Hola a todos
En primer lugar, dar las gracias a SILOE por el magnífico trabajo de investigación que está realizando.
En segundo lugar y con vuestro permiso, una pequeña reflexión basada en algunas ideas que ya he expuesto otras veces en este tema. Personalmente, sin tener todo el conjunto de este claustro, me llama poderosamente la atención (como en otras ocasiones he manifestado) la ausencia total de imágenes correspondientes a la hagiografía de Cristo.
Al no quedar esa tercera galería,la iconografía del claustro, tal y como ha llegado hasta nuestros días, se convierte en un universo imaginario altamente simbólico. Como en otras ocasiones he comentado, sin ninguna imagen directa de carácter religioso, los que lo han disfrutado han estado rodeados de lo que podríamos llamar “arte por el arte”, es decir, de un puro conjunto esteticista.
Si no se tienen conocimientos de simbología medieval, el que se ha bañado en esa piscina y ha contemplado esos magníficos capiteles en Palamós, ha visto elementos vegetales y animales (reales y fantásticos) entre representaciones de maleza vegetal. Como mucho, ha visto a alguien que está intentando matar un león con sus manos.
Y también me rondan todavía preguntas a las que no encuentro, de momento, una explicación clara y evidente. No sé si, algún día, las encontraré. ¿Se convirtió ya en los años 30 o en los años 50 este claustro en un puro adorno esteticista? ¿Cuántos de los que, durante estos últimos años lo han contemplado lo han hecho con los ojos de la fe? Parece ser que el claustro románico de Palamós ha perdido su función inicial, la de hacer pensar a los que contemplan esas imágenes. Este detalle, como otras veces ya señalé, siempre me ha recordado estas citas bibliográficas:
Citar:
“Una cosa es adorar imágenes; utilizarlas para enseñar con su ayuda lo que debe ser adorado es otra. La escritura es para los letrados lo que las imágenes para los ignorantes que a través de ellas ven lo que han de aceptar; leen en ellas lo que no saben leer en los libros.”
Papa Gregorio I (590-604), San Gregorio Magno, uno de los cuatro Padres de la Iglesia Latina.
Citar:
“Pero en los capiteles de los claustros, donde los hermanos hacen su lectura, ¿qué razón de ser tienen tantos monstruos ridículos, tanta belleza deforme y tanta deformidad artística? Esos monos inmundos, esos fieros leones, esos horribles centauros, esas representaciones y carátulas con cuerpos de animal y caras de hombres, esos tigres con pintas, esos soldados combatiendo, esos cazadores con bocinas... Podrás también encontrar muchos cuerpos humanos colgados de una sola cabeza, y un solo tronco para varias cabezas. Aquí un cuadrúpedo con cola de serpiente, allí un pez con cabeza de cuadrúpedo, o una bestia con delanteros de caballo y sus cuartos traseros de cabra montaraz. O aquel otro bicho con cuernos en la cabeza y forma de caballo en la otra mitad de su cuerpo. Por todas partes aparece tan grande y prodigiosa variedad de los más diversos caprichos, que a los monjes más les agrada leer en los mármoles que en los códices, y pasarse todo el día admirando tanto detalle sin meditar en la ley de Dios.”
San Bernardo de Claraval, Apología dirigida al Abad Guillermo, hacia 1125
Espero que no os hayáis aburrido mucho. ¿Qué pensaría y qué meditaría la comunidad monacal (o de canónigos) al ver estas imágenes, si sólo fuesen estas? ¿Quén ordena la ejecución de un conjunto iconográfico con un contenido altamente simbólico que sólo puede ser interpretado por los ojos de la fe si se tiene una experta formación en teología neoplatónica?
Por todo esto, sigo esperando, con calma y tranquilidad, el dictamen de los expertos.
Un abrazo a tod@s