Registrado: Mié Jul 08, 2009 4:02 pm Mensajes: 4984 Ubicación: Círculo Románico
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No es la primera vez que la familia Franco sale involucrada en este tema, creo que cuando hablamos de la proclamación como hijo adoptivo de Palamós del gobernador de Gerona en 1953, Luis Mazo Mendo y su esposa Carmen Franco -prima del generalísimo- ya apuntábamos a la remota posibilidad de que la esposa de aquel Engelhorn que nos mintió con la compra de unas cajas en un almacén de Madrid, fuera hija de ambos (sin comprobar). En mi particular fijación sobre la procedencia oximense del claustro de Palamós, en 1925 Don Luis Mellado escribía un portentoso artículo en relación con una publicación del padre Pinedo (OSB), cuya reseña podemos encontrar en la Hemeroteca de la BNE. En él atacaba el pensamiento tan de moda en los historiadores del arte, como indemostrable por proclive y condicionado a una excesiva imbricación francesa en los escultores silenses, mientras que por contrario defendía -con mejor buen gusto- la filiación ascendente de los maestros del románico silense, caracterizada por las distintas influencias de orfebres mozárabes integrados en la sociedad hispano musulmana de la época: DON LUIS MELLADO, en el Imparcial escribió: Un benedictino español, el P. Ramiro de Pinedo, acaba de publicar en una editorial de Burgos una obra sobre el simbolismo religioso de la Edad Media, que inaugura en España un estudio que contaba ya en Francia tan notables investigadores como el padre Corblet con su «Diccionario del simbolismo», M. Male con su obra clásica sobre «Iconografía cristiana en la Edad Media» y M. Víctor Perrer con su tan notable estudio sobre escultura borgoñona en los siglos XII y XIII. La obra del P. Pinedo, que es ampliación de una conferencia presentada por su autor en el último Congreso de Salamanca, habla con preferencia del claustro y los capiteles del monasterio de Silos, de cuya Comunidad forma parte hace diez años el P. Pinedo. Ya muchos artículos suyos al mismo asunto aparecieron en el Boletín que antes publicaba mensualmente dicha Comunidad. Pero hasta hoy no se habían reunido los trabajos sobre simbolismo e iconografía cristiana en un estudio de conjunto del que sólo hay que lamentar la limitación impuesta a la extensión de la obra, que nos priva de trabajos de tan alto interés como el relativo a la puerta del claustro.
Es Santo Domingo de Silos uno de los monumentos más característicos del arte románico español. El autor ataca con razón la extendida creencia en un origen francés de nuestro arte romántico. Ya M. Porter, en su obra magnífica, advertía la improbabilidad do semejante aserto, hijo sólo de la poca profundidad de las investigaciones sobre España. Parece, por el contrario, cada vez más seguro que la hipótesis del P. Ramiro de Pinedo, suponiendo el arte francés importado desde España por Aquitania, sea cierta. Ello explicaría con mucha más facilidad, por otra parte, las marcadas influencias orientales en el arte medieval. Dos fechas también hablan con elocuencia: la de la construcción del claustro más antiguo de Francia, el de Moissac (1100) y la de la construcción del claustro bajo de Silos (1041 a 1071).
Pero además de ser el claustro de Silos netamente español, tiene en su factura un interés inmenso, porque debido a la circunstancia de ser sus autores obreros árabes o arabizantes, en ningún otro lugar se advierten más claramente las influencias orientales en nuestro arte. No se conoce ni uno solo de los nombres de los artistas geniales que labraron los capiteles de Silos. Pero las técnica de su labra les muestra más orfebres que tallistas de piedra, por ello supieron dar a sus esculturas una delicadeza y finura que, permitida además por la calidad excelente de la piedra, hace de Silos una obra maestra sin rival. Es fácil encontrar en el románico del resto de España motivos análogos y hasta a veces exactamente iguales a los de Silos. Así, los capiteles que quedan del antiguo claustro de San Pedro de Osma, algunos capiteles de San Juan del Duero y de San Pedro el Viejo de Soria, otros del románico de Segovia, por ejemplo, los de la portada principal de Veracruz, y otros muchos que podrían citarse presentan tallas con motivos que podrían creerse directamente copiados de Silos. Pero la diferencia de ejecución es tan grande, que después de ver el más basto de los capiteles de Silos, aun parece un prodigio la labra delante de sus análogos de otros monumentos.
