Queridos amigos:
Es muy reconfortante comprobar como vosotros también utilizáis las alas de la poesía para volar como las hojas en un otoño que, por muy triste e inhóspito que sea, supone el mayor consuelo para esas ruinas que aún se aferran a la tierra: todo tiene final -piensan- y, a pesar de todo...

En mi camino al "triángulo románico de Medinacelli", pero aún en la provincia de Guadalajara, y ya pasada la localidad de Cincovillas, los restos de una construcción surgen del paisaje como una mano de un ahogado pidiendo ayuda. La tentación (o quizás la compasión) es muy fuerte, y sin casi darme cuenta me veo atravesando un accidentado camino rural que me aproxime más a aquel fantasma pétreo que, según observa mis intenciones, parece abrir el escueto contorno de su ventana esbozando una sonrisa...

Tengo que calzarme gorro y guantes para cruzar los últimos metros que me separan de aquella presencia mágica, que cada vez disipa más mi razón y al mismo tiempo agudiza mis sentidos. Cuando llego a su lado, cuando todo esa piel dura y fría, algo inexplicable me es trasmitido, y siento la intensa emoción de haber consolado con mi presencia, aunque fugaz, a una bestia bella y olvidada en el tiempo.


Se trata de los restos de una iglesia románica perteneciente al término de
Alcolea de las Peñas, y situada en un paraje que en estuvo habitado en la Edad Media, denominado
Morenglos. Por lo que he podido descubrir después, se trata de una zona con muchos restos arqueológicos:
Es una localidad serrana que perteneció desde la conquista al Común de Atienza. El nombre es de origen árabe.
Junto a Alcolea de las Peñas se encuentra un lugar llamado “El Castillo”, en cuya cima hay restos de muros de un al-qulay'a musulmán, una fortificación de vigilancia sobre las rocas. Bajo ella hay un conjunto de cuevas y refugios cavados en piedra, de antigüedad no determinada aún, pero existentes en la época musulmana. Han servido de cárcel según relatan Cordavias y Saínz de Baranda (1929). La estancia superior la llaman “la cárcel” y se comunica, por un estrecho pasadizo con una escalerilla, con la inferior, llamada “el calabozo”. La superior tiene unas pequeñas ventanas con barrotes y huecos para el paso de luz, la inferior sólo tiene unos huecos que la iluminan insuficientemente.
En el término de Alcolea de las Peñas están los restos del poblado medieval de Morenglos, que fue parte del Común de Atienza. Jiménez Esteban indica que la llamada “torre de Marenglos” es realmente los restos de la espadaña de una iglesia siglo XIII, la cual fue detalladamente descrita por Herrera Casado.
Pavón Maldonado menciona los restos hallados de "cerámica preislámica y medieval". Serrano Belinchón da cuenta de las tumbas excavadas en roca debajo de la espadaña.
Se han encontrado en el cerro de “El Perical” restos desde la edad del Bronce a la del Hierro correspondientes a un poblado celtibérico con su necrópolis en el cercano Valdenovillos, siendo su apogeo en el siglo V antes de Cristo. José Luis García de Paz.
El desarrollo horizontal del la iglesia es perceptible a partir de fotografía aérea vertical, ya que a ras de suelo, el nivel de escombro impide su visión. Presenta una planta de nave única con cabecera semicircular y de clara raigambre románica y sin duda vinculada a la “repoblación” de esta zona a partir del s. XII.
En la explanada de roca natural que se abre al sur de las ruinas de la iglesia de Morenglos, se ha documentado un conjunto de sepulturas excavadas en roca, en su mayoría antropoides. Todas ellas presentan una orientación O-E, pudiéndose distinguir tres tipos de enterramientos: tumbas antropomorfas, tumbas tipo bañera y tumbas cuadrangulares. Éstas últimas aparecen, a priori, asociadas a la iglesia, consistiendo en 3 sepulturas consecutivas de talla rectangular, probablemente vinculadas quizá con el acceso del templo.(MONREAL, 1989)

Irónías de la vida: las tumbas de aquellos que te utilizaron, ruina querida, hablan con su horrible desnudez del destino que espera a los que hoy te abandonan a tu suerte...
Abrazos.