Hola a todos
Aquí, esto no para. Al leer la última entrada de demiguel sobre el tema, de la que reproduzco sólo una parte:
demiguel escribió:
Respecto al mensaje, cualquiera sean las otras interpretaciones, yo me voy a lo expuesto en el artículo que sobre marginalia publicamos en el comentario mensual de la home:
" No solo eso, el contenido del margen se adaptó necesariamente a la cultura del lector a que se dirigía, en el nivel conceptual, en el pensamiento del comitente y en la naturaleza de los contenidos. Por eso, la decoración marginal de los manuscritos, de la eboraria… tiene un nivel intelectual distinto al de los canecillos, y por eso también, por ejemplo, en un ambiente postmilenarista naturalmente caótico, en el que Hildegarda de Bingen, citada por Boto, llegó a llamar “silva daemonium” a la vertiente más sombría del mundo creado, la de la espesura del bosque que encierra los peligros más temibles, las marañas vegetales que atosigan a híbridos humanos tanto en los capiteles como en los márgenes de los libros y otras manifestaciones artísticas románicas, pretenden ilustrar la vileza de la fronda demoníaca potenciando los riesgos que corre el cristiano desde ese mundo más alegórico que botánico."
y ver la magnífica fotografía con comentario incluido de esta mañana de Eadan:
Eadan escribió:
La referencia a la Marginalia, es la guinda a la serie interpretativa de estos capiteles con leones, situados al interior de la Catedral de Jaca, del que únicamente nos quedaría por aportar a este grupo, un contenido simbólico al que encontramos en el lado oeste:

En el centro y por encima de los leones contrapuestos y entrelazados por sus colas, tres personas -el personaje central nimbado porta en su mano una serpiente- se muestran ataviadas con ricas clámides recogidas sobre un hombro y otras vestimentas togadas. La escena aparece impregnada de un clasicismo propio de la era romana, más que de la medieval, elaborada con una grácil y fina elocuencia escultórica, pero... ¿qué nos está transmitiendo?.
Me ha venido a la cabeza el siguiente pasaje la de Primera Carta de San Pedro en la que se identifica claramente al león con el diablo:
“Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos. El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará, robustecerá y os consolidará.”
(I Pe. 5, 8-10)
Un texto que ha recibido múltiples interpretaciones, como esta de San Jerónimo:
“Diréis, acaso, que esto vale para el martirio. Digo que andáis muy equivocado, hermano mío, pensando que el cristiano está jamás sin persecución. Hasta digo que entonces el combate es más peligroso, cuando no os percatáis del ataque. He aquí que nuestro adversario anda dando vueltas alrededor (1Pe 5) como un león, que brama buscando algo que tragarse. ¡Y vos pensáis que todo está pacífico y seguro! Se pone en acecho con los ricos, en sitios escondidos para matar al inocente. Sus ojos miran al pobre, preparando sus trampas ocultas. Como un león en su cueva acecha para echar sus garras sobre el pobre (Sal 9, 8). Y vos dormís a gusto en la sombra de un árbol frondoso estando en peligro de que os trague.”
(San Jerónimo, Carta a su íntimo amigo y compañero Heliodoro, n. 4).
Tal vez, por ahí pueda ir parte del contexto teológico, pues estamos hablando de un escrito atribuido al propio San Pedro y en la catedral de Jaca se estaba produciendo la reforma romana.
Un abrazo a tod@s