Pero el interés y la originalidad de la obra del P. Pinedo reside principalmente en la explicación de los temas que inspiraron los motivos plasmados scbre los capiteles. Nos dice que aquellas figuras que aparecen retorcidas, montadas, entrelazadas, quieren significar algo más que la intrínseca belleza que por el genio de sus creadores poseen con sólo existir. Y que cada uno de aquellos capiteles nos trae, con las escenas y figuras en él representadas, leyendas de hace muchos siglos, que, perdidas hacia largos tiempos de la memoria de los hombres, renacen ahora. Son tradiciones de piedad y devoción ingenua, tan maravillosas y delicadas, que muchas son un verdadero cuento fantástico. Y como en la imaginación de los obreros de Oriente se confundían las leyendas que les pedían representaran con los mitos lejanos de su país y de su religión, las plasmaron con el arte propio de aquello que puede ser vida fuera del artista, porque vive en él. Así, uno de los más bellos capiteles nos muestra los ángeles, que según las teologías cristianosiriacas, confusamente entremezcladas en aquellos tiempos de gestación de creencias, ocupan a la muerte del hombre un lugar a su lado cantando canciones tristes o alegres, según la suerte del alma. Los ángeles están representados con el tocado egipciosiríaco de autoridad, recubiertos por una túnica con cenefa de perlas. Y así en cada capitel, las leyendas cristianomusulmanas se representan con imágenes orientales de una fantasía y delicadeza perfectas. Los demonios con ojos saltones que clavan sus garras en las almas malas representadas bajo la forma de liebres están ejecutados con una vida y una realidad que nos llena de asombro. Y las aves extrañas que se muerden sus propias patas, simbolizando el egoísmo, tienen trazados con tan exquisita gracia sus cuerpos y su cuello, que sin verlo parece difícil concebir esa talla como hecha sobre piedra, tanta finura tiene el dibujo de las alas y el plumaje de las aves. Otro motivo que repetido muchas veces aparece en el claustro de Silos es el del Hom oriental, el árbol de la vida, adorado por los animales y trasgos, que tanto papel juega en las teologías cristiana y árabe.
Todas las explicaciones que del simbolismo de los capiiteles de Silos da el autor de la obra serán tachadas probablemente de atrevimientos. Verdaderamente, es precisa una fe muy grande para admitir, sin posibilidad alguna de demostración, la explicación que hace de las hojas de acanto agrupadas en torno del capitel, símibolo de la unión de los fieles en Cristo. Además, puede decirse que en el estudio de los símbolos cabe obtener, partiendo de una escena como de un versículo, mil explicaciones distintas. Pero si se analiza con cuidado las condiciones de vida, de pensamiento y de sentir de los autores de los capiteles o de los versículos; en una palabra, sí conseguimos colocarnos lo más cerca posible de su punto de vista, el número de las explicaciones o interpretaciones posibles se reduce mucho.
Y en un caso como en el del claustro de Silos, en que conocemos ejemplos de interpretaciones análogas de motivos análogos, y sabemos el origen y las condiciones de trabajo de los artistas, si nunca podremos afirmar que verdaderamente quisieron mostramos en las hojas de acanto apiñadas los creyentes agrupados en Cristo, a medida que la escena se puntualiza y se concreta, parece razonable admitir como la más aproximada, ya que no la segura interpretación del motivo, la que nos da el padre Ramiro de Pinedo basándose en textos de simbolismos antiguos y en las tradiciones de la religión de los artistas.
Esta concepción nueva de interpretación del arte románico abre ante nosotros un campo inmenso de investigaciones para el conocimiento de una época oscura y lejana. Hoy día, que el estudio de las Humanidades pasadas apasiona tanto, el descubrimiento de un instrumento nuevo y valiosísimo de trabajo tiene que revestir una importancia grande. (Luis Mellado. Domingo 12 de abril de 1925 El Imparcial. Madrid Año LIX.-- Núm. 20.356, p.6 El simbolismo de la Edad Media - Hemeroteca BNE: http://hemerotecadigital.bne.es/issue.v ... ma&lang=es ) Algunos conceptos simbólicos pueden ser revisables en mucho o poco, pero en la esencia me alineo con la mayor parte de estas explicaciones, que salvo por la 'confusión' de la advocación de la Asunción por San Pedro de Osma ¿¡  !?, encuentro perfectamente actuales.
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