrados y triángulos rectos de lados iguales 1:√raíz cuadrada de 2 basada en el teorema de Pitágoras para un triángulo rectángulo de lado unitario cuya hipotenusa a la vez sería la diagonal de un cuadrado formado por dos de estos triángulos unidos por la hipotenusa, y otros, otros módulos en todo caso definidos con la “cuerda de doce nudos” que todo responsable de obras manejaba, junto con la vara de mediciones, en especial para plantear las mismas.

Esos mismo días, en el foro tenía lugar un entretenido debate al hilo de la cuestión, focalizándola en San Pedro de Loarre, templo en el que realizábamos una propuesta sobre la relación existente entre el número
Phi y el volumen y superficie de la perfecta semiesfera (ver Banco de Fotos
AQUÍ) que cubre el cimborrio del templo.

Para mayor coincidencia, se deducía el valor necesario para el radio, y que siendo proporcional con la escala reflejada, admite que los diferentes valores para el pie romano, en metros, nos permitan establecer en su totalidad la 'proporción áurea' existente entre su volumen y la uperficie -V/S- de la esfera y su mitad, calculada para todos los valores de esta métrica, establecidos por sus historiadores:

Estos sucesos de proporcionalidad, no se cumplen -con esta escala- si optamos por distinto valor para el radio. Comprendemos así, cómo es la esencia del
Hagia Sophia o Divino Conocimiento, capaz de repetirse en esta arquitectura para facilitar la íntima abstración de quien contempla tan magnífica obra románica.
La mejor magia demostrativa de la perfección del experimento cósmogónico divino sobre la creación, se compacta como un conjunto de relaciones determinadas desde la producción del concepto n la misma base de su formulación, que hace innecesario cualquier otro complicado bagage de esoterismo, creo.
